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Jorge Sáinz

Opinión

La madeja del PSOE que hundió al Real Zaragoza y la comida con Vicente Fox que salvó el club

La 'operación Oikos' que investiga el presunto amaño de partidos de la Liga ha resucitado el escándalo del Levante-Real Zaragoza en la temporada 2010/2011, que fue el principio del fin de una operación política nefasta dirigida por el Gobierno aragonés PSOE-PAR para controlar el club maño

De izquierda a derecha: los empresarios Emilio Garcés, Alfonso Soláns y Agapito Iglesias.
De izquierda a derecha: los empresarios Emilio Garcés, Alfonso Soláns y Agapito Iglesias. VP

La operación Oikos que investiga el presunto amaño de partidos de la Liga ha resucitado el escándalo del Levante-Real Zaragoza en la temporada 2010/2011. El caso empezará a juzgarse el 3 de septiembre. La Fiscalía solicita dos años de cárcel para cada uno de los 36 futbolistas que supuestamente amañaron este encuentro.

La acusación sostiene que el club aragonés incurrió en una posible falsedad documental para tratar de justificar pagos a sus jugadores que, en realidad, acabaron en manos de los futbolistas del Levante por dejarse ganar. Casi 1 millón de euros. Y reclama al Zaragoza el decomiso de esta cantidad y una multa adicional de 720.000 euros.

El episodio del Levante-Zaragoza, pendiente de la resolución de los tribunales, fue el principio del fin de una operación política nefasta dirigida por el Gobierno aragonés PSOE-PAR (Partido Aragonés) para controlar el club. Aquel Ejecutivo, que gobernó la comunidad entre 1999 y 2011, estaba liderado por el socialista Marcelino Iglesias en la presidencia y José Ángel Biel (PAR) en la vicepresidencia de la Diputación General de Aragón (DGA).  

La era de Agapito

Los dos avalaron un cambio en la propiedad del club en su afán por extender su poder, que en aquel momento era absoluto, a todos los ámbitos de la sociedad aragonesa. En el año 2006, Alfonso Soláns (Pikolín), dueño del Zaragoza, quería vender y el Gobierno intervino para asegurarse de que el club pasaba a las manos que quería.

El aval del Ejecutivo fue para la oferta que presentaron los empresarios Emilio Garcés y Agapito Iglesias. El objetivo era convertir un club histórico en uno grande que llevase el nombre de Aragón por Europa. Cada parte obtenía su propio beneficio. Dicen que por cada gran fichaje, Agapito Iglesias se llevaba una adjudicación.

Poco antes de la venta, el Zaragoza había firmado un crédito de 24 millones de euros avalado a partes iguales por el Gobierno de Aragón (8 millones), Soláns (8 millones) e Ibercaja (8 millones). Agapito asumió los 16 millones de Soláns e Ibercaja después de la compra, pero no los 8 millones de la DGA. El Gobierno aragonés está devolviendo ese crédito todavía hoy.

El Zaragoza se usó para todo sin el más mínimo descaro. Agapito Iglesias colocó como presidente de la entidad a Eduardo Bandrés, que era consejero de Economía del Gobierno aragonés en aquel tiempo. Dicen que Marcelino Iglesias colocó a Bandrés en el club para quitárselo de encima, porque le veía como un rival peligroso. A cambio del sacrificio, el club puso a Bandrés un sueldo estratosférico de 400.000 euros al año. Si hoy es un salario increíble, en 2006 era impensable.

El proyecto megalómano del tándem Iglesias-Biel y Agapito chocó contra el muro del fútbol. El Zaragoza no logró entrar en la Champions. La plantilla más cara de la historia del club se dio de bruces con el descenso. Las deudas, los impagos a los futbolistas y la crisis secaron las arcas del Zaragoza. 

Salvación contra el Levante

En la temporada 2010/2011, el equipo se salvó de otro descenso en aquel partido contra Levante que ganó 1-2. Un partido memorable, ahora bajo sospecha. El equipo descendió poco después y sigue en el pozo tratando de regresar a primera. 

El PP recuperó la DGA en 2011 y Luisa Fernanda Rudi se encontró con un Zaragoza al borde de la extinción, el enfado de la afición y el malestar de toda una ciudad. Hubo incluso manifestaciones. Rudi no quería saber nada, pero miembros de su Gobierno le pidieron que no dejase morir el equipo. El club necesitaba depositar 8 millones de euros en la Liga para evitar un descenso administrativo y la desaparición.

En 2014, cuando la situación era insostenible, la oferta de un grupo de empresarios mexicanos se convirtió en la única esperanza para el Zaragoza. En junio, la presidenta Rudi almorzó con el ex presidente del Gobierno de México, Vicente Fox, que se encontraba en Zaragoza. Fox dijo a sus anfitriones que se marchaba a Madrid para ver el partido de México contra Brasil del Mundial en la embajada.

La llamada salvadora de Fox

Los representantes del Ejecutivo aragonés aprovecharon la ocasión para pedir a Fox referencias sobre este grupo de inversores mexicanos que se había interesado por la compra del club. El ex mandatario hizo unas llamadas. La respuesta fue negativa. La intervención de Fox frenó la operación y probablemente salvó al Zaragoza.

El salvavidas económico llegó un mes después. La Fundación Zaragoza 2032; liderada por el entonces presidente de Telefónica, César Alierta, y los propietarios de Grupo Heraldo (Henneo), la familia Yarza; depositaron la deuda que reclamaba la Liga y se hicieron con el control accionarial del club.

El Zaragoza sigue penando en SegundaDivisión, víctima de una deuda draconiana que devuelve a Hacienda como puede. Hay niños que jamás han visto al Real Zaragoza -ganador de seis Copas del Rey, una Recopa de Europa y una Copa de Ferias (UEFA)- jugar en primera. La afición sigue llenando el estadio de LaRomareda cada fin de semana pese al recuerdo de que cualquier tiempo pasado fue mejor.  

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