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Juan Laborda

Opinión

La propuesta de Trabajo Garantizado: encuadrando el problema (I)

El análisis que algunos economistas españoles hacen de la TMM no pasa la prueba del algodón, rozan el esperpento y suponen no entender absolutamente nada sobre la naturaleza endógena del dinero

La propuesta de Trabajo Garantizado: encuadrando el problema (I)
La propuesta de Trabajo Garantizado: encuadrando el problema (I) EFE

Quienes osan poner en duda el actual sistema de gobernanza actual, el neoliberalismo, tarde o temprano serán etiquetados de populistas. Sus opiniones y propuestas serán ninguneadas, pero si empiezan a calar entre la ciudadanía, el poder utilizará todos los medios a su alcance para descreditarlas. Eso es lo que le está pasando exactamente al senador estadounidense Bernie Sanders y su propuesta estrella de Trabajo Garantizado, surgida de la mano de economistas postkeynesianos, encuadrados dentro de la Teoría Monetaria Moderna (TMM), la mayoría de ellos pertenecientes al influyente think tank de política pública The Levy Economics Intitute of Bard College.

Un breve inciso, el análisis que algunos economistas españoles hacen de la TMM no pasa la prueba del algodón, el someterse a su discusión en cualquier congreso académico medianamente serio. Estos análisis rozan el esperpento y suponen no entender absolutamente nada sobre la naturaleza endógena del dinero, ni haber echado una ojeada al balance de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón, o el Banco de Inglaterra

Pero vayamos a lo nuestro, la propuesta de Trabajo Garantizado. Cuáles son sus fundamentos; qué objetivos persigue; cuáles son los beneficios esperados; cómo incluirla en una agenda política más amplia; y, finalmente, cómo se diseña e implementa. Para ello me remito al documento de trabajo número 902 del Levy Economics InstituteThe Job Guarantee: Design, Jobs, and Implementation”, publicado en abril de este año, cuya autora es Pavlina Tcherneva, y que nos servirá de guía.

Auge del populismo y estancamiento secular

Pero permítanme antes de profundizar en la propuesta de Trabajo Garantizado ubicar el problema y confrontarla a otras propuestas aparentemente progresistas pero que en realidad perpetúan el actual sistema de gobernanza.

Ya saben nuestro diagnóstico. La economía global se encuentra exactamente en una situación parecida a 2007-2008. Occidente solo sabe crecer vía inflaciones de activos, alimentada por una deuda total que no para de crecer; la inversión productiva ni está ni se le espera; los salarios no aumentan; la productividad de los factores continúa cayendo; el sistema bancario mundial es profundamente frágil; y la inestabilidad financiera elevada. La mayoría de las economías desarrolladas se han vaciado, mantienen enormes déficits comerciales, y todo lo que producen son trabajadores desempleados y ciudadanos insatisfechos. Como resultado, se ha producido un aumento de la pobreza, y el mayor proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo en favor de unos pocos.

Es un proyecto que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría. Esto se refleja en una clase mimada de individuos de altos ingresos"

Tal como explican James Montier y Philip Pilkington en dos piezas básicas, “Six Impossible Things Before Breakfast”, y sobre todo, “The Deep Causes of Secular Stagnation and the Rise of Populism” hemos llegado hasta aquí como consecuencia de la implementación de un sistema de gobernanza económico que hoy se encuentra completamente roto, el neoliberalismo. Sus cuatro políticas económicas más significativas han fracasado. Nos referimos, por un lado, al abandono del pleno empleo como objetivo político deseable y su reemplazo por objetivos de inflación. En segundo lugar, al aumento de la globalización de flujos de personas, capital, y comercio. En tercer lugar, a un enfoque empresarial basado exclusivamente en la maximización del valor para los accionistas, en lugar de la reinversión y el crecimiento económico. Finalmente, a la búsqueda de mercados laborales flexibles con la disrupción de sindicatos y trabajadores. Es un proyecto que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría. Esto se refleja en una clase mimada de individuos de altos ingresos.

La solución óptima pasa por revertir cada una de estas 4 políticas económicas. La pregunta es cómo. Lanzamos desde estas líneas dos propuestas. Primero, recuperemos el objetivo de pleno empleo utilizando como herramienta el programa de Trabajo Garantizado. Analizaremos detenidamente esta propuesta en varios blogs. Segundo, impulsemos un nuevo sistema impositivo encaminado, por un lado, a terminar con aquellos que extraen rentas privadas a partir del uso de bienes públicos; y, por otro, a establecer de verdad un impuesto mínimo para las grandes empresas, apoyando e impulsando el proyecto de Directiva Accis. De esto último ya hemos hablado largo y tendido.

Por eso todos aquellos que proponen una renta básica universal sin tocar ninguno de los cuatro pilares del neoliberalismo, en realidad están asumiendo que sus efectos más perniciosos perdurarán en el tiempo. Es una propuesta meramente cosmética para que todo continúe igual: salarios miserables, empleo precario, jóvenes sin futuro… En definitiva, supone la aceptación y consolidación de posiblemente el mayor proceso neo-feudal de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo en favor de unos pocos de la historia.

La realidad del empleo actual

Llama la atención la escasa ambición de los políticos europeos en términos de empleo. La tasa de desempleo en la zona del euro sigue estando en el 8,3% (alrededor de un 15% por encima del nivel de marzo de 2008, el punto más bajo del último ciclo); y en España en el 15,1% (un 80% por encima). Y ahí los tienen, tan ufanos.

El crecimiento del trabajo a tiempo parcial en la Eurozona y la caída del empleo a tiempo completo implican que el crecimiento económico está inclinado hacia trabajos de peor calidad"

Además, el empleo que se está creando en Europa es temporal, parcial y precario. El informe de Eurostat “Temporary Employment in the EU”, publicado el 2 de mayo de 2017, afirmaba que "26,4 millones de empleados de 15 a 64 años en la Unión Europea tenían un contrato temporal en 2016". Esto equivale al 14,2% del total de empleados. En países como Portugal (22,3%), España (26,1%) y Francia (15,6%), los empleos temporales están creciendo rápidamente.

El crecimiento del trabajo a tiempo parcial en la Eurozona y la caída del empleo a tiempo completo implican que el crecimiento económico está inclinado hacia trabajos de peor calidad. Bank of America elabora una serie histórica de la "tasa básica de empleo", es decir, excluyendo contratos parciales y temporales del empleo total. Pues bien, la casi totalidad del rebote de la tasa de empleo global desde 2013 se atribuye a empleos de "baja calidad". Por eso no hay recuperación sostenida. Y, ¿qué ocurrirá si como algunos economistas prevemos nos adentramos en la Segunda Fase de la Gran Recesión? No hace falta que diga que, bajo la actual radiografía del mercado laboral, el desempleo se expandirá en un tiempo récord. ¿El virus Realidad, comenzará a afligir de nuevo a los economistas de la corriente principal?



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