Opinión

Qué poca vergüenza tiene Puigdemont

Paluzie junto a Puigdemont
Paluzie junto a Puigdemont anc

Hasta los suyos están hartos del comportamiento caciquil del ex President de la Generalitat. En la reunión de Junts per Catalunya de este sábado en Berlín han saltado chispas. Pero al final, se han bajado los pantalones: proponen la investidura de Puigdemont. No tienen remedio.

"Él se ha cavado su propia tumba"

Frases como esta o la que da título al artículo pueden escucharse estos días en labios de no pocos dirigentes separatistas respecto a Carles Puigdemont. Todos coinciden en que ha de formarse un gobierno catalán con urgencia, y que el principal obstáculo para ello es el cesado. Incluso sus más fieles aliados, como Elsa Artadi, le han dicho que debe dejar que alguien no implicado en asuntos con la justicia pueda ser investido, pero el ex alcalde de Girona se revuelve ante tal posibilidad. De ahí que la reunión mantenida en Berlín este sábado, en el momento de escribir la presente crónica, haya sido de todo menos tranquila a pesar de que Eduard Pujol, el hombre del patinete, haya dicho que todo se ha decidido por unanimidad y en un ambiente de calma seráfica. Cuando el fugado ha querido empezar a hablar, ha sido interrumpido con un seco “President, dejémonos ya de dar vueltas a tu investidura. Sabes que no volverás a ser President, así que deja que otra persona lo sea”. Eso ha enfurecido a Puigdemont, que poco menos que ha tildado de traidores a los presentes. Ha recordado sus famosos tuits a Toni Comín, capturados por la prensa, en los que se quejaba amargamente de haberse quedado solo. “Yo ya sabía que al final me ibais a traicionar”, ha murmurado resentido. De nada ha servido que algunos intentasen suavizar la tensión. Puigdemont se ha mostrado inflexible. Cuando una persona apeló a su patriotismo para que permitiese que se pudiera investir a otro candidato, el ex President saltó con un “Claro, así podríais olvidaros de mí y dejarme en manos de los jueces españoles. Pero eso os costaría muy caro”. El envite planteado por el fugado estaba claro: o lo proponían a él, o él propone a una marioneta. Y así ha sido, lo proponen a él, ante el asombro de la gente con un mínimo de sentido común. Volvemos a la casilla de salida. Y dicen que lo harán antes del catorce de mayo.

Lo que pueda haber detrás de la amenaza de Puigdemont solo pueden saberlo aquellas personas más próximas al cesado, pero se comenta que podría tener material comprometedor acerca de la implicación de muchas personas en los preparativos del intento de golpe de estado separatista. “Recordad lo que dijo el President Pujol, si sacudís el árbol pueden caer muchas ramas”. Las fuentes de JxC que nos han contado todo esto añaden que Puigdemont está fuera de sí, “totalmente ido”, precisaban. Según dichas personas, el fugado cree que solo unas elecciones le permitirían salvar su carrera política. Sabe que en las próximas semanas es más que posible que se le inhabilite para ejercer ningún cargo público, y desea aparecer como el mártir de los mártires, forzando la elección de un candidato hecho a su imagen y semejanza que le obedezca ciegamente para poder así controlar el futuro Govern de la Generalitat a su antojo.

Algo tiene el fugado en su carpeta que ha llevado a los asistentes, a pesar del mal rollo, para que hayan acabado proponiéndolo de nuevo para la investidura"

Pero tanto la mayoría de diputados del PDECAT como los de Esquerra se oponen frontalmente a esa decisión. Nadie desea acudir de nuevo a las urnas, salvo Puigdemont y sus más acérrimos partidarios. El resultado de la votación efectuada en la ANC, organización que siempre tuvo bajo control la extinta Convergencia, ha sido demoledora. Solo un veintisiete por ciento de sus afiliados han acudido a responder en la consulta telemática organizada por la organización separatista acerca de si querían investir como candidato a Puigdemont. Ha ganado el sí con un ochenta por ciento de los votos, claro, pero la desmovilización ha quedado tan patente que el mismo implicado se ha venido abajo ante la escasa participación e interés que despiertan su persona, incluso entre los suyos. A la escasísima gente que ha ido a votar hay que unir que la mitad de ellos se mostraba partidaria, en caso de no investir al cesado, de “aceptar otro gobierno y otro candidato antes que ir a elecciones”.

Aunque su actual dirigente Elisenda Paluzie haya querido restarle importancia, lo cierto es que en el mundo independentista la votación ha caído como un jarro de agua fría. Todo ello ha influido poderosamente entre los reunidos en la capital alemana. Pero algo tiene el fugado en su carpeta que ha llevado a los asistentes, a pesar del mal rollo, para que hayan acabado proponiéndolo de nuevo para la investidura. Saben que no es posible, saben que las leyes lo prohíben, pero han optado por seguir con la comedia. ¿Por qué?

¿Está Jordi Pujol detrás?

La idea que comparten todos es la misma: se precisa a alguien que pueda devolver el control nacionalista a la Generalitat, dejando atrás el 155 y las intentonas separatistas. Es decir, un retorno a la autonomía, aunque se pretenda disfrazar de otra cosa. Eso requiere mantener las formas, templar los ánimos, tascar el freno a los CDR y reducir, en suma, el incendio que han estado atizando los partidos y organizaciones de la estelada a lo largo de los últimos años. De ahí que sea sorprendente que hayan cedido a las presiones del ex President, cuando iban con el propósito de no aceptar ninguna patochada más.

Nada de eso le interesa a Puigdemont, que se niega incluso a escucharlo. En no menos de tres ocasiones se ha ausentado de la reunión para, según nos aseguran, “hablar por teléfono con una persona”. ¿Quién podría ser?, se preguntaban, aunque alguno apuntaba que quizás podría tratarse del mismísimo Jordi Pujol en persona, que ha seguido más que de cerca toda la peripecia emanada desde el 1-O. Por cierto, el patriarca del nacionalismo catalán acudió a votar en el pseudo referéndum, junto a su esposa, Marta Ferrusola, en medio de grandes aplausos. Según personas cercanas al viejo político, Pujol era partidario de convocar elecciones tras la aplicación del 155, y acudir a ellas con un amplio frente patriótico que incluyera al PDECAT, Esquerra, las CUP e incluso los podemitas catalanes de los Comuns. Tanto el cómo Artur Mas habrían dado su apoyo público, otorgándoles una pátina de unidad separatista que permitiría una holgada mayoría parlamentaria para retornar al camino autonomista de pacto que caracterizó a los gobiernos de CiU a lo largo de las décadas.

No fue posible porque Esquerra presionó a Puigdemont y este, que no contaba con que el estado, aunque lento, acaba por funcionar, se precipitó con proclamaciones exprés de una república en la que ni él mismo creía. Pujol ha perdido todo su interés en el joven gerundense que tanto le admira, considerándolo amortizado. De ahí que si la persona con la que hablaba el fugado era el ex líder convergente, ¿por qué todo ha terminado con una vuelta a lo mismo, a presentar un candidato que es inelegible? ¿Pretende Pujol acabar de cavar esa tumba que, según sus propios correligionarios, el cesado se ha cavado él solito? ¿Ignoran Puigdemont, los de JxC o Pujol que la reforma de la ley de presidencia aprobada esta semana es ilegal, que la justicia va a recurrirla y que todo eso no es más que una pérdida de tiempo terrible? problemas judiciales”. Dicen algunos que sí, que todos lo saben y que es justamente por eso, por ganar tiempo por parte del fugado y para que se acabe de quemar por otros que se ha llegado al acuerdo de su propuesta de investidura. Desde luego, otro motivo no se concibe.

En Carles no solo se ha cargado el país, se ha cargado también a sus propios compañeros de viaje”

La frase lapidaria la dijo ayer un ex diputado convergente en Barcelona al enterarse de que Puigdemont iba a ser el candidato de los neo convergentes, que no de Esquerra. “Cataluña acabará por superar la crisis económica que ha causado todo este garbuix – lío -con el tiempo, con sentido común y con paciencia. La reconciliación entre catalanes también llegará, aunque eso lo veo más lento y complicado. Ahora bien, la ruptura que ha creado este proceso dels collons entre los independentistas será muy larga. En Carles no solo se ha cargado el país, se ha cargado también a sus propios compañeros de viaje”.

Si ellos lo dicen, por algo será. Veremos que nos deparan las próximas jornadas, repetimos, con tales personajes cada día puede ser totalmente distinto al anterior. Deberían adoptar como símbolo un salvavidas. Es lo único que parece interesarles.



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