Elecciones en Cataluña Adiós al sueño de Iceta: el PSC no cumple y todo el PSOE tiene un problema

Los socialistas catalanes sólo suben un escaño y se quedan lejos de sus predicciones más prudentes: su primer crecimiento en dos décadas se convierte en su segundo peor resultado histórico y cae como un mazazo en el PSC y el PSOE 

El mínimo crecimiento en dos años no logra aliviar el amargor del decepcionante resultado obtenido por el PSC en estas elecciones. Después de 18 años de caídas consecutivas, los socialistas catalanes han subido un escaño, una mejora que no sabe a triunfo cuando aspiraban a pasar con soltura la frontera de los 20 diputados y convertirse en una opción real de Gobierno. Con una mayoría absoluta de fuerzas independentistas, el sueño del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, de llegar a la Generalitat se disipa y los resultados se convierten en una pesadilla para su partido, pero también para el PSOE: primer fracaso de la nueva etapa de Pedro Sánchez.

Aunque algunos intenten mirar a la debacle del PP y a la caída de la lista de Podemos para consolarse, la pírrica subida de los socialistas, con el fuerte crecimiento de Ciudadanos, que les saca 20 escaños y casi les duplica en votos, es un golpe para Iceta y los suyos, que en la tarde del jueves todavía se mostraban confiados en estar en una horquilla por encima de los 20-22 escaños que les daban los sondeos y hablaban incluso de 24. Eran conscientes de que en los últimos días de campaña, sus expectativas se habían "estancado", pero confiaban en terminar con un apoyo por encima del 15%.

Sin embargo, el resultado final ha demostrado que incluso esas previsiones eran optimistas: nadie se situaba en los 17 escaños, un dato que demuestra, según reconocían algunos socialistas, que no han logrado atraer a ese sector catalanista moderado al que cortejaron con su acuerdo con los ex de Unió. No han pescado en las aguas descontentas de los antiguos convergentes.

Mientras tanto, el llamamiento al voto útil de Ciudadanos -contra el que trató de rebelarse el PSC aumentando el listón de sus ataques- parece haberles pasado factura. Y la polémica por la petición de indultos a los presos independentistas también: el candidato acabó reculando, pero ese "error", como lo calificaron en Ferraz, puede haber provocado bajas entre sus votantes del sector constitucionalista.

Iceta arriesgó en la campaña, con una lista transversal en la que incorporó a los democristianos y a referentes de la izquierda como el exeurodiputado de Podemos Carlos Jiménez Villarejo, y quiso mostrar un perfil presidenciable, convencido de que el PSC sería el único partido capaz de aunar apoyos para presentar una alternativa a los independentistas. Pero todos sus esfuerzos parecen haber sido estériles.

De hecho, ni siquiera refleja esa subida de tres o cuatro puntos que en la dirección del PSOE ven generalizada en toda España después de la victoria de Pedro Sánchez en las primarias de mayo: el PSC ha subido 1,1 puntos respecto a 2015. En Ferraz estaban convencidos de que el PSC quedaría "muy cerca" de Ciudadanos, y al final le ha sacado casi 11,5 puntos, y confiaban en que Iceta sería clave si el bloque independentista no revalidaba la mayoría absoluta. 

La onda del fracaso se siente en Ferraz

Ahora, la onda del fracaso del PSC, que no ha logrado ninguno de sus objetivos, puede dejar tocado a Sánchez. El secretario general deseaba que un buen resultado el 21D fuera el disparadero electoral de su nueva etapa al frente del PSOE y marcara un inicio prometedor hacia las próximas elecciones a la Moncloa. Pero no ha pasado su primer examen.

Sánchez se ha volcado: aunque su presencia ha sido más limitada que hace dos años, la estrategia de ambos partidos ha estado absolutamente coordinada y ambos han caminado de la mano desde que estalló la crisis a principios de septiembre. Las soluciones de Iceta para Cataluña son parte importante de las que el secretario general quiere para España.

Convencidos de que el análisis de esta jornada sería positivo, Ferraz anunció el miércoles que Sánchez, su vicesecretaria general, Adriana Lastra y el secretario de Organización, José Luis Ábalos, viajarían el viernes a Barcelona para evaluar con la Ejecutiva del PSC los resultados. 

Por lo pronto, en sus valoraciones iniciales, en el PSC y en el PSOE han sido escuetos. "Hemos mejorado los resultados en el Parlamento por primera vez en 18 años, pero no son los resultados que esperábamos", han sido las primeras palabras de Iceta desde la sede del partido en la calle Nicaragüa. El mismo mensaje que desde Madrid lanzó Ábalos.

Pero los resultados exigirán de una reflexión: son los segundos peores de la historia del partido desde 1980. Hace dos años, el PSC tocó su suelo histórico, 16 diputados y un 12,72% de los votos, pero entonces, el juego de las expectativas funcionó al contrario que ahora: era tal la caída que les pintaban las encuestas que, aunque perdieron cuatro escaños, pudieron salvar los muebles. 

Ahora, más allá de que no hayan llegado a donde esperaban, el crecimiento de Ciudadanos es un serio aviso al PSC: el partido naranja ha barrido a los socialistas incluso en los municipios donde gobiernan. Aunque el voto en Cataluña difiere en generales, autonómicas y municipales, no pueden perder de vista el color que ha teñido el tradicional cinturón rojo socialista.

Es así, por ejemplo, en Santa Coloma de Gramenet, que Nuria Parlon gobierna con mayoría absoluta y donde Ciudadanos ha superado en casi 12 puntos al PSC. O en L'Hospitalet de Llobregat, cuya alcaldesa, Nuria Marin, número dos del partido y una de sus figuras más reconocidas en estos meses de crisis, ve cómo el partido de Inés Arrimadas se ha convertido en primera fuerza, diez puntos por delante. 

Y a la preocupación por los resultados propios, se añade la situación general que deja esta jornada electoral: un bloque independentista con mayoría absoluta y con Junts per Catalunya es el escenario más complicado que podían barajar. "Vuelta a empezar", apuntan en Ferraz.



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