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Juan Carlos Bermejo

Opinión

La solución de Ciudadanos al caso Cifuentes: censura y elecciones

El autor defiende que Cifuentes ha incumplido el punto 3 del Pacto de Investidura firmado con Ciudadanos y que Albert Rivera debe exigir su inmediata dimisión

El líder de Ciudadanos Albert Rivera.
El líder de Ciudadanos Albert Rivera. Efe

Madrid, 9:30 de la mañana. El presidente del partido naranja, Albert, se encuentra en una cafetería de la ciudad desayunando tras haber intervenido en una radio de carácter nacional. Mientras toma café, observa el televisor del local dónde el locutor de un informativo está diciendo lo siguiente:

“La ejecutiva del partido rojo ha dado luz verde a su representante en la Asamblea de Madrid, Iñaki, para que registre una moción de censura contra la presidenta Cristina. El partido morado, a través de su portavoz Lorena, ya ha anunciado que apoyará la moción. La patata caliente la tiene ahora el partido naranja, quién, tras anunciar a través de su portavoz Ignacio que solicitará la apertura de una Comisión de Investigación, deberá decidir si apoya la moción o mantiene a Cristina en la presidencia”.

En ese momento, entra en la cafetería Juan Carlos, rival de Albert en las primarias a la presidencia del partido naranja. Inmediatamente ambos se reconocen con la mirada.

—Buenos días Albert. Me alegra verte.

—Buenos días Juan Carlos. Lo mismo digo. ¿Quieres sentarte?

—Si, te lo agradezco. ¿Qué tal están esos croissants?

—No son los mejores que he probado, pero se pueden comer.

—Gracias, pediré uno. Por cierto, te oí hace un rato en la radio sobre el tema de Madrid. Has dicho que vamos a promover una Comisión de Investigación porque hay que contrastar la información de Cristina con la de los “periódicos digitales” y que no contemplas apoyar una moción de censura.

—Así es, Juan Carlos. Los rojos y los morados sólo buscan obtener sillones y nosotros no podemos pasar por ahí.

—Si, Albert, pero… estarás de acuerdo conmigo en que Cristina ha mentido a los ciudadanos. Las pruebas son irrefutables. Se han falsificado actas, el Tribunal nunca existió, el trabajo no aparece por ninguna parte, no hizo ningún examen, las fechas de matriculación son inverosímiles… En resumen, independientemente de las actuaciones que lleve a cabo la Fiscalía, que es bastante probable que la acaben acusando de falsedad en documento público, ha incumplido el punto 3 del Pacto de Investidura, y eso conlleva obligatoriamente su dimisión inmediata.

—Efectivamente, eso parece.

—Tú mismo dijiste el lunes que el asunto “olía muy mal”, que “creías que no decía la verdad” que “esperaríamos a que el miércoles dijera la verdad con transparencia y claridad”, que “íbamos a ver si sus explicaciones eran convincentes o no, o eran contradictorias, o no, y entonces tomaríamos una decisión”. Tras su comparecencia, lo único que hemos visto son más mentiras, evasivas, contradicciones y descalificaciones a la oposición y a los medios de comunicación por hacer su trabajo.

—Realmente, el comportamiento ha sido lamentable. En Europa los políticos dimiten por temas incluso menores, sin embargo en España damos una imagen espantosa.

—Además, Albert, recuerda que lleva incumpliendo el Pacto de Investidura de forma continua y reiterada. Se ha negado a llevar adelante acuerdos tan importantes como la supresión de aforamientos, la auditoría de la deuda, la eliminación del doble cargo concejal-alcalde/diputado, incluso ha votado en contra, dos veces, de promover una ley para la defensa de los denunciantes de corrupción. Su comportamiento es intolerable, y la credibilidad de nuestro partido está en juego si no ponemos fin a todo esto.

—Juan Carlos, es cierto todo lo que dices, pero no podemos precipitarnos porque lo que quiere Cristina, y sobre todo Mariano, es que nos pongamos del lado de la izquierda en este asunto dándoles el Gobierno de Madrid. A Mariano, Cristina no le interesa, porque políticamente está acabada, pero le sirve como pieza de caza para remontar en las encuestas.

—Bien. Lo entiendo. Entonces, te propongo una solución que creo será adecuada. A ver qué te parece.

—Soy todo oídos.

—Podemos exigir a Cristina que, tras escuchar sus alegaciones, hemos llegado a la conclusión de que no son convincentes y por lo tanto damos por probado que ha incumplido el punto 3 del Pacto de Investidura. Por ello, exigimos su dimisión inmediata que deberá hacerla efectiva en un plazo de 48 horas, donde el partido azul deberá proponer un sustituto/a para ser investido presidente.

—¿Y si no dimite? Que es lo más probable.

—Entonces anunciamos que abrimos negociaciones con el partido rojo y el morado para registrar una moción de censura, que se llevará en el plazo legal de cinco días, a condición de que el presidente elegido disuelva la Asamblea al minuto siguiente y firme el decreto de convocatoria de elecciones al quincuagésimo cuarto día, según establece la Ley 11/1986

—Pero si el candidato es Iñaki, del partido rojo, existe el riesgo de que no convoque elecciones y nos tome el pelo.

—Para evitar eso, debemos exigir que el candidato a presidente sea un diputado de Ciudadanos. De ese modo no habrá riesgo.

—Pero Juan Carlos ¿Estás seguro de que se pueden convocar elecciones? Queda algo más un año para que acabe la X Legislatura.

—Salvo toda duda razonable, el Estatuto de Autonomía, en su artículo 21.2 dice: “El Presidente no podrá acordar la disolución de la Asamblea cuando reste menos de un año para la terminación de la legislatura”. Eso quiere decir que, si la X Legislatura arrancó el 9 de junio de 2015, el plazo máximo para disolver la Asamblea anticipadamente expiraría el 8 de junio de 2018.

—Un momento Juan Carlos. ¿No habría problema si el periodo de cincuenta y cuatro días “invade” el umbral del último año de legislatura?

—En mi opinión no hay problema, ya que ni la Ley ni el Estatuto hablan de “sumar” ese periodo de restricción a los doce últimos meses. En concreto, el artículo 8.2 de la Ley 11/1986 dice “El Decreto de convocatoria de elecciones, que será publicado al día siguiente de su expedición en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, fecha en la que entrará en vigor, señalará la fecha de las elecciones, que habrán de celebrarse el cuarto domingo de mayo del año que corresponda, o el día quincuagésimo cuarto posterior a la convocatoria en el supuesto de disolución anticipada.”

—Entonces, Juan Carlos, hagamos una simulación. El lunes 9 de abril, tras la reunión del Comité Permanente, salimos Ignacio y yo en rueda de prensa, pedimos la dimisión de Cristina apelando al incumplimiento del punto 3 del Pacto, que debería hacerse efectiva antes del día 12. En caso de que no dimita, anunciamos la propuesta de moción de censura. Tenemos la semana del 16 de abril para negociar con los rojos y morados y explicar bien a la opinión pública la maniobra. A continuación, registramos la moción de censura para que se vote tras el puente de mayo, por ejemplo, el día 10, dando un tiempo razonable a los azules para que decidan si mantienen a Cristina o la obligan a dimitir, como ocurrió en Murcia.

—Efectivamente. Lo más probable será que los azules entren en pánico y la obliguen a dimitir para no perder el poder. En ese caso, se retira la moción porque entonces los azules estarían cumpliendo el Pacto y la legislatura seguiría su curso.

—Y en caso de que no dimita, estamos en plazo para votar la moción de censura y convocar las elecciones, que se celebrarían en la primera semana de julio. Sería para un periodo muy corto.

—Si, pero dejamos en manos de los madrileños la decisión de quién quiere que les gobierne, cumplimos con nuestro compromiso y no entregamos el Gobierno a nadie en quién no confiemos.

—Muchas gracias Juan Carlos. Vamos a estudiarlo. Nos vemos. Por cierto, ¿vas a presentarte otra vez contra mí?

—Puedes estar seguro. Hasta pronto Albert.

PD: Hoy les dedico el tema “Blank Space” de Taylor Swift



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