De tanto en cuanto, esta profesión de periodista aporta momentos gratos en los que alguien que en el pasado tuvo mucho poder te escribe para hacerte partícipe de sus reflexiones sobre algo tuyo que ha leído. Las más de las veces, quien lo hace solo pretende matizar o reconvenirte alguna indiscrección o directamente desmentirte, pero otras, las menos, lo hace para reconocer -ya sin la presión de la púrpura- qué piensa realmente sobre un asunto.

Eso es lo que me ocurrió este viernes con un ministro de Trabajo que lo fue del PSOE hace ya tiempo en relación a la polémica subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). En concreto, a propósito de una información sobre la ofensiva que preparan Unidas Podemos y la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, en el Gobierno de coalición, para que Pedro Sánchez incremente el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un mínimo de 12 euros al mes este 2021, y mayores cuantías en 2022 y 2023.

Porque el respeto a las fuentes y la claridad son la obligación de cualquier periodista, parafraseando a Ortega y Gasset, a continuación transcribo el diálogo en dos tiempos entre el que esto escribe y XXXX, llamémosle así a ese antecesor de Díaz en el Ministerio de Trabajo:

Exministro de Trabajo: Esta porfía de la que escribes es un clásico de los gobiernos de coalición. Los partidos minoritarios siempre empujan para que se vea que su influencia es mayor que la que les proporcionan los números. En el caso del gobierno actual, Unidas Podemos empujará siempre para hacer ver que son más de izquierdas que el PSOE sin profundizar en esta o aquella medida. Porque, para la enfermedad infantil del izquierdismo (Lenin), lo que importa no es el efecto de una medida sino su apariencia.

Periodista: Ya XXXX… ¿y sobre la subida en concreto, qué opinas?

Exministro de Trabajo: Veamos. El SMI lo eleva el gobierno teniendo en cuenta cuatro factores a considerar, según el artículo 27 del Estatuto de los Trabajadores: la inflación, la productividad, la participación de los trabajadores en la renta nacional y la coyuntura económica... El comportamiento de los dos primeros, inflación y productividad, bajos, no te llevan a una subida alta (son las razones de Nadia Calviño para no hacerlo); y el cuarto, la coyuntura, es discutible porque el alto crecimiento actual (del PIB) solo el efecto rebote provocado por la salida de la pandemia... Queda el tercero, que tampoco es fácil de analizar porque este es un país que, fuera de las rentas de trabajo, sigue computando ingresos de personas aun más proletarizadas que los proletarios (riders, autónomos agrarios, pequeños comercios etc.)

Periodista: ¿Y quien lleva razón en este Gobierno?

Exministro de Trabajo: En mi opinión, lleva razón Calviño. Es mucho más adecuado económicamente moderar las subidas del SMI y es más acorde con el tenor literal de la Ley: Estatuto de los trabajadores. Además, lo que importa es que la salida de la pandemia sea robusta y para eso hay que mimar un crecimiento que para durar necesita, además de las inversiones y ayudas, alejarse de cualquier riesgo inflacionista y fortalecer la reconversión tecnológica empresarial.

‘Postdata’

Fin de la primera parte de diálogo, que se produjo el mismo viernes 18 de junio por la mañana, nada más publicar Vozpópuli noticia de la ofensiva de Podemos con el salario mínimo y la bajada de los alquileres. A continuación, transcribo lo que me mandó este lunes, a modo de postdata, cuando supo que iba a hacerle partícipe a usted, estimado lector, de sus reflexiones:

“Para seguir con el salario mínimo… mi amigo YYYY (el que fue mi brazo derecho en el Ministerio de Trabajo) me añade que hay que tener en cuenta dos asuntos que no se consideran:

1- A mayor aumento (del SMI) y mayor protagonismo del Gobierno, menor poder sindical.

2- La actual fragmentación del tiempo de trabajo (difícilmente reversible) modera, cada vez más, los beneficios de las subidas”.

Ahí tienen, sin filtros, la opinión de dos personas que en su tiempo mandaron, y mucho, en los sucesivos gobiernos del PSOE y que, pasados los años, tienen muy clara cual es “la enfermedad infantil del izquierdismo”…fin de la historia.