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Imma Lucas

Opinión

La ‘vía Torra’: hacia la violencia desde la incontinencia

Usted solito, ‘molt honorable president’, está provocando un ambiente de inseguridad y violencia sin precedentes en la democracia catalana

El presidente de la Generalitat, Quim Torra.
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. Efe

¿Incontinencia verbal?, ¿Equivocación?, ¿Irresponsabilidad? Sigo, una semana después, sin encontrar sentido pacífico a unas palabras profundamente deshonestas viniendo del presidente de la Generalitat de Cataluña, el muy honorable Quim Torra.

Llámenme tonta, sí claro, es que Torra tras su sonada e irrisoria “vaga de hambre” en la santa montaña de Montserrat -bien demuestra que desconoce que millones de personas en el mundo pasan días sin tener absolutamente nada que comer- sale a la palestra a decir que no se le entendió, a matizar, a decir que cuando hablaba de la Vía Eslovena se refería al referéndum que los llevó a la independencia, a la vía del diálogo. ¡Ah claro! Hombre, es que lo dramatizamos todo.

Cuando buscamos la Vía Eslovena vemos tanques, muertos, heridos, violencia, dolor y el posterior escenario de la masacre de la guerra de los Balcanes. ¿Políticos nuestros, es necesario clamar constantemente y apelar a la violencia? ¿No es una gran irresponsabilidad viniendo de quién viene, de la máxima autoridad de Cataluña? ¿Eso es lo que queremos en Cataluña, la vía de la incontinencia verbal, la vía de la irresponsabilidad de nuestros gestores públicos, la vía de la violencia? Porque cuando llaman a llegar hasta las últimas consecuencias, a sacrificar lo que sea, a estar preparados para lo peor, ¿a qué se refieren? Los ciudadanos tenemos derecho a protestar libremente, también para tener un referéndum y poder votar legalmente por el futuro que queremos, pero de ahí a los pasamontañas, a las manifestaciones violentas, a la imposición de la independencia sobre los que no la quieren dista un trecho.

¿Es esto lo que de verdad queremos en Cataluña: el oscuro camino hacia la violencia hacia el que nos conduce la irresponsabilidad de nuestros gestores públicos?

Las leyes no son inmutables -dice Rousseau en su contrato social-, las sociedades cambian, las circunstancias en que viven también: “Un pueblo es siempre, en todo momento, dueño de cambiar sus leyes incluso las mejores (…) se trata de que la ley sea para el hombre y no el hombre para la ley”. Cambiemos lo que no nos gusta, claro está, pero atendiendo a la base de cualquier democracia, llegando a acuerdos con los que difieren de los nuestros, pero en los que las únicas armas que se utilicen sean las de la palabra. Y así cambiemos el devenir de nuestro futuro, aquel en el que soñemos y queramos, pero que ni nos engañen ni nos inciten a salir a la calle en protestas violentas. Luchen por la independencia con las reglas de juego existentes, o cámbienlas, pero dejen de lado las vías violentas que no hacen más que crispar los ánimos de muchos ciudadanos agotados por escuchar demasiados memes.

Señor Torra, puede ejercer usted la labor que se le ha asignado, puede ejercer usted la responsabilidad política de no llamar a la violencia, ni tan siquiera insinuarla como ya ha hecho. Puede dejar a los CDR que se manifiesten pacíficamente en lugar de instigarles a la violencia. Puede usted, de una vez por todas ser claro en su defensa de su policía autonómica, porque le aseguro que les está volviendo locos. Una mañana salen a dar golpes, por la tarde les criminaliza, por la noche les vuelve a aplaudir…Seamos serios, seamos profesionales y dejemos trabajar a las personas que han de garantizar la seguridad ciudadana.

Deje señor president de tirarles piedras y lánceles más flores como las que les lanzaron cuando actuaron ante el ataque terrorista en las Ramblas de Barcelona. Porque usted solito, a juzgar solo por sus palabras, está generando una inseguridad ciudadana sin precedentes en la democracia catalana. Quiero oír hablar de mejoras sociales y económicas, de ideologías políticas, vengan de donde vengan, de acuerdos, de entendimiento, de reuniones, de trabajo. Trabajen de una vez. Silencien ya las vías bélicas. Ah y sólo una cosa más: paséese por cualquier hospital público catalán -no para ver la existente precariedad-  porque allí quizás cuando hable con algún enfermo en fase terminal sepa apreciar la importancia de la vida, en cualquier caso ojalá que los turrones, los polvorones y la navidad endulcen su vocabulario con palabras como convivencia, dialogo, acuerdos… porque nada merece jugarse la vida molt honorable president. Nada.  



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