El Partido Popular y Ciudadanos son aliados electorales en el País Vasco, donde se presentaron juntos en las elecciones autonómicas de 2020, y en Navarra, donde desde 2019 conviven en la coalición Navarra Suma que lidera UPN. Todos lo socios aseguran que ahora mismo no hay peligro de que esas alianzas se rompan y dan por hecho que van a continuar unidos. Pero igualmente algunos de ellos admiten que el terremoto político de esta semana en Murcia y Madrid ha enrarecido sus relaciones. Incluso, hay quien habla de "estar en un limbo" ante lo que pueda ocurrir en el futuro.

El miércoles llegó para ellos la misma sorpresa que para la mayoría de españoles. Cuando trascendió que Cs y PSOE presentaban juntos una moción de censura en Murcia, primero, y que el PP convocaba elecciones en Madrid, después, en el seno de estas coaliciones cundía la estupefacción. Literalmente unos y otros no podían creerse lo que estaba pasando.

Los hechos de este viernes, con tres diputados de Ciudadanos uniéndose al PP para frustrar la censura en Murcia, sólo servían para alimentar la incredulidad de los que son socios tanto en País Vasco como en Navarra. La mayoría de las diversas fuentes consultadas por Vozpópuli en ambas comunidades autónomas preferían no pronunciarse sobre el fondo de la cuestión pero reconocían su asombro. Sí coincidían, en cambio, en el discurso oficial de que lo que está pasando debe circunscribirse a esas regiones y no debe afectar a sus alianzas.

No obstante, no todos opinan igual. Porque hay quienes ya hablan de que "vivimos en un limbo" y reconocen que lo que ocurra en el futuro ya no depende de ellos, sino de las direcciones nacionales de PP y Ciudadanos.

Dos casos muy distintos

En las dos comunidades mencionadas los pactos son muy distintos. En Euskadi lidera la alianza un PP vasco donde apuestan por la unidad, sí, pero con matices. El propio presidente del PP vasco y del grupo parlamentario PP+Cs, Carlos Iturgaiz, decía el jueves que la coalición sigue "muy unida" en Euskadi, aunque a renglón seguido aseveraba que el Partido Popular tiene "las puertas abiertas" para recibir a militantes de Ciudadanos y a "todos aquellos que quieran venir a la casa común fuerte del centro-derecha".

En declaraciones a Vozpópuli, el coordinador de Cs en Euskadi, José Manuel Gil, afirma que "los dos partidos estamos perfectamente de acuerdo en mantener la coalición pase lo que pase" en otros lugares. "Estamos en territorios especiales donde hay un frente independentista fuerte al que es necesario responder con unidad constitucionalista".

En Navarra el acuerdo entre PP y Cs es muy distinto. Porque ambos, minoritarios en esa comunidad, forman parte de Navarra Suma, una alianza claramente liderada por UPN. El líder de la formación regionalista, Javier Esparza, expresaba su "gran decepción" porque lo sucedido en Murcia "desde luego no ayuda ni a fortalecer, ni a consolidar, ni a dar estabilidad al proyecto de Navarra Suma". Los portavoces de los dos partidos nacionales se apresuraron en destacar la unidad del proyecto y en negar que pueda romperse.

Pero en sus palabras nuevamente se veían los matices derivados de una situación enrarecida, ya que, por ejemplo, la líder del PP navarro y dirigente del PP nacional, Ana Beltrán, destacaba que lo sucedido era responsabilidad de Ciudadanos. En esa línea, el coordinador de Cs en Navarra, Carlos Pérez Nievas, señalaba que la decisión de Isabel Díaz Ayuso de convocar elecciones en la Comunidad de Madrid es "unilateral y le beneficia a ella, que tendrá que explicarla".

Más allá de las declaraciones públicas de los dirigentes, lo cierto es que en los cuadros medios de PP y Cs, tanto en Navarra como en País Vasco, cunde el desánimo por cómo pueda influirles lo que está ocurriendo. Están entre atónitos y preocupados por algo que no veían venir y que enrarece los vínculos entre socios que, al menos hasta ahora, vivían bien avenidos.