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Miquel Giménez

Opinión

A río revuelto, ganancia de socialistas

Anda que a socialistas y podemitas les ha faltado tiempo para pedirles a los separatistas que voten los presupuestos de Sánchez. La trampa saducea ha sido de tal calibre que en el Consell Executiu no paran de hacer números

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante el pleno del Parlament
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante el pleno del Parlament EFE

Que los del asunto estelado son unos bocazas es algo más que comprobado y fehaciente. Añadamos al problema que, además, cada vez que dicen algo sube el pan. De ahí que las declaraciones de la Consellera Borrás,referentes a que la huelga de médicos tenía su origen en la pésima financiación catalana, hayan recibido un zasca rapidísimo por parte de PSOE y Podemos: voten ustedes los presupuestos y verán como les mejora la situación.

Para responder adecuadamente a tamaño soplamocos haría falta alguien que supiera sumar, cosa difícil de hallar en el actual Govern, que solo sabe hablar de la multiplicación de los panes y los peces que acontecerá cuando venga la República catalana. También sería menester disponer de alguien que supiera algo de política, ya me entienden, pactar, conocer en que consiste una negociación, delimitar cuales son los mínimos aceptables, en fin, eso que se denomina comúnmente acuerdo entre partidos democráticos.

Al carecer de ambas figuras, lo del Govern de Torra se queda solo en postureo, palabras más vacías que las letras de LeticiaSabater y miedo, mucho miedo. Porque la jindama separata se huele a leguas. Descolocados por las huelgas en el sector público, por el fracaso de su estrategia, por llamarla de alguna manera, frente al Estado y aferrándose como a un clavo ardiente a ver si cuando empiecen los juicios pueden animar algo a su afición, a los neoconvergentes se les presenta el problema de gobernar el día a día, porque lo de las jornadas históricas ya no cuela. Y se han olvidado de eso, de aquellos tiempos virgilianos de Pujol en los que, entre comisión y comisión, legislaban acerca de la denominación de origen de esta o de aquella butifarra o denegaban o aprobaban este o aquel puerto deportivo. Cosas sencillas, humildes, pero que requieren un expediente con su número, unos informes, un papeleo, unos clips, un ujier y una fotocopiadora, en fin, lo suyo y propio en cualquier burocracia provincial, somnolienta y pausada.

En eso, Esquerra les gana por la mano y está sabiendo sacar mejor partido a sus responsabilidades de gobierno. Y más que le sacarían, nos dicen alguno miembros del partido de Junqueras, si no dependiesen de Torra y los hiperventilados que siguen teniendo a Puigdemont como su gurú infalible y particular. De ahí que el gobierno socialista y sus aliados podemitas hayan ido a meter el dedo en la llaga. Si quieres más dinero, pacta. Es lo que intenta hacerles ver a propios y ajenos Pere Aragonés, porque en caso de que los PGE salieran adelante le caerían del cielo cerca de dos mil quinientos milloncejos del ala, que serían como agua de mayo para las famélicas arcas de una Generalitat que Artur Mas dejó arruinada mucho nos tememos que para siempre.

Y como sea que Torra precisa del concurso de los podemitas catalanes para sacar adelante sus propias cuentas, hete aquí otro dilema para el ex editor. ¿Cómo convencer a esa panda de rojos que le presten sus votos, si él no va a votar lo que ellos le digan en las Cortes?

Y como sea que Torra precisa del concurso de los podemitas catalanes para sacar adelante sus propias cuentas, hete aquí otro dilema para el ex editor. ¿Cómo convencer a esa panda de rojos que le presten sus votos, si él no va a votar lo que ellos le digan en las Cortes? Dilema tal no lo vio jamás ante sus antiparras Prat de la Riba, porque tiene pelendengues que la política emancipadora y secesionista del President tenga como condicionante la ídem española.

Es probable que se acabe por llegar a algún tipo de componenda, si no en lo global, si en determinados puntos de interés común. Sánchez precisa de la aprobación de sus números para poderse afianzar más y mejor en la Moncloa, y Torra está con el agua al cuello en materia de tesorería. Porque las visitas a Lledoners o los aquelarres con lacitos dan de sí lo que dan de sí, pero no llenan las arcas autonómicas. Y en Cataluña, aunque Benach y Gispert puedan acabar administrando los nueve millones que hasta ahora tenía la ANC, es poco probable que el Estado le largue una morterada a Torra sin pedirle nada a cambio.

La contrapartida será, indudablemente, ponerse a gobernar y dejarse de macanas, que lo del juicio se anticipa más suave de lo que parecía y, entre unas cosas u otras, en un año los actualmente encarcelados estarán en sus casitas tan ricamente, que aquí no ha pasado nada. Ese es otro argumento de peso que, privadamente, suelen esgrimir los correos el zar – que, de haberlos, haylos, y muchos, últimamente - del gobierno a Torra y Puigdemont. Con un gobierno de derechas en el poder las cosas pintarían muy mal para los presos. Ahora, cuidado, si eso le interesa más o menos al de Bruselas y a sus hiperventilados es harina de otro costal. Porque hay quien opina que el principal freno para que PDECAT y Esquerra den su aprobación a los presupuestos es que el sector duro del separatismo no quiere que las cosas mejoren, prefiriendo tenérselas que ver con un PP duro copiando a VOX antes que con un PSOE dispuesto a hacer concesiones. Qué cosas tiene la política.

Si todos estos dimes y diretes les caen mejor o peor en sus respectivos hígados a los inquilinos de Lledoners et altri es cosa que ignoramos, pero no hay que ser muy listo para adivinarlo. En el río revuelto del separatismo, los avisados pescadores gubernamentales lanzan sus cañas con cebos apetitosos, a ver si pican.

Miquel Giménez



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