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Imma Lucas

Opinión

Salvar la Navidad o salvar la vida

Tan necesaria es la vacuna para frenar la covid como una vacuna para frenar la ineptitud de buena parte de nuestros políticos

Un médico en la UCI de un hospital
Un médico en la UCI de un hospital Europa Press

Seguro que si nos preguntaran qué preferimos, si salvar Navidad o salvar la vida, elegiríamos la vida, sin duda. O bien si nos preguntan qué queremos, si pasar la Navidad en el hospital o en casa con los que convivimos, seguro que elegimos en casa. No somos tontos. Ahora falta saber si todos somos plenamente conscientes de la gravedad de la pandemia, de la emergencia sanitaria en la que nos encontramos, si somos plenamente conscientes de cómo están los hospitales, las UCI, el personal que atiende a los enfermos.

Falta saber si somos también conscientes de todos y cada uno de los que por culpa de la covid no tienen para comer, no tienen trabajo, han perdido su negocio o están a punto de perderlo. ¿Somos conscientes? Muchos de los que gobiernan y que tienen nuestro futuro en sus manos no lo son, tanto por lo que dicen como por lo que hacen. Como son demasiados prefiero generalizar, porque me da no para un artículo sino para un libro. Los que nos quieran lanzar falsas esperanzas de poder celebrar la Navidad, aunque sea a medias, se equivocan. Tendremos que inventar y crear situaciones seguras, diferentes, no vividas. Que no nos hablen de salvar la Navidad, porque para salvarla -en vidas y en economía- deberíamos estar en unas cifras que por ahora no tenemos y a las que no vamos a llegar, ya sea si nos atenemos al número de muertes, la incidencia de contagio, las camas de UCI ocupadas, los test de PCR y test de antígenos que se puedan hacer, etc.

Situación de 'normalidad'

Por poner un dato, en Cataluña hay 586 camas de UCI ocupadas, según últimos datos, cuando la consejera de Salud notifica que para entrar en una situación de “normalidad” debería haber la mitad, unas 300, y ya me parecen muchas, teniendo en cuenta que no solo hemos de contar los covid, que también nos estamos muriendo de infartos o de accidentes de tráfico.

¿Queremos abrir en Navidad y volver a tener que cerrar en Reyes? ¿Queremos volver a repetir el fracaso de lo que supuso en verano por no prepararse para la segunda ola? Quizás lo más sensato y seguro será hacernos un planteamiento más a largo plazo para encontrar un mejor equilibrio entre sobrevivir económicamente y sobrevivir sanitariamente. El Gobierno catalán, con el inhabilitado Quim Torra al frente, fue muy crítico con la gestión centralizada de la pandemia, porque aquí –"en Cataluña lo haríamos mejor"- no solo no nos está saliendo bien, sino que ahora queremos aplicar unas fases –que se han filtrado a la prensa con desfachatez al tratarse de un borrador- que no las entiende nadie, cargadas de tantas restricciones que no habrá bar o restaurante que lo pueda resistir. Hay que recordar que estos establecimientos llevan un mes cerrados en Cataluña, mientras que en Madrid está todo abierto y ni tan mal. Algo habrán hecho bien, mal que les pese a muchos.

Test masivos

No estamos a tiempo de frenar la covid para celebrar una Navidad “normal”. Cuanto antes lo acepten los que nos representan, los que están gestionando la pandemia, antes lo sabrán trasladar y comunicar a los ciudadanos, sin filtraciones envenenadas que solo generan más caos para todos –como ha pasado en Cataluña con la ya eterna rivalidad entre ERC y Junts- o sin anuncios de test masivos que aún no saben ni cómo los van a poder hacer, tanto en Cataluña como en Madrid. Seriedad, rigor, profesionalidad y gestión hacen falta en cantidades ingentes, tan necesaria es la vacuna para frenar la covid como una vacuna para frenar la ineptitud de muchos políticos frente a la pandemia.

Nada está siendo normal desde marzo ni lo va a ser en unos cuantos meses; por lo menos hasta primavera, según apuntan muchos expertos nacionales e internacionales, como Anthony Fauci. Esta va a ser la primera Navidad que muchos conozcamos cargada de austeridad en muchos sentidos, en el emocional y familiar, en la que se deban cumplir todas las medidas posibles para no contagiar ni contagiarse, las navidades de cuidarnos al máximo para en pocos meses poder celebrar todo lo no celebrado en este fatídico 2020. Porque sin duda vamos a coincidir todos en que lo más importante es poder celebrar la vida.

No sé si nos falta ver más dolor para incrementar la concienciación, creo que hemos pecado de no mostrar la cruda realidad de las UCI, de la situación en los hospitales, en las funerarias, en las casas con las neveras vacías. Quizás nos falta ver más dolor para ser más conscientes del drama en el que estamos transitando, los primeros los políticos que están al frente de la gestión que deben hacer todo lo que tengan a su alcance para no dejar a más gente ni en la cuneta ni en el cementerio. Cuídense, con mascarilla siempre.

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