País Vasco

La vida tras ETA: Josu Ternera empeora en la cárcel y su hijo reaparece contra el G-7

El exdirigente de la banda terrorista vive un calvario médico en una cárcel de París y su primogénito acaba de participar en un acto público contra la cumbre que se celebrará en Biarritz

Egoitz Urrutikoetxea en un acto junto a su padre, Josu Ternera, diez años atrás.
Egoitz Urrutikoetxea en un acto junto a su padre, Josu Ternera, diez años atrás.

Diez años atrás José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, y su hijo Egoitz eran figuras claves de ETA. Hoy, las vidas de ambos han cambiado mucho. Tras su célebre captura 17 años después de huir, el primero está en la cárcel en Francia y su salud está empeorando a gran velocidad. El segundo acaba de reaparecer como una de las caras visibles de las organizaciones que protestarán en Biarritz contra la cumbre del G-7 que se celebra entre los días 24 y 26 de agosto. 

Josu Ternera es quizás el dirigente de ETA más conocido en la historia de la banda. El pasado mayo fue detenido en Francia cuando se dirigía a un hospital. La operación de la Guardia Civil y las autoridades francesas llevaba por nombre "Infancia robada", ya que Ternera está reclamado por la Audiencia Nacional porque supuestamente ordenó el atentado contra el cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza en 1987. Un atentado en el que perecieron 11 personas, entre ellas seis niños

Operaciones anuladas en prisión

El terrorista natural de Miravalles (Vizcaya) dirigió la organización criminal durante años. Fue detenido y cumplió condena en Francia. Después, fue elegido parlamentario vasco por Euskal Herritarrok, la marca de Batasuna de entonces. Cuando fue reclamado por la justicia por el atentado mencionado, en 2002, huyó de nuevo a Francia y volvió a la cúpula de la banda.

Desde allí pilotó las negociaciones con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Justo hasta que fue desplazado por otros líderes de la banda como Javier López Peña, Thierry. Su último 'servicio' conocido fue poner voz al comunicado del final definitivo de ETA en 2018. 

Ternera, que padece una grave enfermedad, está viviendo un calvario en la prisión de La Santé, ubicada en el centro de París. Ha tenido que ser ingresado en el hospital de la cárcel en varias ocasiones. Y hasta dos veces iba a ser operado pero finalmente las intervenciones se suspendieron, según han denunciado desde su propio entorno. Desde la izquierda abertzale denuncian esta situación y, de hecho, la pasada semana Bildu reclamó la puesta en libertad del recluso por motivos humanitarios. 

Portavoz contra el G-7

La vida del hijo es bastante distinta a la del padre. Egoitz siguió los pasos de su progenitor y se enroló en ETA. Durante años se le situó, incluso, como uno de sus dirigentes, pero nunca ha sido juzgado ni condenado por ello. Su última detención llegó en 2015, cuando se había matriculado en una universidad francesa con su propio nombre. 

Después de ser arrestado aseguró que llevaba años desvinculado de la banda, según recordaba este miércoles 'El Correo'. En los últimos meses se le había visto en un par de actos públicos: uno fue la vista en Francia sobre la extradición de su padre del pasado julio y otra fue en un acto de Otegi del pasado marzo. Esta semana Egoitz, el hijo del jefe más conocido de ETA, reaparecía otra vez durante una rueda de prensa celebrada en Hendaya

Urrutikoetxea hijo es uno de los portavoces de las asociaciones que han organizado una 'contracumbre' en el sur de Francia como protesta contra la cumbre que el G-7 va a celebrar en Biarritz entre los días 24 y 26 de este mes. Un papel muy distinto al que él mismo ejerció en el pasado y también al legado de su padre, cuya salud empeora en la cárcel. 

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