Si escogiésemos al azar cualquier intervención de Pedro Sánchez a las preguntas del líder de la oposición en sesión de control parlamentario, escucharíamos invariablemente la misma respuesta, independientemente de la pregunta. Lo fundamental de este comportamiento que vulnera la naturaleza de las sesiones de control al no responder a cuestión alguna, no es la falta de transparencia, ni el ánimo de zafarse de la obligación esencial en democracia de rendir cuentas por parte del que gobierna. Es una especie de ejercicio de doma a la oposición, a los ciudadanos y, en definitiva, al sistema democrático.

“Entiendo que critique, pero haga oposición moderada, útil, con sentido de Estado, que arrime el hombro". En términos casi exactos describe Inés Arrimadas su propia postura, como si se hubiese avenido a ser la oposición con el visto bueno del Gobierno, como si hubiese asumido el discurso gubernamental.

“Cumpla con sus obligaciones constitucionales, señor Casado, y renueve el CGPJ y el resto de órganos”.

La despolitización de la Justicia es un excelente punto de partida puesto que se trata de una cuestión que defienden con igual tenacidad tanto Ciudadanos como Vox

Una oposición que ha sido marginada y ninguneada por el Gobierno más sectario de la democracia tiene en su mano una posibilidad para fortalecer las instituciones democráticas ante el derribo constitucional por capítulos que plantea el Gobierno. El momento político actual gira en torno a dicho concepto. Si el Gobierno lidera una crisis constituyente, según manifestó el ministro de Justicia en sesión parlamentaria, toda oposición a este proceso no debería realizarse desde la derecha o la izquierda, sino desde el fortalecimiento de las instituciones y la firme defensa de la democracia liberal. Es aquí donde se encuentra el verdadero soporte de un proyecto político, en una oposición construida en torno a una idea. Este es el principio que debería liderar una estrategia común entre las distintas fuerzas de oposición. La despolitización de la Justicia es un excelente punto de partida ya que se trata de una cuestión que defienden con igual tenacidad tanto Ciudadanos como Vox.

La mejor opción contra el Gobierno

El pacto para designar a los vocales del CGPJ lo desea el PSOE con fervor y Podemos con impaciencia. Lo que demuestra que no aceptarlo, salvo para volver al modelo constitucional, es la mejor decisión que se puede adoptar para truncar los anhelos iliberales de este Gobierno, no sólo de sus socios de Gobierno.

Últimamente se asume que hay que salvar a Sánchez de sus socios de Gobierno, Podemos. La importancia del lenguaje. Pablo Iglesias se ha convertido en el “banco malo” de Sánchez al que le imputa todas las conductas de dudosa ética democrática, mientras él aparece interpretando el papel institucional de presidente moderado. Limpio de la suciedad de agitar el árbol y libre para recoger las nueces. Uno apoya la violencia y el otro lidera la reforma del Código Penal para eliminar el necesario tipo del delito de enaltecimiento del terrorismo. El elemento histriónico del Gobierno absorbe la mala prensa y el merecido desprecio de la opinión pública. Y mientras, Sánchez afianza su proyecto de poder debilitando las instituciones democráticas sin desgaste alguno.

Voz de alarma en la UE

Otro motivo para no pactar el CGPJ radica en que supone una herramienta fundamental para desenmascarar a Pedro Sánchez ante la Unión Europea de esa ficción de gobernante bueno de izquierdas que ha creado Iván Redondo. La no sumisión de Pablo Casado a los deseos de Sánchez estaba alterando los nervios presidenciales. Primero quiso retorcer la interpretación ya retorcida que hizo de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 respecto al artículo 122.3 de la Constitución Española, que regula cómo elegir a los miembros del CGPJ. Entonces, en pleno estado de alarma en el que continuamos, intentó reducir la mayoría de tres quintos y sustituirla por una mayoría cualificada. En ese momento la Unión Europea, en una iniciativa sin precedentes, dio la voz de alarma en prevención de que una modificación legislativa de un Estado miembro pudiese incurrir en una palmaria vulneración de la división de poderes.

Tras este primer intento de Sánchez, y no sólo de sus socios, hubo una segunda ofensiva tan sólo unos meses después. Una circunstancia que evidencia cuánto le apremia al Gobierno el tener capacidad para nombrar a los jueces que, en definitiva, terminarán por juzgarles. ¿Por qué? ¿No afirma Sánchez que está centrado únicamente en la salud y el empleo?. En este último asalto, el Gobierno pretendía, con la marginación de nuevo de la oposición, regular los poderes constitucionales de que goza el CGPJ cuando se encuentra en funciones.

El pacto y final

Asociaciones de jueces se movilizaron y solicitaron amparo a la Unión Europea dado que el dialogante Gobierno rechazó escuchar sus objeciones a la vulneración de sus competencias. El Ejecutivo había decidido tramitarlo como proposición de ley (iniciativa legislativa de los grupos políticos), mediante el trámite de urgencia, en vez de como proyecto de ley, (iniciativa legislativa del Gobierno). En la Unión Europea tenían ya encendidas todas las alarmas ante el asalto reincidente por parte del Ejecutivo español a la sacrosanta separación de poderes, base fundamental de un Estado democrático. El no acuerdo ponía al descubierto el verdadero carácter despótico de Sánchez ante los ojos de Europa, cuestión ésta que si parce importarle a un personaje que ni siente ni padece. El pacto de la renovación de jueces acabaría con este empeño.

Es una causa que debilita a un Gobierno que no admite control alguno, encauza una causa común en la oposición y refuerza un proyecto de fortalecimiento de las instituciones

Vivimos una situación insólita de presión de un gobierno sobre la oposición. Es imprescindible salir del marco mental, del esquema político que diseña Iván Redondo. Si aceptas que tú eres el responsable del bloqueo, la única salida es desbloquear la situación, por lo tanto, aceptas la voluntad del Gobierno. La solución está en construir tu propio marco político para desarrollar tu relato. No debería la oposición admitir este chantaje de la acusación de bloqueo en el que aparecerá claramente como culpable. Debería proclamar con más fuerza su papel de defensor de la democracia frente a la inaceptable injerencia del Ejecutivo en el ámbito de la Justicia . Es preciso proponer una reforma de la ley del Poder Judicial para que se vuelva al modelo constitucional (12 jueces elegidos por los jueces, cuatro el Congreso y cuatro el Senado. En la actual LOPJ de 1985 los 20 vocales son elegidos por ambas Cámaras). Es una causa que debilita a un Gobierno que no admite control alguno, encauza una causa común en la oposición y refuerza un proyecto de fortalecimiento de las Instituciones. Pactar el CGPJ porque se ha asumido el discurso del Gobierno es bloquear a la oposición.