Politica

Choque de 'presidents': Torra y Puigdemont discrepan sobre el adelanto electoral

Puigdemont quiere elecciones antes de fin de año. Torra prefiere esperar a que pasen las municipales. Discrepancias ya visibles en el vértice de la república

Carles Puigdemont y Quim Torra en su encuentro en Bruselas.
Carles Puigdemont y Quim Torra en su encuentro en Bruselas. EFE

Carles Puigdemont acaba de presentar en sociedad el logo de su nueva formación, la "Crida nacional per la república", un movimiento que se pretende transversal mediante el que fagocitará tanto al PDeCat, descabezado y prácticamente desintegrado, y a ERC, contrario a ser abducido por el expresidente. El logo son dos monigotes en el que uno le grita al otro sobre un fondo amarillo. Un diseño que ha sido objeto de burlas en las redes.

Quim Torra, el 'president del interior', como lo bautizó el fugitivo de Waterloo, plantea este domingo en 'La Vanguardia' que lo importante es ganar la batalla de las municipales y, muy en especial, apoderarse de Barcelona. Sin la capital catalana, viene a decir Torra, no hay posibilidad de que la república avance. Nada dice de elecciones catalanas. No es asunto que, por ahora, parezca preocuparle.

Puigdemont considera que el calendario le es propicio. A partir del 27 de octubre ya se podrán convocar comicios autonómicos en Cataluña. Finales de diciembre es la fecha que el núcleo duro del expresidente fugado estaría estudiando para dar ese paso. Siempre atento a los movimientos de Pedro Sánchez. El independentismo, ahora adormilado, recobrará fuerzas tras el verano. Hay jalones de enorme carga sentimental como la Diada del 11 de septiembre, con el primer aniversario del referéndum del 1-O, para cuya conmemoración TV3 sacará de nuevo a pasear los interminables vídeos sobre 'la salvaje actuación policial'. También se supone que por entonces se estará celebrando el juicio contra la cúpula del 'procés', ahora olvidados y a quienes harán pasar por los mártires de la causa.

Presupuestos en el aire

Su sucesor en el Palacio de la plaza de San Jaime no se muestra ansioso por ir a las urnas. Pretende primero solucionar la papeleta de aprobar los presupuestos. Esta semana aseguró que "los gobiernos acostumbran a dimitir si sus presupuestos no son aprobados". Un aviso a disidentes, en especial, a los cuatro diputados de la CUP, que tienen la llave de la aceptación de las cuentas en el Parlamento. 

Ni los republicanos de Oriol Junqueras, ni los supervivientes del PDeCat, ni los podemitas de Quim Domench están ahora por la labor de sumergirse en un nuevo proceso electoral. "No podemos pasarnos la vida votando cada ocho meses", dice un antiguo dirigente de Convergencia, el partido ahora condenado, al igual que el PDeCat, por el escándalo de corrupción del 3%

Torra le está tomando gusto al cargo, que siempre fue supuestamente provisional. Se ha entendido bien con Sánchez en su encuentro en Moncloa. Ha impulsado el diálogo bilateral con los socialistas y, en el caso de que fracase, no será cu culpa sino de Madrid y de ERC. Ernest Maragll empieza a salir ya en las redes con cara de traidor.

Su actual estado de ánimo lo describe Torra a la perfección en la mencionada entrevista cuando habla de cómo se reconoció por primera vez como 'president'. Fue al ver las fotos a su salida de Soto del Real tras visitar a los Jordis. "Me doy cuenta de que aquel señor era yo, el presidente de la Generalitat, y que salía de una prisión. Y pienso: ¡Qué fuerte todo!". Más que mandar, a Torra le gusta ejerce el papel del que manda, según comenta un diputado de ERC, nada satisfecho con el papel del actual 'president'.



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