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Juan José Laborda

Opinión

Repetición electoral y electoralismo

Los partidos políticos los que han mostrado sus defectos e incapacidades para responder a los problemas nuevos de este tiempo lleno de incertidumbres

El candidato a la Presidencia del Gobierno Santiago Abascal y Rocio Monasterio, líder de Vox en Madrid.
El candidato a la Presidencia del Gobierno Santiago Abascal y Rocio Monasterio, líder de Vox en Madrid. EFE / Luca Piergiovanni.

Si Albert Rivera hubiera hecho el mismo esfuerzo para formar Gobierno con Pedro Sánchez que el que hizo para impedirlo, hoy no estaríamos en otras elecciones y tendríamos un ejecutivo con mayoría absoluta, pesando mucho en esta coyuntura brexiteana de la Unión Europea. Sin duda, los acontecimientos en Cataluña se habrían asumido gubernamentalmente de otra manera, y probablemente los separatistas catalanes se hubieran sentido menos audaces que en la circunstancia presente de Gobierno en funciones, y con unas elecciones inminentes.

A pesar de las muchas provisionalidades institucionales, el Estado no se ha encontrado en peligro nunca, ni siquiera cuando Barcelona fue víctima de la violencia de los independentistas. Las instituciones constitucionales han funcionado bien, y en todo caso han sido los partidos políticos los que han mostrado sus defectos e incapacidades para responder a los problemas nuevos de este tiempo lleno de incertidumbres.

Los defectos del partido de Rivera son modélicos, porque han alcanzado el grado máximo de los defectos de todos los demás partidos políticos. Así, el superliderazgo de Rivera, imponiendo sus criterios y estrategia sin compartirlos con los órganos colegiados de su partido, no sólo han ocasionado la dimisión, expulsión o el silencio de los que pensaban otra cosa que su líder, sino que ha instaurado el peor defecto de cualquier partido, y mucho más si éste pretende tener una ideología liberal, con libertad de pensamiento, crítica y expresión: el de suprimir el pluralismo interno.

Me recorre un calambre en el espíritu escuchar, como he escuchado a Rivera, que aquellos que piensan distinto no tienen por qué seguir en el partido. Creo que hoy los partidos políticos debieran ser organizaciones en las que sus miembros, pensando de manera distinta, son capaces de ponerse de acuerdo para alcanzar unos comunes objetivos democráticos.

Una campaña contra Casado

Parece claro que el beneficiario de los vetos de Rivera a Sánchez ha sido Pablo Casado. Para recuperar electorado procedente de Cs, Casado ha prescindido de Aznar y ha recuperado a Rajoy, de nuevo un giro hacia la UCD de Adolfo Suárez. Lo que parece estar ocurriendo, por efecto imprevisto de los disturbios en Cataluña, es que la apertura al centro de Pablo Casado está engordando a Vox, al menos en las encuestas, y a la espera de como serán los resultados definitivos del partido de Santiago Abascal. Parece que Vox ya no produce la alarma de la anterior elección general, se presenta como un partido que acepta la Constitución, aunque propugna suprimir o centralizar las Autonomías, y no sabemos qué efecto tendrá el escándalo de las presuntas irregularidades urbanísticas de la flamante pareja de dirigentes, Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros.

Es significativo que Vox, y en concreto Rocío Monasterio, han apoyado cerradamente las campañas de HazteOír, un grupo de presión de fanáticos católicos, que preocupan, y mucho, a los católicos que no quieren volver a las doctrinas de la superioridad infalible del papado sobre el poder civil.

HazteoOir y sus campañas contra las leyes del matrimonio homosexual, etcétera, en su momento, contaron con la defensa del PP de Casado. No es un grupúsculo de extravagantes desorientados, sino una de las organizaciones internacionales más eficaces en el actual combate ideológico contra las sociedades pluralistas. En la red se puede seguir su campaña contra Casado.

La profanación de un templo

He aquí una muestra: “¿En qué se diferencia el Partido Popular del PSOE? La respuesta a esta pregunta fundamental es la siguiente: a fecha de hoy, el PP y el PSOE son prácticamente la misma cosa. Hay señales inquietantes que confirman que el PP navega a la deriva en una cáscara vacía de principios. Si yo fuera la izquierda, estaría frotándome las manos de puro gozo: el proyecto de Pablo Casado solo servirá para apuntalar aún más la agenda ideológica de la izquierda. Ya ni siquiera se sonroja cuando afirma que pactaría con el PSOE para desbloquear España. Cuando tiene dirigentes que atacan el PIN Parental, única salvaguarda de los padres contra la manipulación de nuestros hijos en ideología de género. Cuando se pone de perfil ante la profanación de un templo. Si yo fuera Pedro Sánchez, estaría feliz de tener semejante oposición".

Y añaden: "No te dejes engañar ni un segundo más y ten esta premisa bien presente antes de depositar tu voto el 10-N: Si votas PP, votas izquierda.”

En cuanto al PSOE de Pedro Sánchez, el reciente contratiempo sobre la propuesta del federalismo -dejándolo pendiente para un próximo comentario sobre ese asunto-, pone de nuevo encima de la mesa el asunto de la casi nula participación de los órganos representativos de los afiliados socialistas a la hora de definir cuáles son las ideas que el PSOE ofrece a sus electores.

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