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Juan Laborda

Opinión

El revisionismo de la ortodoxia económica

Se está desmoronando el sistema de gobernanza económica surgido a mediados de la década de 1970, al albor de las escuelas ortodoxas, denominado "neoliberalismo”

Interior de la Bolsa de Madrid.
Interior de la Bolsa de Madrid. Efe.

Hay un intento de revisionismo por parte de la ortodoxia económica contra lo que los defensores de esta escuela denominan eufemísticamente heterodoxia. Tratan de presentar a esta última como carente de metodología y de pensamiento científico. La realidad, sin embargo, es exactamente la contraria. La Gran Recesión puso de manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas englobadas en la ortodoxia neoclásica -nuevos clásicos, monetaristas y neokeynesianos-.

Pero a pesar de todo ello, ahí los tienen. Los economistas ortodoxos, en vez de asumir la realidad, optan por una negación de la misma. El resultado es de sobra conocido. La capacidad imaginativa de la ortodoxia es desbordante, de manera que siguen creyendo en fantasías infantiles tan entrañables como la del ratoncito Pérez o Santa Claus. Ello permitió una maravillosa efusión de creencias imaginativas por parte de los economistas, que dieron origen a conceptos tan infantiles como la NAIRU, la neutralidad del dinero, las expectativas racionales, los mercados eficientes y, finalmente, los modelos DSGE (acrónimo en inglés con el que nos referimos a los modelos de equilibrio general dinámicos estocásticos). Esta capacidad y riqueza imaginativa fue considerada por los economistas dominantes como una compensación más que suficiente para regresar a la fase infantil de la especie humana.

La incapacidad de los economistas neoclásicos para reconocer la realidad y entender así los problemas que ocasionaron la crisis financiera iniciada en 2007, y que desembocó en la Gran Recesión, supone asumir lo obvio: la falsedad de las hipótesis y teorías postuladas a partir de los presupuestos esenciales de la ortodoxia económica.

Empecemos por la microeconomía

La microeconomía neoclásica, que es la que se estudia en las universidades, hace aguas y sus defensores aún no se han enterado. Las motivaciones que explican, por ejemplo, el comportamiento de consumidores son muy diferentes a los postulados por la ortodoxia. El análisis de la elección del consumidor se alimenta de diversas fuentes (trabajos psicológicos, especialistas en marketing, socio economistas, institucionalistas, …). Se debe rechazar el enfoque axiomático, a favor de aquellos principios apoyados en comportamientos observados. Se debe diferenciar entre deseos y necesidades; aplicar racionalidad procedimental, el principio de la saciedad, la separación y subordinación de las necesidades (¡Orden Lexicográfico!), los principios de irreductibilidad y de crecimiento, el efecto dependencia y el principio herencia.

Respecto al comportamiento de la empresa, más de lo mismo. Se debe rechazar la visión irreal de la empresa neoclásica: una pequeña empresa sometida a rendimientos decrecientes que maximiza sus beneficios a corto plazo en competencia perfecta, produciendo una cantidad de output tal que su coste marginal es igual al precio de mercado. La empresa desde la heterodoxia utiliza supuestos más realistas. Opera en mercados de competencia imperfecta, sobre todo mercados oligopolistas. Las empresas son interdependientes, pues las decisiones de unas tienen repercusiones sobre otras.

La Gran Recesión puso de manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas englobadas en la ortodoxia neoclásica"

La planificación empresarial desempeña un papel fundamental. Los precios no vacían en general los mercados, son determinados por los costes, son rígidos, y fijados por las empresas. Los propietarios de las empresas como sus ejecutivos están interesados por la supervivencia a largo plazo de la empresa. Poder y crecimiento como claves de la supervivencia empresarial. Las empresas maximizarán su crecimiento. No existe límite al tamaño óptimo de las empresas. No existen deseconomías de escala. El beneficio empresarial permite el crecimiento. Las empresas se hallan bajo el yugo de las restricciones financieras. El beneficio es la respuesta a las necesidades financieras de las empresas. Se deben introducir los conceptos de frontera financiera y frontera de expansión.

El Papel del Dinero, una macroeconomía del Circuito Monetario

Hay que cambiar radicalmente la visión y el papel que la ortodoxia tiene sobre el dinero. La oferta del dinero es endógena: los créditos producen depósitos. La creación de la moneda crediticia no requiere que los bancos privados dispongan de reservas excedentarias. El dinero legal, al igual que el bancario, es una variable endógena. Es la inversión empresarial la que determina el ahorro. En definitiva, la ortodoxia a día de hoy sigue sin entender el papel de la deuda y el dinero en la economía. No comprenden la naturaleza endógena del dinero, no entienden que los créditos generan depósitos, no saben que la inversión antecede al ahorro.

Para entender el papel del Banco Central es necesario comprender que la inflación no puede ser ocasionada por una excesiva tasa de crecimiento del dinero y que el tipo de interés oficial es exógeno, bajo el control total del Banco Central. La Gran Recesión, además, puso de manifiesto que existe el racionamiento del crédito, y que hay una preferencia por la liquidez de los bancos. Obviamente, para poder comprender mejor lo sucedido es vital entender la hipótesis de fragilidad financiera de Hyman Minsky.

Neoliberalismo: un proyecto llamado desastre

El problema de fondo, en realidad, es otro. Se está desmoronando el sistema de gobernanza económica surgido a mediados de la década de 1970, al albor de la escuelas ortodoxas, denominado "neoliberalismo”, y que se caracterizó por cuatro políticas económicas significativas. En primer lugar, el abandono del pleno empleo como objetivo político deseable y su reemplazo por objetivos de inflación. En segundo lugar, un aumento en la globalización de los flujos de personas, capital, y comercio. En tercer lugar, sin duda una de las mayores estupideces humanas, un enfoque a nivel empresarial basado en la maximización del valor para los accionistas en lugar de la reinversión y el crecimiento económico. Finalmente, la búsqueda de mercados laborales flexibles con la disrupción de sindicatos y trabajadores.

Una de las mayores estupideces humanas ha sido instaurar un enfoque empresarial basado en la maximización del valor para los accionistas en lugar de la reinversión y el crecimiento económico"

Sin un cambio de rumbo, hay muchas posibilidades de que el sistema siga adelante, independientemente de su disfunción, hasta que se descomponga. Es lo que en su momento denominamos desde estas líneas la gran huida hacia adelante. El neoliberalismo es un proyecto llamado desastre. Las políticas que prescriben, además de impopulares son disfuncionales. Los ciudadanos se tambalean viendo como pierden sus puestos de trabajo, como desaparece la estabilidad de los mismos -miedo y disciplina- y se esfuman sus ingresos, mientras que la economía se inclina hacia la inestabilidad y el estancamiento. Es un proyecto que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría. Esto se refleja en una clase mimada de individuos de altos ingresos, con la inestimable ayuda de ciertos tecnócratas que dan soporte mediante teorías económicas a esas políticas que llevan a la economía al caos. Pero dichas teorías simplemente no se ven corroboradas por la realidad. En el siguiente blog trasladaremos todas estas ideas a un tema de actualidad, las pensiones.



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