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María Palmero

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La gran mentira del Satisfyer: lo que se esconde tras el supuesto éxito del succionador de clítoris

La propaganda que se ha hecho con el juguete sexual de moda ha sido tan brillante y efectiva que nadie se ha dado cuenta de que (casi) todo era publicidad

La gran mentira del Satisfyer
La gran mentira del Satisfyer Unsplash

A día de hoy no hay apenas nadie que no sepa qué es el Satisfyer. Para el que no, es un succionador de clítoris que se ha convertido en tendencia en los últimos meses. Por unos 40 euros, promete orgasmos intensos, rápidos, a través de unas supuestas ondas... En definitiva, un juguete sexual que vende placer femenino y que se ha convertido en un éxito comercial.

Que ahora mismo esté escribiendo esto es una de las consecuencias de la brillante campaña de marketing del aparato, cuyo nombre ya es en sí todo un acierto. Pero para entender el ¿falso? éxito del Satisfyer hay que remontarse a cómo comenzó la propaganda del mismo en España.

La propaganda del Satisfyer

Todo empezó en verano del 2019 con un reportaje feminista que se publicó en uno de los medios digitales más leídos del país. Lo cierto es que lo hicieron de forma inteligentísima: tenían testimonios de mujeres reales, datos, gráficos y vídeos. Las mujeres posaban sonrientes con sus Satisfyer en las manos. Se presentaba al aparato como un acto de revolución sexual, en pleno siglo XXI, y se decía dónde comprarlo.

En plena cuarta ola del feminismo y teniendo en cuenta que seis de cada diez mujeres españolas tiene dificultades para alcanzar el orgasmo con el coito, el juguete sexual aterrizó con fuerza en nuestro país. Tener orgasmos intensos sin necesidad del hombre es un caramelito a las puertas de una escuela de feministas y aliades

En plena cuarta ola del feminismo y teniendo en cuenta que seis de cada diez mujeres españolas tiene dificultades para alcanzar el orgasmo con el coito, el juguete sexual aterrizó con fuerza en España

El reportaje puso el foco en el juguete, y en Twitter podías ver cómo todos iban cayendo como moscas: "Por fin se habla del orgasmo femenino", "ya era hora de que nosotras también contáramos", "qué bien que un diario lleve un reportaje así en su portada", y un largo etcétera de aplausos de hombres y mujeres que movieron el artículo como la pólvora por la red. Yo alucinaba con todo aquello.

Cabe destacar que el succionador de clítoris no es un invento actual, pues la marca Lelo lo lleva comercializando años, pero con menos acierto en marketing, ya que apenas nadie lo conoce.

El Satisfyer
El Satisfyer

Feminismo rentable

Tras este reportaje llegó una lluvia de noticias en los principales medios españoles, muchas con pinta de promocionadas y otras con enlaces de venta: "El Satisfyer Pro, el producto estrella del 2019" o "Satisfyer: así es el succionador de clítoris que triunfa en España". Casi todos estos artículos redireccionan a una web para comprarlo, lo que le suele reportar beneficios económicos al medio en cuestión si el lector acaba pasando por caja, al propio intermediario (la tienda online) y a la empresa del juguete.

Una vez colocada la información del juguete sexual en los medios y habiéndolo unido a la revolución feminista de moda, la campaña ya estaba hecha

Y a más repercusión, más búsquedas online, más artículos, más ventas. Una vez colocada la información del juguete sexual en los medios y habiéndolo unido a la revolución feminista de moda, la campaña ya estaba casi hecha.

A partir de este momento solo faltaban las influencers, como Moderna de Pueblo, y el boca a boca: que las mujeres comenzaran a probarlo y a hablar bien de él. Pero, claro, esto no era difícil teniendo en cuenta que 1) actualmente parece que hablar del orgasmo femenino es transgresor y 2) que la mayoría de féminas heterosexuales son clitorianas (y no vaginales) y no lo saben, lo que les lleva a fingir orgasmos y a no tenerlos con sus parejas.

El succionador de clítoris de la marca Lelo
El succionador de clítoris de la marca Lelo

El Satisfyer revela otra triste realidad

Si te pasas toda la vida sin tener orgasmos con el coito y de pronto llega un juguete que te los proporciona porque lo único que hace es estimularte el clítoris, solo significa una cosa: no sabías que eras clitoriana y no vaginal. Es así de simple. 

Además de lo fácil que es 'engañar' a la gente disfrazando todo de feminismo, el éxito del Satisfyer esconde la otra realidad: que la mayoría de mujeres no sabe cómo llegar al orgasmo.

Si te pasas toda la vida sin tener orgasmos con el coito y de pronto llega un juguete que te los proporciona porque lo único que hace es estimularte el clítoris, solo significa una cosa: no sabías que eras clitoriana

Un estudio, publicado en Archives of Sexual Behavior, en el que participaron 52.588 personas entre 18 y 65 años (26.032 hombres heterosexuales, 24.102 mujeres heterosexuales, 452 gays, 340 lesbianas y 1.112 chicas bisexuales), determinó que las mujeres hetero son las que menos orgasmos tienen (65%), una cifra que contrasta con los orgasmos de los hombres hetero, quienes llegan al clímax en el 95% de ocasiones, y con el de las lesbianas, que llegan en un 86%.

La diferencia es evidente: las mujeres que tienen relaciones con otras mujeres reciben más sexo oral y su acto se centra en lo conocido como 'preliminares', que no es otra cosa que hacerle mimos al clítoris, que es el pase directo al orgasmo femenino.

En este país hace falta más onanismo natural
En este país hace falta más onanismo natural Gtres

A mí me pareció un horror

Por ir acabando: la propaganda que se ha hecho con este juguete lo ha convertido en un éxito comercial, y las opiniones negativas apenas han tenido repercusión. De hecho, la publicidad ha sido tal que incluso a las mujeres a las que no les ha gustado lo han achacado a que "no sabían usarlo bien". Es lo que dijo, por ejemplo, la actriz Candela Peña en 'La Resistencia'.

Yo lo acabé probando ya por hartazgo de oír y leer las bondades del mismo, como supongo que han hecho muchas. "Si todo el mundo habla bien de él, por algo será". Bueno, pues me pareció un horror, y no porque no supiera utilizarlo. Es como un cunnilingus realizado por un hombre torpe. Si eres mujer sabrás a lo que me refiero: el típico tío que te absorbe como si fuera eso una pajita y te hace daño. Pues es tal que así. Con maña puedes conseguir orgasmos con el juguete, pero son muy breves y nada intensos. Al final se te queda toda la zona dormida y te quedas a verlas venir.

Es un poco deprimente que en 2020 sea reivindicativo que las mujeres se corran, pero si este juguete ayuda a muchas a lograrlo y consigue pagar las nóminas de la gente, pues, mira, bienvenido sea

Ojo, cada una es un mundo, y no todo funciona por igual en todos los cuerpos. Pero desde aquí te digo que una mano (ajena y propia) y una lengua bien educada superan con creces al Satisfyer, siempre y cuando sean ágiles y estén bien enseñadas.

Es un poco deprimente que en 2020 sea reivindicativo que las mujeres se corran, pero si este juguete ayuda a muchas a lograrlo y consigue pagar nóminas, pues, mira, bienvenido sea.

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