Pedro Sánchez: especialista en decir una cosa y hacer la contraria.
Pedro Sánchez: especialista en decir una cosa y hacer la contraria. EFE

Opinión

Nueve pruebas de que Sánchez no busca salvar vidas

El Gobierno ha dado sobradas muestras de que la lucha contra la pandemia no está entre sus prioridades

"El Gobierno de España quiere colaborar, no imponer, en base a criterios técnicos y científicos [...] Estamos hablando de salvar vidas y de defender la salud pública". El presidente Pedro Sánchez justificó así el pasado 2 de octubre desde Bruselas las medidas que su Gobierno obligó a adoptar ese día a la Comunidad de Madrid para, supuestamente, contener la segunda ola del coronavirus.

Semejante declaración, repetida desde entonces por todos los portavoces oficiales, contiene dos argumentos tremendamente perversos. Por un lado, Sánchez se erige por enésima vez en el representante del mundo de la ciencia, como si el resto de políticos españoles se movieran por caprichos o supersticiones. Y, por otro, y quizás lo más ruin, habla de "salvar vidas" como si la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fuera una peligrosa loca a la que le importase una higa la salud de sus conciudadanos.

Y, aunque es obvio que Ayuso ha cometido numerosos errores durante los últimos meses, empezando por no haberse puesto las pilas al comienzo del verano, cuando algunos vimos la emboscada que le preparaba La Moncloa (aquí lo anticipamos de forma premonitoria el 20 de julio), lo cierto es que sería injusto pecar de equidistancia. En esta historia no tienen la misma culpa una que el otro, entre otras cosas porque el segundo es presidente del Gobierno y, además, resulta que ha dado sobradas pruebas en los últimos tiempos de no tener muy claras sus prioridades. Veamos algunos ejemplos:

1.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas y en que las comunidades autónomas pudieran restringir las libertades para controlar la epidemia, lo que tenía que haber hecho es acometer los cambios legislativos pertinentes, algo que algunos solicitamos insistentemente desde el mes de abril, que Pablo Casado pidió en vano varias veces desde la tribuna de oradores del Congreso y que incluso Sánchez le prometió a la cándida Inés Arrimadas a cambio de su voto para renovar el estado de alarma. Si se hubieran hecho esos cambios, hoy no estaríamos perdiendo el tiempo atascados en medio de un embrollo jurídico y al albur de lo que decida el tribunal de turno. 

2.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas, ¿por qué no le aplicó a Madrid el estado de alarma desde el primer día en que vio clara la gravedad de la situación? ¿por qué mareó la perdiz durante dos semanas a sabiendas de que íbamos a acabar en el estado de alarma? ¿nadie se quiere dar cuenta de lo extraño que es que se cierre Madrid justo cuando las curvas de contagios y de hospitalizaciones llevan bajando desde el 18 de septiembre?

3.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas, ¿por qué no se puso igual de estricto antes con otras comunidades? Aragón, País Vasco, La Rioja y Navarra han tenido situaciones graves desde agosto, pero a nadie se le ha ocurrido tomarlas al asalto, como sí ha pasado con Madrid.

4.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas y considera que la situación en Madrid es catastrófica, ¿por qué la principal medida adoptada en el estado de alarma es un mero confinamiento perimetral? Con eso lo único que consigues es que los madrileños no propaguen el virus por España, pero no evitas que se contagien entre ellos y acaben muriendo. Si tanto te preocupa la salud, ¿no habría que adoptar alguna otra medida? De hecho, la semana pasada hubo científicos de las universidades de Oxford, Harvard y Stanford que hicieron público un manifiesto contra los confinamientos perimetrales y abogaron por otras medidas más focalizadas en los colectivos vulnerables. Pero el Gobierno, que tanto se llena la boca con la ciencia, parece no haberlo leído. 

Medidas más laxas

Buena parte de la sociedad española se ha tragado la milonga de que el Gobierno es el que se ha tenido que poner duro ante una Comunidad de Madrid que no quería tomar medidas. Pero basta revisar los boletines oficiales para ver que el único cambio tras la intervención del Ejecutivo es que se amplía la población afectada por la 'reclusión' (pasando de barrios a localidades enteras). Y luego está la paradoja de que dentro del perímetro las medidas son ahora más laxas que en las zonas confinadas semanas atrás por Ayuso. Así, por ejemplo, los parques han reabierto y el aforo de las terrazas se ha elevado del 50% que impuso Madrid al 60% establecido por Sanidad.

5.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas, ¿por qué no se decretó la alarma mucho antes? ¿por qué se han perdido dos semanas en un absurdo tira y afloja con Ayuso mientras la gente seguía muriendo y muchos se marchaban de Madrid ante la sospecha de que se cerraría la capital antes o después? En todas las comunicaciones del Ministerio de Sanidad de las últimas semanas se califica de "extrema gravedad" la situación de Madrid. Cuando uno quiere de verdad tomar medidas, las toma, no las anuncia ni amenaza con tomarlas, que es en lo que ha estado más preocupado durante este tiempo el Ejecutivo.

6.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas, le hubiera prestado su ayuda a la presidenta madrileña desde el primer día en que ella adoptó medidas de confinamiento a ciertos barrios y solicitó efectivos de la Policía Nacional para controlar el cumplimiento de las restricciones. Sin embargo, los efectivos policiales no se han visto en Madrid hasta que el Gobierno ha decretado el estado de alarma. Ni siquiera se vieron la semana anterior, ya con las medidas de Salvador Illa funcionando.

7.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas, hubiera obligado a todos los visitantes que llegaran por avión a nuestro país a enseñar una PCR como prueba de su buena salud. Es algo que piden ya todos los países serios de nuestro entorno, empezando por Alemania. Y en España el Gobierno se ha negado a ello con el argumento de que, según sus cifras, sólo el 0,2% de los contagios llegan por los aeropuertos. ¿Cómo ha calculado esa cifra el ministro Illa? ¿Cómo es posible tanta exactitud acerca de nuestros visitantes contagiados si ni siquiera somos capaces de contar los muertos a diario ni cuántos han fallecido en lo que va de pandemia?

8.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas, no se hubiera pasado todo el verano sesteando sin hacer nada para contener la segunda ola del coronavirus.

9.- Si el Gobierno hubiera estado realmente interesado en salvar vidas, no le hubiera pasado el marrón a las comunidades a sabiendas de que eso era ponerlas a los pies de los caballos y de que las probabilidades de éxito iban a ser reducidísimas.

En resumen, que hablar de ciencia y de salvar vidas suena muy bonito, pero a estas alturas del partido es muy difícil engañar a la gente. La batalla Moncloa-Madrid, como bien contó en Vozpópuli Jorge Sáinz el pasado sábado, no ha sido más que un choque entre dos estrategas de la política (Miguel Ángel Rodríguez e Iván Redondo) donde los ciudadanos han sido meros rehenes. Los muertos son lo de menos. Lo único que importa es el relato y quién queda como ganador.

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