“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.” Marcel Proust

Tras la celebración de Fitur en Madrid, conviene repasar la situación del sector de cara al período estival que estrenamos. Con un peso en el PIB y en el empleo de alrededor del 13% antes de la pandemia, el sector turístico es, sin duda, uno de los motores fundamentales de la economía española. El año 2019, los ingresos asociados al sector alcanzaron los 155.000 millones de euros. La caída en 2020 fue del 80% y este año se espera que alcance el 50%. En la actualidad, más de 500.000 españoles están sujetos a algún tipo de ERTE, y los de hostelería y alojamientos son uno de cada dos. Entre parados y sometidos a ERTE, la imposibilidad de trabajar en el sector afecta a casi medio millón de personas.

Es cierto que el decaimiento del estado de alarma ha supuesto un respiro para el sector y un incremento muy importante de los ingresos, pero, pese a todo, hablamos de una cifra que representa, en la actualidad, la mitad de la de 2019. La caída de los ingresos y su efecto directo sobre el empleo está directamente relacionada con la caída de las pernoctaciones, con una disminución de casi el 80% de los ingresos respecto a 2019. Hemos pasado de 38.4 millones de viajeros a 31 de mayo de 2019 a 9,3 millones dos años después, una caída del 75%. Se observa un cambio muy importante en el origen de los viajeros; y es que, si hasta mayo de 2019 la mitad de los casi 40 millones de viajeros provenían del extranjero, ahora son sólo uno de cada cinco de los poco más de nueve millones. El efecto sobre el PIB es directo e inmediato: lo que usted gasta en turismo no lo gasta en otra cosa, luego el efecto de ese gasto, en el agregado, es neutro; pero lo que dejamos de ingresar por turistas extranjeros es dinero que no suma en el PIB, al no haber efecto sustitución. Y el efecto del gasto de los turistas extranjeros en el PIB es muy importante: hemos pasado de 22.421,5 millones de euros acumulados a 30 de abril de 2019 a los 1.957,5 millones en hasta el mismo mes de 2021, una caída de 20.000 millones que dificultarán la reactivación del sector, y, con él, de la economía en su conjunto.

Explotación de datos

El sector hotelero se caracteriza por una fuerte atomización, con alrededor de 15.000 establecimientos en funcionamiento en el año anterior a la pandemia, que cayeron por debajo de 10.000 en 2020. Aproximadamente una cuarta parte de ellos se corresponden a cadenas hoteleras con tres o más hoteles en gestión. Y es ahora, en una situación tan dura como la actual, cuando surge el gran reto para el sector, que no es otro que aprovechar la tecnología para fortalecerse y posicionarse, definitivamente, como el del gran valor añadido que puede llegar a ser. La explotación de los datos del sector es una de las asignaturas pendientes. No es sólo saber cuándo, cuántos y para cuánto tiempo vienen, si no quiénes son, de dónde provienen (en concreto, no simplemente el país), qué expectativas podemos prever de su actividad, qué podemos ofrecerles de forma precisa en virtud de sus perfiles públicos, de su actividad pasada si la hubo, de sus características personales y familiares. No vale, en 2021, quejarse de que no gastan si no sabemos qué requieren. Toda esa información está disponible, alguna es de dominio público, otra está en poder de los establecimientos, otra en los tour operadores, otra en las empresas de tarjetas de crédito, otra en los rent-a-car… De la colaboración de todos los implicados surgirá la explotación ordenada y correcta para mejorar los márgenes y reconducir la actividad.

Un sector potente, muy profesionalizado, con alto grado de experiencia, que estuvo a punto de superar a Francia en 2019 y que volverá a brillar en cuanto la situación mejore. No cabe duda de que el paso de España a la lista verde de destinos británicos ayudaría mucho en esta cuestión. La reducción de la incidencia de la covid, progresiva desde hace semanas, posiblemente lo permita en breve. Y si en algún momento del verano pasado el Gobierno actuó sin acierto en relación con el sector, el compromiso de la ministra del ramo expresado en Fitur fue inequívoco. El turismo volverá a brillar como siempre lo hizo, pero ahora, con la aportación de la tecnología y de los datos, con más fuerza aún.