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Pepe Fernández

Opinión

Paisaje andaluz después de las primarias del PP (y antes de las de Cs)

Si Pablo Casado ganase el congreso, en Andalucía se daría la coincidencia de que Moreno Bonilla estaría en las mismas condiciones de ‘fraternidad’ política respecto a su líder nacional que Susana Díaz

Soraya Sáenz de Santamaría, con el presidente provincial del PP en Granada, Sebastián Pérez (izquierda), y el presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno (derecha), el pasado 1 de julio, en Granada.
Soraya Sáenz de Santamaría, con el presidente provincial del PP en Granada, Sebastián Pérez (izquierda), y el presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno (derecha), el pasado 1 de julio, en Granada. EFE

Andalucía le ha dado la victoria a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del PP de la pasada semana. Ha sido curioso ver cómo el líder regional Juanma Moreno se lanzaba sin complejos desde el primer momento apoyando a quien, en su día, le colocó al frente del partido en Andalucía tras una calculada jugada contra Cospedal, Zoido y un José Luis Sanz que se quedó compuesto y sin la bendición final del dedo de Rajoy.

Juanma Moreno Bonilla ha ido a cara descubierta en esta contienda. Sin embargo, tras las votaciones del jueves, para muchos el padre político de la victoria de SSS en Andalucía se llama Javier Arenas Bocanegra, al menos para muchos contertulios de la capital.

Arenas se puso de perfil durante la campaña, y sus terminales en el partido que refundó y creó hace décadas hicieron todo lo demás. De todos los resultados el que más satisfacción personal le tiene que haber dado a Arenas es el de Sevilla, en la que la candidatura de Cospedal/Zoido no solo fue vencida, fue literalmente humillada; nada que ver con el escaso margen de dos decenas de votos que dieron la victoria al anti zoidismo en el congreso provincial. El balance del jueves de primarias sevillano fue contundente: Soraya 1.688 votos, Cospedal 796 y Casado 221.

El resultado que menos alegría le produjo al joven Arenas fue el de su patria electoral, Almería –804 Cospedal, 407 Soraya– que junto a Jaén y Córdoba fueron las plazas andaluzas ganadas a pulso por Cospedal con su Gran Capitán Zoido al frente de las legiones sureñas.

El bloque ‘antisorayista’ confía en que al menos 200 de los 543 compromisarios andaluces voten contra la exvicepresidenta y así desequilibrar la balanza en favor de Casado

El 26% de los votos obtenidos por la exvicepresidenta del Gobierno han partido desde Andalucía, donde la votaron 5.558 militantes de un total de 10.256. A Dolores de Cospedal 2.807, a Pablo Casado 1.663 y a otros candidatos 228 votos.

En el PP Andaluz quedan claramente diferenciados dos bloques, uno con 5.581 votos y el otro con 4.698, solo 860 de diferencia. Unos datos que, no obstante, animan al bloque anti sorayista y consideran que, si solo 200 de los 543 compromisarios andaluces les apoyasen, Soraya no sería presidenta del PP y sí Pablo Casado, que integraría a los demás. Hipótesis, por cierto, que pone de los nervios a Moreno Bonilla y a su equipo andaluz, sabedores que en tres o cuatro meses será él el que se someta a las urnas de los andaluces en las autonómicas.

Han tenido que llegar las primarias del PP para que muchos en la Villa y Corte se hayan enterado que Javier Arenas y su ahijado político Juan Ignacio Zoido llevan años sin hablarse, distanciados y en trincheras políticas y personales enfrentadas. Esa es, sin duda, la realidad andaluza que estas primarias han expuesto con todo su esplendor. Un PP que, pese a haber logrado agrupar algo más del 50% del voto que pedía la dirección regional para Sáenz de Santamaría, tiene un 47% de la militancia en una onda distinta a la de sus líderes regional (Bonilla) y espiritual (Arenas).

Se avecinan días de presión y tensión sobre aquellos compromisarios que acudirán al congreso, entre otras razones porque para muchos militantes del PP puede que en el cónclave del 20 y 21 se dé un vuelco a los resultados políticos de las primarias y no sea Soraya la que finalmente elijan los congresistas para refundar la derecha española. Si esta situación de produjese –vence Casado, pierde Soraya– asistiríamos a una nueva paradoja de la política andaluza: Moreno Bonilla estaría en las mismas condiciones de fraternidad política que Susana Díaz respecto a su líder nacional, una reedición del “tú a San Telmo yo a la Moncloa” pero sin tocar poder de momento.

Dada la incertidumbre que parece reinar sobre lo que finalmente acabe sucediendo en el congreso, es pronto para poder determinar quiénes ha ganado y quienes han perdido en este envite concreto en Andalucía. Entre otras razones porque los que aparecieron como perdedores el jueves por la noche puede que acaben como vencedores en la batalla final que es la que cuenta.

Primarias sin debate en Cs

La otra derecha, Ciudadanos, también ha anunciado primarias en Andalucía para elegir a su candidato a la presidencia de la Junta. La cita será el día 15 de julio y no parece que a Juan Marín le salga finalmente Luis Salvador a disputarle el cartel electoral como muchos preveían o reclamaban en el seno del partido. Según fuentes de la formación naranja “Luis Salvador no es que no quiera presentarse, es que Albert Rivera no se lo autoriza y por tanto no habrá el debate que muchos afiliados pedíamos en el partido sobre la relación de Ciudadanos Andalucía con el PSOE de Susana Díaz”.

La celebración de las primarias en Ciudadanos ha sido una señal más que alerta de un adelanto electoral para otoño, según han reconocido algunos cuadros del partido.

"Luis Salvador no es que no quiera presentarse, es que Albert Rivera no se lo autoriza y por tanto no habrá debate sobre la relación de Cs con el PSOE de Susana"

A la izquierda del PSOE también suceden cosas. Teresa Rodríguez y Antonio Maillo se han empeñado en tejer entre IU y Podemos una confluencia de amplio espectro –recuperando incluso a líderes del andalucismo– que obvia el nombre de Podemos– se llamará ‘Adelante Andalucía’– algo que Pablo Iglesias no parece dispuesto a permitir y ha impulsado una candidatura alternativa a la de la dirigente anticapitalista, encabezada por la diputada por Huelva Isabel Franco y apadrinada por Diego Cañamero.

Susana, de inauguración en inauguración

Y por si faltaba algún síntoma que nos recordara la cercanía de las autonómicas, está la sistemática negativa de la presidenta a reconocer que piensa en un adelanto electoral para otoño. Hay incluso fechas rodando por ahí, como la del 28-O o la del 11-N, ambas en domingo, pero solo Susana Díaz decidirá sobre tan preciada cita.

La presidenta ha dicho no, pero es evidente que la marcha de los acontecimientos en la política invita a no creer mucho en su palabra. Hay días en los que inaugura hasta tres cosas distintas y en diferentes lugares. Hasta en el propio PSOE hay quienes empiezan a reconocer en privado que tendría lógica adelantar los comicios regionales por la debilidad del PP andaluz, complicada ahora con cambios de liderazgo e incertidumbre. También la garantía de que Ciudadanos seguirá en manos de Juan Marín, de cuya lealtad con el PSOE y con Susana nadie duda. Una nueva aventura de fusión por la izquierda entre IU y Podemos de la que dudan las encuestas que sumen más escaños que por separado. Y Pedro Sánchez. Sí, sigue habiendo gente en el PSOE andaluz que creen que Sánchez lo tiene muy difícil y se la puede pegar en Cataluña. Las cosas para Sánchez en marzo, cree un exalto cargo socialista, no serán lo mismo que en noviembre y procede aprovechar el tirón que no vendría nada mal ni a Susana ni al PSOE-A; ni al propio Pedro Sánchez.



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