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Verónica Fumanal

Opinión

El curso que nos espera

Le pese a quien le pese, es el Gobierno de coalición quien manda y decide la agenda política

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Congreso
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Congreso Efe

Ronda de contactos con todos los líderes políticos, así quiere inaugurar el presidente del Gobierno un curso político marcado por la crisis de la covid y todas sus letales derivadas. Entre las cuestiones que se debatirán están la despolitización del coronavirus, la cogobernanza, los Presupuestos Generales del Estado y la renovación de los órganos y cargos designados por el Congreso. Cada uno de estos temas tiene muchas derivadas políticas que marcarán el próximo curso político, porque de momento, pese a quien le pese, es el Gobierno de coalición quien marca de forma decisiva y sin rival, la agenda política del país, en detrimento de una oposición que busca su sitio.

El papel de Ciudadanos

Cuando Sánchez defiende que la covid no puede ser un arma arrojadiza de unos partidos en la oposición contra los que están en los gobiernos parece ser ajeno a todo el aparataje argumental que se disparan desde las filas que dirige hacia otros de signo contrario. No se quedan cortos el resto, en la gran batalla por las culpas que, diluidas en el entramado competencial, aburren a los votantes-audiencia y la alejan cada vez más de sus políticos.

Para ser creíble en la pontificación sobre la pax del coronavirus, debería Sánchez predicar con el ejemplo entre sus simpatizantes y cargos, porque, si bien él ha adoptado un papel fuertemente institucional en el que no se ha enfrentado directamente con ningún dirigente, desde los socialistas han salido voces muy críticas que señalaban a sus adversarios con nombres y apellidos como culpables de la mala gestión, devolviendo la pelota del pin pon de culpas.

No se espera acto de constricción alguno por parte de ningún partido, la escalada de insultos y descalificaciones va en aumento en lo que se ha denominado la era de la crispación por la polarización política. Sin embargo, cabe señalar que, Ciudadanos está asumiendo un papel bien distinto, más moderado y calmado que lo está reposicionando en el centro del tablero político, otra cuestión bien diferente es que le dé réditos electorales.

La cogobernanza es un neologismo de la factoría 'monclovita' para designar la voluntad del Gobierno central de que las comunidades autónomas lideren la respuesta de la segunda ola del coronavirus, asumiendo por completo la responsabilidad en un estado verdaderamente descentralizado y federal. El Gobierno de coalición debe considerar que aquello del mando único fue un blanco fácil para las críticas de los gobiernos populares, una diana en la que concentrar todos los errores de la gestión de la pandemia, cuando la realidad es que el gobierno central nunca ostentó las competencias en sanidad de manera exclusiva, debido a una rectificación a tiempo. Así que la cogobernanza significa que cada uno aguante su vela, asuma su responsabilidad, a través de una manera muy “sui generis”,  trasladando la competencia del estado de alarma a los gobiernos autonómicos para que la gestionen a su antojo. Ahora, la presión de la gestión estará en las autonomías, cada una será responsable de sus números, mientras que el gobierno central se encargará de los presupuestos.

Y este es precisamente el tercer punto del orden del día en las reuniones que mantendrán Sánchez con los líderes políticos, los presupuestos, el nudo que desató la convocatoria electoral precipitada tras la moción de censura. La voluntad de Sánchez es compartir alícuotamente la responsabilidad entre todas las fuerzas políticas, de ahí la reunión del lunes con los agentes sociales y empresarios, para que éstos trasladen al PP el mensaje de que son mucho mejores unas cuentas trasversales que marcadamente moradas.

Una moción de censura

Sin embargo, si los de Unidas Podemos son reacios a que Ciudadanos se consolide como socio prioritario del gobierno de coalición en detrimento de ERC, la posibilidad de que el PP sea considerado seriamente como partícipe de las cuentas es política ficción. Pero una cosa es la realidad y otra la estrategia, que pasa por invitarlos a la fiesta de la negociación presupuestaria para poder presumir de ser un gobierno transversal, rechazado por una derecha que no se plantea formar parte de la alianza por la reconstrucción, cada vez más escorados hacia Vox.

Cabe esperar a la fecha definitiva de la moción de censura a Casado de Vox -sí, sí a Pablo Casado, no es una errata- porque el PP podría quedarse en tierra de nadie, fuera del pacto por la reconstrucción de los presupuestos, al mismo tiempo que los de Abascal les arrebatan el liderazgo de la oposición gracias a la moción de censura y el protagonismo que va a otorgarles. Si por fin Sánchez consigue aprobar los Presupuestos, tiene garantizada la posibilidad de agotar legislatura, por más compleja y dura que esta sea.

La 'batalla cultural'

Finalmente, en nuestro país están pendientes la renovación de varios órganos que dependen de mayorías cualificadas en el Congreso, que están pensadas para que los partidos mayoritarios estén obligados a pactar y, por lo tanto, salgan decisiones más moderadas y menos escoradas políticamente. El Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo o RTVE son los más importantes de todos los órganos pendientes de renovación.

Como ya dijo la defenestrada Álvarez de Toledo, parece que hay una motivación de acuerdo, la cual cosa no significa que esté hecho. La ya exportavoz parlamentaria del PP lo advertía a modo de crítica y como argumento de su cese, y es normal, si uno está inmerso en una guerra cultural cualquier cesión es una derrota propia, algo a lo que ella no estaba dispuesta. Todavía sin una posición clara, seguramente estos nombramientos son un buen termómetro de la estrategia de Casado de cara al futuro próximo.

Iniciamos un nuevo curso político y por más que las fechas coincidan, la coyuntura no puede ser más diferente que la del 2019. El pasado año, con un gobierno en funciones, se iniciaba el otoño con la incertidumbre de si habría repetición electoral o si finalmente tendríamos gobierno. En la repetición electoral del 10 de noviembre el coronavirus no existía mediáticamente hablando, siete días más tarde, el 17 de noviembre aparecía la primera noticia en China de un virus que nos ha cambiado la vida y nos ha arrebatado muchas, demasiadas. Ojalá lo tengan en cuenta cuando se reúnan nuestros dirigentes.

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