Política

Pedro Sánchez da por "rotas" sus relaciones con Pablo Casado

La dureza del discurso del líder del PP contra el presidente del Gobierno ha desatado la euforia de un Partido Popular e incendiado a los socialistas a partes iguales

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta Carmen Calvo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta Carmen Calvo EFE

Punto final. Pedro Sánchez ha dado por "rotas" las relaciones con Pablo Casado tras la negativa de este último a retractarse de sus reproches contra el presidente del Gobierno, a quien ha acusado este miércoles de ser "partícipe y responsable del golpe de Estado perpetrado por los independentistas".

"Consideramos que ha perdido el respeto institucional", ha comunicado minutos después de las 23.00 horas La Moncloa. Lejos de retirar sus palabras, vertidas durante el pleno monográfico sobre el último Consejo Europeo y la venta de armas a Arabia Saudí, los populares han emplazado a Sánchez a "romper con los que están en la cárcel por intentar un golpe de Estado, no con el PP, que ofrece los votos del Senado para aplicar el artículo 155 en Cataluña".

Según fuentes del PP, "el que se ha ofendido ha perdido el debate". Y de eso se trataba. Era el primer debate de calado en el Hemiciclo y el dirigente del Partido Popular no quería defraudar a su bancada en el cara a cara con Sánchez, además de tratar de marcar distancias con Ciudadanos y erigirse como líder de la oposición.

Casado y Sánchez han llevado sus discrepancias al extremo rebajando así el peso de Rivera e Iglesias en el Congreso de los Diputados, pues las cinco horas y diez minutos que ha durado esta suerte de primer 'mini debate' de Estado han quedado reducidas a un tira y afloja entre el presidente del Ejecutivo y el líder del PP, que ha acusado a Sánchez de ser "partícipe y responsable" de un golpe de Estado perpetrado por el independentismo. 

Las cinco horas y diez minutos que ha durado esta suerte de primer 'mini debate' de Estado han quedado reducidas a un tira y afloja entre el presidente del Ejecutivo y el líder del PP

La dureza del discurso ha desatado la euforia de un Partido Popular que deambula expectante ante los efectos de su renovación tras la moción de censura que puso fin al mandato de Mariano Rajoy, pero también habría incendiado a los socialistas que, en una especie de bucle, han exigido a Casado que se retracte en torno a la supuesta implicación de Sánchez en el golpismo. "Nosotros somos el constitucionalismo", insistía la portavoz socialista en la Cámara baja, Adriana Lastra.

"Le pedimos moderación porque es usted un radical, por decir que hay 50 millones de africanos en la valla, por pedir el 155 en Cataluña, por oponerse a la exhumación del dictador, por compartir los valores de VOX...", le exigía la política asturiana a Casado, a quien ha acusado de estar alimentando a la extrema derecha que se está organizando -dice- en este país: "Va a ser usted el responsable de que en la próxima legislatura VOX tenga diputados aquí".

"Rivera suena caduco"

Pero en Génova, lejos de entrar en el debate sobre el auge del partido por Santiago Abascal, aplauden el tono de la intervención de su líder. Fuentes 'populares' señalan a este diario que Casado ha destacado este miércoles como líder de la oposición en detrimento de un Rivera "con un perfil muy bajito". "Rivera suena caduco", celebran.

Además de que al entender de los 'populares' Casado "ha estado mucho mejor", destacan la mejora de Dolors Monserrat en sus ya frecuentes rifirrafes con la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, tras el patinazo de la semana pasada cuando mezcló todo tipo de reproches, desde prostitutas a Waterloo, sin ningún hilo conductor.

Si bien el líder de Ciudadanos no ha escatimado en reproches a Sánchez, a quien ha acusado de "no tener escrúpulos" mientras que este último se la ha devuelto llamándole "mellizo" de Casado, los afilados dardos del dirigente popular han conseguido eclipsarlos.

Sin embargo, fuentes de Ciudadanos defienden que el líder del PP se ha pasado de frenada y que su tono "desesperado" supone una ventaja para Rivera, que se estaría mostrando como un dirigente más consolidado y moderado en el debate, alejado del "navajeo" que han protagonizado Casado y Sánchez.

En el otro extremo, el presidente del Ejecutivo ha optado por agitar la batalla de la derecha metiendo a VOX, PP y Ciudadanos en el mismo saco para mostrar al PSOE como alternativa de izquierda al auge de la ultraderecha, un fenómeno que ya se está dando en otros países de Europa y en el que España se ha mostrado hasta ahora como una excepción.

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