País Vasco

La Universidad del País Vasco acoge entre aplausos a un etarra que denuncia el "trato deficiente" a los presos

La red de apoyo a los reclusos Sare, organizadora del acto, apela al "exceso de aforo" para impedir el paso a las cámaras de la prensa, que se quedan sin grabar a José Ramón López de Abetxuko 

Un momento de la charla.
Un momento de la charla.

El etarra José Ramón López de Abetxuko ha pronunciado este martes su polémica charla en el campus de Vitoria de la Universidad del País Vasco. Ante unas 80 personas entre alumnos y profesores que han aplaudido en dos ocasiones al final de su charla, el terrorista condenado por dos asesinatos ha denunciado el "trato deficiente" que sufren los presos de ETA enfermos.

La imagen era más que simbólica al filo de las 12.00 horas. Frente al edificio de la Universidad, las víctimas de ETA, incluidas las que sufrieron directamente al conferenciante López de Abetxuko, así como algunos representantes del PP vasco, entre ellos Alfonso Alonso o Iñaki Oyarzábal, se concentraban casi en soledad.

Lágrimas de las víctimas directas del etarra. Carteles de "fuera asesinos de la universidad". Y algún grito quejumbroso que se perdía entre el silencio. Dentro del edificio universitario, casi un centenar de estudiantes y al menos una decena de profesores de la UPV abarrotaban el aula donde hablarían el etarra y el abogado abertzale Txema Matanzas, también condenado en su día por pertenencia a ETA.

Las cámaras no pasan

La tensión era evidente entre los miembros del colectivo Sare, que organizaba la charla. Con la excusa el "exceso de aforo" y con el presunto respaldo de la Universidad, en un principio los organizadores impedían el paso a la prensa para cubrir la charla. Finalmente, unos cuantos medios, entre ellos Vozpópuli, conseguían no sin dificultades entrar en el lugar. Incluso algunos fotógrafos pasaron, pero nada de cámaras de televisión.

A las 13.00 horas varios portavoces de Sare denunciaban el "boicot" a la charla y expresaban su deseo de "no impedir la libertad de expresión a nadie" en una comparecencia sin preguntas. Luego repetían ese mensaje dentro del aulario. Y a renglón seguido tomaba la palabra el condenado por dos asesinatos de los que jamás se ha arrepentido. 

López de Abetxuko aclaraba que estaba allí para hablar de "mi experiencia como preso enfermo", pero sin hacer referencia alguna a los motivos que lo llevaron a prisión. En ningún momento mencionaba a ETA y sólo hablaba del "colectivo de presos vascos" y, más en concreto, del grupo de enfermos de dicho colectivo. Tampoco tenía una sola palabra para sus víctimas. Ninguna mención para explicar que cumplió 29 años por los asesinatos de los comandantes Jesús Velasco Zuazola, jefe del Cuerpo de Miñones de Álava, y Eugenio Lázaro Valle, jefe de la Policía Municipal de Vitoria. 

"Trato deficiente" a los presos de ETA

López de Abetxuko denunciaba el "trato deficiente" que a su juicio sufren los reclusos enfermos y censuraba "las condiciones de aislamiento" que hacen más difíciles sus enfermedades. Tras narrar la situación de "angustia y miedo" que dice haber sufrido en prisión cuando enfermaba, terminaba su alocución afirmando que estamos en "un tiempo nuevo" donde debería terminar "la política de dispersión" y donde habría que "poner en libertad a los presos enfermos par que se traten en un entorno de confianza médica y familiar", pero no en la cárcel.

Por culpa del terrorismo de ETA no he conocido a mi abuelo, han llenado España de viudas, de padres sin hijos y de hijos sin padres; esta es una historia de buenos y malos, de víctimas y de asesinos, y así hay que contarla

"No se piden tratos de favor ni beneficios penitenciarios, solo que se cumpla la ley", apostillaba entre aplausos. Al término de ese primer aplauso, el etarra tomaba de nuevo la palabra para "trasladar el calor de estos aplausos a los otros presos enfermos". Y ahí llegaba la segunda ovación, tan estruendosa como la anterior. Como estruendosa fue la que también recibió el letrado Matanzas, condenado por pertenencia a ETA. 

Ovaciones que contrastan con las palabras de sus víctimas. De todos los testimonios escuchados a las puertas de la Universidad, destacó el de Casilda Chivo Velasco, una de las nietas de Jesús Velasco, justo antes de que se iniciase la charla de la discordia.

"Ellos contarán que ellos no son los malos y yo les digo que sí y que por culpa del terrorismo de ETA no he conocido a mi abuelo, han llenado España de viudas, de padres sin hijos y de hijos sin padres; esta es una historia de buenos y malos, de víctimas y de asesinos, y así hay que contarla, porque en una sociedad libre y sana un terrorista no puede ser ejemplo de nada ni referente de nadie"

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, se hacía eco de estas palabras en Twitter y defendía que instituciones públicas como la UPV “deberían homenajear a las víctimas, no ser altavoz de sus verdugos”. 

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