El lehendakari, Íñigo Urkullu, admite que su Gobierno cometió "errores" en la gestión de la tragedia de Zaldibar. En una comparecencia maratoniana, de más de cuatro horas, celebrada este martes en el Parlamento regional, el jefe del Ejecutivo vasco pide a los partidos de la oposición "unidad y colaboración" para facer frente al problema y señala que algunos están mostrando tener "prisa" por "debilitar al adversario político".

El ambiente era tenso y electoral en la Cámara de Vitoria. La comparecencia de Urkullu y de cuatro de los consejeros de su Gobierno (la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, la consejera de Trabajo y Justicia, María José San José, el consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda, Iñaki Arriola, y la consejera de Sanidad, Nekane Murga) era todo un reto para el Gobierno vasco a solo un mes y medio de las elecciones autonómicas del 5-A.  

Casi al final de su comparecencia, cuando algunos ya estaban preparados para atacar a Urkullu por su defensa cerrada de la gestión de la tragedia, admitía por fin que "a la vista de las consecuencias cabe afirmar que los mecanismos de control no han sido suficientes". A continuación, soltaba las frases que suenan a disculpa: "Soy plenamente consciente de las consecuencias de estos hechos. Se han producido errores, también actuaciones mejorables en la forma, inherentes a una circunstancia inédita en su dimensión, complejidad técnica y a la necesidad de intervenir con urgencia".

Tímidos reproches a la oposición

La inesperada crisis política derivada de la tragedia en Zaldibar (Vizcaya) ha crecido sobremanera durante la última semana. Tanto es así que medio Gobierno vasco se vio obligado a comparecer ante la Diputación Permanente del Parlamento autonómico (el pleno está disuelto por la convocatoria de los comicios). La oposición, en especial Bildu y PP, se esmeraba este martes por señalar los errores del Ejecutivo. Y Urkullu respondía. 

Lo hacía con su estilo: ataques calmados. Pero ataques, al cabo. Porque pedía unidad al resto de fuerzas políticas pero lanzaba algunos dardos envenenados. "Ante una tragedia como la que hemos sufrido caben dos alternativas: división o unión", afirmaba.

"Se pueden agitar los miedos, los deseos vindicativos o la prisa por debilitar al adversario político, si es que esta es una cuestión entendida como de utilización política. Se puede, claro que se puede. Lo estamos comprobando".