Política

Jaume Vives: "Tabarnia puede morir por agotamiento"

Jaume Vives, periodista.
Jaume Vives, periodista. Teresa García

Jaume Vives (Barcelona, 1992) se dio a conocer contando votos en su balcón de la ciudad condal. Cabeza rapada y barba desaliñada, puso canciones de Manolo Escobar a todo volumen días después del referéndum ilegal del 1 de octubre para acallar las caceroladas. Ahora ha publicado ‘Tabarnia, la pesadilla de los indepes’ (Libros Libres) para explicar la realidad de esa zona que aglutina la mayoría de votos constitucionalistas de Cataluña. Mientras no da entrevistas se edica a su oficio: es periodista y director de Diario El Prisma.

¿Qué es Tabarnia?

Es una respuesta natural de la gente que no nace de los poderes ni de los medios, sino de miles de catalanes que durante años se han sentido despreciados. La gente se ha dado cuenta que la imagen que habían vendido de los no nacionalistas (gente oscura, rancia, autoritaritaria) no era verdad. Despues del 1 octubre salimos en masa a la calle para decir basta, y es cuando aparece tabarnia. Frente a una república imaginaria que nunca ha existido, aparece otra cosa que tampoco ha existido que les hace de espejo. Siempre en clave de humor, nunca agresivo. Es un basta que el nacionalismo no comprende, y por eso les pone muy nerviosos.

¿Qué ha sido lo más difícil de vivir en Cataluña durante el procés?

La paciencia. Es todo muy cansino. Hay rachas en la que está más emocionante, como cuando se proclamó la declaración unilateral de independencia. Pero de repente estamos siete meses que no saben a quién van a investir. Eso cansa muchísimo. Baja la tensión informativa y la gente se harta. Ahí es donde entre la paciencia, porque hay cosas más importantes que eso. Durante muchos años hemos aguantado el chaparrón, pero hay que saber desconectar. Me fascina cómo ellos pueden llevar tantos años con lo mismo, no lo entiendo. La única respuesta que le encuentro es que tengan un profundo vacío existencial.

¿Por qué decidiste escribir el libro?

Igual que estamos acostumbrados a automedicarnos, yo me puse una autoterapia, que consistía en escupir todo lo que he vivido. Y ha sido súper terapéutico. La idea era saciarme con humor repartiendo hostias a diestro y siniestro a todo el teatro nacionalista. No es un libro que busque sentar cátedra, es un libro sencillo, de batalla. Cuento anécdotas, historias y mucho humor para explicar la locura colectiva que invade cataluña.

¿Dónde está el final de Tabarnia?

Hay dos finales posibles. Uno es seguir yendo un paso por detrás de los nacionalistas, sin violencia, para hacer de espejo y de absurdo. Hay una segunda vía que es que nosotros muramos de agotamiento, que no podamos seguir su ritmo. Sería un final precoz, desapareceríamos del mapa antes de tiempo. Pero la idea es seguir hasta el final.

Te hiciste famoso con las imágenes grabadas desde tu balcón, ¿Cómo ha cambiado tu vida desde entonces?

No ha cambiado, sigue igual. Tenía una novia que ahora es mi mujer, tenía una familia que sigue siendo mi familia, mi trabajo que sigue siéndolo. Es verdad que ahora hago entrevistas y que a veces me paran por la calle, pero no ha cambiado. Hago las mismas gamberradas que antes.

¿Te reconocen para mal?

Ni mucho menos. Las redes sociales son una realidad virtual, paralela. Si recibo 1.000 insultos en redes por cada 100.000 comentarios, en la calle recibes uno. La gente al cara cara es más comedida. En la vida real he tenido muy pocos problemas. Si acaso en casa, que he recibido alguna pintada.

Tabarnia, la pesadilla de los indepes.
Tabarnia, la pesadilla de los indepes. Teresa García

Tus palabras denotan que el tema de las pintadas a veces se presenta como lo normal, como un mal menor.

Esas pintadas son las que me reafirman en que hay que tengo que seguir con ese trabajo de humor para intentar sanarnos todos los tarados que tenemos en la sociedad. Me hace ver que es un trabajo importante y que tiene su sentido. No es normal, claro que no lo es. Vivimos en una sociedad que es profundamente ignorante y manipulable. No sabemos diferenciar entre lo que es una persona, que es merecedora de todos nuestros respetos sea quien sea, de las ideas que defiende. Eso lo hemos confundido. Aquel que no piensa como nosotros se convierte en enemigo, y la violencia sea del tipo que sea está justificada.

¿Qué culpa tienen los medios de Madrid y Cataluña?

La mayor culpa está en los medios nacionalistas, porque son los que han sembrado el odio, los que han creado el enemigo, para legitimar cualquier acción del gobierno. Es cierto que desde madrid ha habido un mensaje crítico y duro con el nacionalismo, pero no con los catalanes por serlo. Pero la culpa principal la tenemos en casa.

¿Qué te parece cuando se habla de la batasunización del procés?

Espero que no lleguemos a los niveles del País Vasco por culpa del nacionalismo. Son unos descerebrados, no se puede vivir tranquilo con tanto odio. Un odio que te obliga a echar a patadas a tu compañero de universidad porque no piensa como tú. Para mí los CDR son niños de papá, son burgueses. Por eso no me preocupa que haya una revolución en Cataluña, porque para eso la gente tiene que vivir mal, y se vive muy bien. En regla general, está muy bien decir que no te importa ser más pobre con tal de ser independientes. Pero cuando te digan que vas a dejar de cobrar a final de mes eso es otra cosa.

¿Cuánto nacionalismo español hay en Tabarnia?

En Tabarnia no hay nacionalismo, que es ese aire de superioridad que te hace decir “yo soy lo bueno y tú eres lo malo”. Ese sentir que hay un agravio hacia uno que legitima el odio hacia el otro. El motor del nacionalismo es ese odio y ese victimismo. Y luego está el patriotismo, cuyo motor es el amor. El odio es lo que les permite abrazarse a tipos como Otegui porque comparten lo mismo, que es el desprecio al enemigo común, España. Eso no lo verás en Tabarnia.

¿Qué te parece que alguien de fuera de Cataluña esté a favor del referéndum, aunque sea para poner fin al problema?

Mal. Le preguntaría que qué le parecería votar en su ciudad si él es de allí o no. Hacer votar no puede ser la solución porque se sustenta en mentiras. La realidad histórica que han vendido no existe. Lo justo sería explicar la verdad económica, explicar dónde están los ladrones (que igual están más cerca de lo que pensamos), contar la verdad de nuestra tierra, la realidad social de las ciudades, de los pueblos. La solución pasa por la gente, por dejar de ver enemigos, pero no por que me pregunten si quiero ser extranjero en mi tierra.

¿Cuál es tu pronóstico para los próximos días?

Los que conocen a Puigdemont saben que es muy cobarde, él no va a volver. Para mí sería divertido que lo invistiesen. Si hay elecciones el resultado seguramente sea parecido. En Cataluña es difícil pronosticar. Pero la verdad es que ellos no quieren investir a Puigdemont, ni quieren la independencia. Quieren luchar por la independencia, que es dar sentido a su vida. La gente está muy vacía, y si te dicen que le van a dar sentido a tu vida pues sigues ese camino. Pero cuando consigan la independencia y veas que tu vida sigue igual entonces verán que han llegado a nada.

Jaume Vives, en el Hotel Palace.
Jaume Vives, en el Hotel Palace. Teresa García



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