La sucesión de Rajoy

Pablo Casado: "Quiero un PP al que puedan volver Ortega Lara y María San Gil"

El candidato a la presidencia del PP pisa el acelerador en la recta final de campaña atacando a sus rivales por su pasado en Moncloa: "No podemos volver al Gobierno para hacer lo mismo con los mismos"

Pablo Casado, en Lleida.
Pablo Casado, en Lleida.

Pablo Casado acumula 14.000 kilómetros en ocho días campaña y espera llegar a los 20.000 antes de la votación del jueves. El candidato a la presidencia del PP recibe a Vozpópuli en un AVE camino de Barcelona. El tren de alta velocidad es una oficina de móvil en estos días en los que puede desayunar en Madrid, comer en Bilbao y cenar en Sevilla. 

Casado (Palencia, 1981) es el más joven de los seis candidatos que aspiran a suceder a Mariano Rajoy en la presidencia del PP. El diputado y vicesecretario de Comunicación del partido está satisfecho con la respuesta que recibe de los afiliados. Casado presenta las credenciales de un líder joven, pero preparado. Su mensaje es de ilusión. Y frente al teórico favoritismo de María Dolores de Cospedal y Soraya Saénz de Santamaría, asegura tener la capacidad de coser el partido frente a dos rivales enfrentadas. Casado es el único aspirante que ha denunciado las "zancadillas" orgánicas de las grandes líderes del partido.

El candidato ha hecho públicas varias medidas para reconciliar al PP con la derecha más tradicional. Son iniciativas fiscales, como suprimir los impuestos de sucesiones, donaciones y patrimonio. También propone regresar a una ley de supuestos para el aborto y una ley para el final de ETA que cuente un relato de vencedores y vencidos. En su opinión, el PP tiene que hablar sin complejos para recuperar la posición hegemónica del centro derecha, desde Vox a Ciudadanos. "Lo único que tiene que haber a la derecha del PSOE es el PP", suele decir en sus entrevistas.

De los seis candidatos que hay en la carrera por el liderazgo del PP, los militantes elegirán a dos. Ellos serán los que se enfrenten en el congreso extraordinario de los días 20 y 21 de julio en Madrid. El próximo presidente del PP, si no hay acuerdo previo, lo elegirán los compromisarios.

La campaña entra en su recta final. ¿Se ve con opciones de dar las sorpresa antes las teóricas favoritas Sáenz de Santamaría y Cospedal?

Vamos muy bien. Estoy viendo que estamos consiguiendo despertar muchísima ilusión. La gente quiere cambio, quiere una nueva etapa. Llevo 13.000 kilómetros recorridos y voy a acabar haciendo 20.000. La gente se está preguntando qué candidato a presidente del PP puede ayudar más a ganar las elecciones municipales del año que viene. Creo que el vector de campaña no es quién va a ganar las elecciones generales después, que también. Ahí me enfrentaría a líderes de otros partidos que son de mi generación, algo que también ocurre en otros países de Europa. Pero decía que cuando vas por los territorios la gente piensa qué proyecto me ayuda a mí a ganar las municipales y autonómicas. Ese proyecto es el que encarna la ilusión, la renovación y la unidad. Y en ese sentido creo que soy yo el que garantiza esa unidad.

Poco más de 66.000 inscritos para votar. ¿Es mucho, poco o ya no merece la pena darle más vueltas?

Es poco. Pero también es verdad que no vamos a seguir hablando solo del tema orgánico, porque lo que quieren nuestros militantes es que hablemos de futuro. Al final, lo que se tiene que ver es cómo podemos reconstruir un PP que ha perdido 3 millones de votos desde el Gobierno. La cuestión no es cómo llegar al gobierno, sino para qué. Si hemos perdido tres millones votos gobernando quiere decir, primero, que alguna cosa habremos hecho mal y, segundo, que no podemos volver al Gobierno para hacer lo mismo y con los mismos. Esa ausencia de ilusión de los afiliados revela que hay que hacer un cambio en las formas, con nuevas caras, pero también en el fondo reivindicando nuestras banderas y nuestro principios sin complejos.

"No podemos volver al Gobierno para hacer lo mismo y con los mismos (...) La política no puede ser una administración del BOE o un equipo de gestores y burócratas"

Esta campaña es inédita en la historia del PP. No se parece demasiado a las primarias del PSOE.

Tiene una semejanza muy peligrosa con las primarias de Podemos y el PSOE, que es el riesgo de fractura total. Creo que soy el único candidato que garantiza la unidad del partido. O dicho de otra forma, si yo gano nadie pierde, porque no soy de ninguna familia. Yo puedo representar la integración generacional: soy una persona joven pero siempre he trabajado con gente mayor que yo. También, la integración territorial: soy de provincias, pero en los últimos años he trabajado en la dirección nacional. Y finalmente una integración ideológica. Yo sí creo que la política son ideas. Y hay que reinvindicarlas sin complejos. El PP tiene que ser la casa común del centro derecho, ya seamos los que estamos liberales, conservadores o demócrata-cristianos.

¿Sus rivales no garantizan la unidad?

Si hay un choque de trenes, el PP perderá las elecciones, y además ahora no vale con ganarlas a medias. Tenemos que tener mayorías suficientes para evitar mociones de censura como la que no han echado, o evitar que como en 2015 nos desalojen de la mitad de las autonomías y ayuntamientos en los que habíamos ganado.

No le parece que la crisis del PP va más allá de los nombres, que el centro derecha también está en crisis en toda Europa: Francia, Italia...

El centro derecha en Europa no puede ser un valor refugio. Pero quiero volver al tema de la fractura. Un proyecto fracturado como el Rubalcaba en el PSOE perdió 20 escaños. Según las encuestas, y antes de esta carambola de la moción, el PSOE estaba en 70 escaños y Podemos perdía un 30% de su apoyo electoral. ¿Eso puede pasar en el PP? Sí, porque hay una división muy clara en algunas provincias y regiones que se acentúa en este proceso. Por eso yo critico que en el PP se pregunte y tú de quién eres. Eso es más propio de Romanones. Yo lo que quiero es que se dé libertad de elección. Lo que quiero es ser el candidato de las bases, no el candidato  de los ex gobernantes. Para coser el partido, necesitamos proponer que el partido que no sea el de nadie, ni el de contra nadie, sino que sea el de todos. La unidad no es optativa, es imprescindible. O nos presentamos unidos o vamos a ser un proyecto fallido.

"La unidad no es optativa, es imprescindible. O nos presentamos unidos o vamos a ser un proyecto fallido".

Usted ha denunciado presiones y zancadillas de sus rivales durante la campaña.

Lo constato cuando voy por ahí. Todo el mundo lo conoce y es innegable. Lo que quiero es que todo el mundo vote libremente e ilusionar al partido. Difícilmente vamos a poder recuperar 3 millones de votos si estamos más pendientes de nuestras rivalidades internas que de lo que hay que hace por España. El partido tiene que pasar del pesimismo y la resignación, de ser comentaristas de la actualidad, a ser el partido líder que dice lo que tiene que ocurrir en España. Tenemos que ser otra vez ese partido que lidera la España de los balcones. 

Habla de esos 3 millones de votos, que son poco más o menos los que tuvo Ciudadanos en las anteriores elecciones. ¿Qué relación política le gustaría tener con Albert Rivera si es elegido?

En los últimos años ha habido dos formas de hablar de Ciudadanos: o insultarles o ignorarles. Mi opción es ganarles en las urnas, recuperar ese electorado, volver a decirles a esos tres millones de votantes que el PP es su casa, que el centro derecha tiene que estar unido para parar a la izquierda. Eso se tiene que hacer con las mismas armas que esos partidos han utilizado: regeneración, ilusión, un discurso claro, banderas sugerentes y una ambición sin complejos. Estoy seguro que hay muchos votantes del PP que están deseando una excusa para volver a votarnos. Esa excusa pasa por caras nuevas, por nueva etapa y políticas claras.

Usted ha hecho algunas propuestas.

He propuesto una revolución fiscal. Queremos bajar el IRPF por debajo del 40%, empezar a converger en el impuesto de sociedades con países que están en el entorno del 20% e incluso algunos en el 10% y suprimir totalmente los impuestos de sucesiones, patrimonio y donaciones. Eso por ejemplo es completamente contrario a Ciudadanos, que no proponen esas bajadas fiscales.

No sólo económicas.

Propongo una reforma de fortalecimiento institucional para plantar cara al desafío secesionista. La creación del tipo penal del delito de sedición impropia, recuperar el de la convocatoria ilegal de un referéndum y el recurso previo de inconstitucionalidad. Propongo aplicar la reforma educativa en su totalidad, con un mayor número de inspectores para evitar el adoctrinamiento. Propongo una ley de Memoria, Dignidad y Justicia para evitar cualquier acercamiento de presos, cualquier homenaje a etarras y que se homenajee a nuestras victimas. La política no puede ser una administración del BOE o un equipo de gestores y burócratas. La política tiene que ser liderazgo social acompañado con gente buena, no solo del partido sino también de la sociedad civil.

"Tenemos que utilizar las mismas armas que los partidos como Cs han utilizado: regeneración, ilusión, un discurso claro, banderas sugerentes y una ambición sin complejos"

Los candidatos a presidir el Partido Popular, María Dolores de Cospedal y Pablo Casado.
Los candidatos a presidir el Partido Popular, María Dolores de Cospedal y Pablo Casado. EFE/JJ Guillén

¿La lucha contra la corrupción es una asignatura pendiente del PP?

En mi proyecto no cabe un solo corrupto. Firmeza absoluta contra lo que es la mayor traición a la gestión pública. Además de la batería de medidas penales y legislativas de la anterior legislatura, hay que tener también mecanismos internos de alerta temprana para prevenir cualquier conducta irregular. Y lo dice una persona que ha dado la cara por la honorabilidad del partido frente a personas que no conocía. Por mi edad o por la generación que represento me puede pasar como le ha pasado a Sánchez, que cuando le preguntan por la corrupción dice 'a mí que me registren'. Es muy difícil que a mí los medios o mis adversarios me responsabilicen de nada. También digo que el partido se tiene que hacer respetar. Tenemos que ser un partido que censure el doble rasero que estamos viendo y que sea capaz de rehabilitar a aquellos compañeros que han sido acusados injustamente y han sido declarados inocentes. Si no lo hacemos, las listas te las acaba haciendo con todos mis respetos o un medio de comunicación o el adversario político. No es justo que al PP se le mida siempre por otro rasero y sin presunción de inocencia.

"El PP tiene que ser capaz de rehabilitar a aquellos compañeros que han sido acusados injustamente y que son declarados inocentes"

¿Está en contra de de sacar a Franco del Valle de los Caídos?

Que España esté pendiente de lo que pasó hace un siglo, en lugar de estar pendiente en plena revolución digital de aquí a las próximas décadas, sinceramente no lo veo. Pero sí que digo una cosa. No gastaría un euro en desenterrar a Franco, pero tampoco gastaría un euro en enterrarlo. Afortunadamente es una etapa negra en la historia que ha pasado, y yo apuesto por la Transición, por la concordia, por ese abrazo que se dieron los españoles hace 40 años. Creo que la izquierda y su Zapatero dos, que es Pedro Sánchez, intentan reabrir heridas en busca de réditos electorales sin darse cuenta que lo que está haciendo es abrir una trinchera entre españoles.

Entonces tampoco le importa demasiado que saquen a Franco.

Creo que hay que mirar al futuro.

Otra de las medidas que ha anunciado el nuevo Gobierno es el acercamiento de los presos de ETA, limitado de momento a mayores de 70 años y enfermos.

No me dan pena los familiares de los presos de ETA, a mí me dan pena los familiares de las víctimas de ETA. Algunas de ellas tienen que ir a otras comunidades autónomas a visitarlos porque cuando fueron enterrados les seguían haciendo pintadas en la lapida. Y eso les ha pasado a los padres de Miguel Ángel (Blanco), que tuvieron que enterrar a su hijo en Galicia. Sinceramente, a los presos etarras ni una concesión. Quiero que haya un relato con vencedores y vencidos, sin olvidos ni tabulas rasas. Los casi un millar de víctimas, 30 de las cuales eran del PP, no pueden ser un pie de página. Ese latido que empezó en Ermua tiene que continuar. Hoy es el 21 aniversario de la liberación de Ortega Lara. Yo quiero un PP en el que José Ortega Lara puede volver, en el que María San Gil pueda estar, en el que Goyo Ordóñez se sintiera reconocido. Esa es mi mayor ambición y no descansaré hasta que conseguirlo.

¿Y la acogida de inmigrantes? ¿Qué le parece esa medida?

No se puede hacer demagogia ni hacer efectos llamada, porque estás jugando con la vida de miles de personas que son lanzadas al Mediterráneo en ataúdes flotantes, que son extorsionadas por las mafias. Prefiero una política integral europea, en contra de las fronteras pero al mismo tiempo con una cooperación internacional eficaz en la que se puedan ofertar puestos de trabajo y que esa inmigración sea ordenada. España fue un referente en esa inmigración controlada en los años 90. Absorbió cerca de 5 millones de inmigrantes que luego en la crisis pudieron retornar con absoluta normalidad a sus países. Yo creo que la cooperación con el Sahel, con el Magreb con el África subsahariana que nosotros impulsamos y la defensa de nuestras fronteras en Canarias, Ceuta y Melilla es fundamental para que este drama tenga un cauce real, responsable y solidario.

Usted está reivindicando una política de familia. ¿Qué medidas propone?

No me gusta la ley de la eutanasia que propone Pedro Sánchez. No me gusta la ley del aborto de Zapatero y de hecho creo que hay que derogarla y volver al consenso de González y Aznar de los 80 y 90. Hay que ir directamente a las políticas de natalidad y se tiene que hacer con incentivos fiscales, como se ha hecho con las ayudas a la jubilación, pero también con políticas de conciliación y de ayuda a la contratación de las madres que nos ponga a la vanguardia de Europa.

"No me gusta la ley de la eutanasia que propone Pedro Sánchez. No me gusta la ley del aborto de Zapatero y de hecho creo que hay que derogarla"

Las elecciones autonómicas y municipales están a la vuelta de la esquina. ¿Es partidario de cambiar a alguno de los candidatos si resulta elegido?

Los candidatos no están nombrados. Lo que creo es que el PP tiene que ser un partido nacional, no un reino de taifas en el discurso. No me gusta la gente que se hace el simpático o el antipático. Creo en un partido descentralizado en lo funcional. Que sean las provincias los que eviten que la gente se nos vaya a estos partidos y reclute perfiles ilusionantes y ganadores.

¿Es partidario de realizar primarias para esas candidaturas locales?

Soy partidario de seguir las normas que tenemos. El congreso que tenemos es electivo. Lo que quiero es lanzar esas candidaturas antes de que acabe el verano, después del congreso. Y convocar una convención programática e ideológica que sea la base de nuestros programas para que el electorado se vuelva a ilusionar.

El 6 de julio, después de las votaciones, los afiliados habrán elegido dos candidatos. ¿Está favor de llegar con una única candidatura al congreso?

Hay que respetar las normas. Cuando he dicho que no quiero un cargo para mí es para despejar las dudas y dejar claro que voy hasta el final y que no soy la liebre nadie. No me creo mejor que nadie, pero creo que este proyecto es el mejor de todos, porque no veo otro que ilusione, porque no veo otro que suponga una renovación y un cambio de etapa y sobre todo porque ningún otro garantiza la unidad. Por eso creo que soy necesario. Cualquier otro resultado supondría que solo una parte del partido se vería representada y que otra parte se acabaría autoexcluyendo. Por eso he dicho que no voy a integrarme en otras candidaturas. No estoy en política por un cargo. El que gane tendrá mi respeto y apoyo y si gano yo abriré las puertas a todos los demás candidatos, que son buenos perfiles y personas necesarias para el partido.



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