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Félix Madero

Opinión

¿Encuestas a mí? ¡Tuturú!

Los Reyes Magos siguen complaciendo a Pedro Sánchez. El carbón es para los demás. Para aquellos que los dioses ciegan

¿Encuestas a mí?, ¡tuturú!
¿Encuestas a mí?, ¡tuturú! Europa Press

Tengo para mí que la demoscopia política que encargan los periódicos de vez en cuando es tan interesante como inútil. No digo que prescindible, porque como los propios demoscópicos nos advierten curándose en salud, son estados de opinión puntuales y nada más. Bueno, estados de opinión son casi todas menos el CIS de Tezanos, que son más bien estados de convicción, deseo y devoción. Eso para nosotros, los que nos dedicamos a este oficio. Para los políticos, cuando les resultan favorables le quitan hierro con un complaciente 'hemos de seguir trabajando'. Y para los que les resultan lo contrario te suelen despachar con un "bueno sí, pero la única encuesta que vale es la que empieza al cierre de los colegios electorales". Vamos viviendo, amigo, vamos así viendo, que cantaba Pablo Guerrero en una hermosa canción que tituló Porque amamos el fuego. Toda una premonición para estos tiempos. 

Los votantes del PSOE se oponen a Bildu

La última que hemos conocido es de Sigma Dos, una prestigiosa y veterana empresa de estudios de mercado y demoscopia. Es sabido que la empresa entrega los resultados a quien le encarga el trabajo, y éste ya se ocupa de sacar las conclusiones. Casi siempre, sea el medio que sea, son de parte; es decir, suelen coincidir con la línea editorial de quien paga. No es una crítica ciertamente, es una observación a la que no cuesta llegar porque, por lo general, nadie lo esconde. Y, he de decirlo, aprecio en lo que vale la que este lunes y el domingo pasado publicó el periódico de Paco Rosell. Son tan útiles como episódicas, pero al menos ha roto la mortecina dinámica informativa con que ha empezado este 2021. Y sus conclusiones son muy, pero que muy interesantes, aunque mucho me temo que especialmente para Pedro Sánchez

Como aquella vieja canción de Los Brincos, casi un himno en los 60 y que hoy no tendría un pase: "¿Borracho yo? ¡Tururú!" Pues eso que les decía más arriba: "¿Encuestas a mí? ¡Tururú!" Si alguna conclusión extrae el de La Moncloa tal día como hoy es que la borrachera puede ser de naturaleza etílica, pero también de poder. Sin entrar en detalles, es imposible que Sánchez no sienta algo parecido tras leer el trabajo de Sigma Dos fuera del tamiz que le aplica El Mundo y otros medios cercanos que la repiten. Menudo regalo en la noche de Reyes.

Lo que callan es lo que importa

A estas alturas el presidente ya ha aprendido que lo que menos importa son los titulares. Ni los editoriales, y menos aún los comentarios de opinión.

-"Total, los leen aquellos que no nos votan", me decía un presidente autonómico que confirmó esta máxima con unas cuantas mayorías absolutas. ¡A ver quién le decía que no tenía razón!   

Es la letra pequeña, son las consideraciones escondidas, y es lo que no se cuenta lo que hace interesante un trabajo de esta naturaleza. Los periódicos saben -y más en estos tiempos donde venderlos es milagroso-, que lo primero que hay que hacer para vender un ejemplar es que el lector tenga ganas de comprarlo. Y para eso, no puedes empezar enfadándolo. Nadie quiere ver en cuestión sus ideas. Y menos sus deseos y aspiraciones políticas. 

Carlos Aganzo, un buen amigo y mejor poeta, que dirigió El Norte de Castilla hasta 2018, tenía comprobado que los días que el Valladolid perdía y colocaba la foto de la derrota en la portada, las ventas bajaban. Y, si encima perdían por goleada, las ventas bajaban en la misma proporción, o sea de forma estrepitosa. 

-Nadie quiere ver cómo golean a tu equipo- insistía-, y muchos pasan de llevarse ese bulto 'sospecho' de papel con tan lastimosa historia para que la lean en casa sus hijos.

Si sucede esto con un equipo de fútbol, qué no con un partido político, al que muchos votan con verdadera devoción y a ciegas, incluso sabiendo que sus reformas fiscales, por ejemplo, meten la mano en su bolsillo con alegría y sin disimulo.

Perder batallas, ganar la guerra

Es verdad, dice la encuesta, que dos de cada tres votantes del PSOE se oponen a Bildu y a los indultos. Y que Casado está a tres puntos de Pedro Sánchez con Podemos en retroceso. Cierto, según los datos, que PSOE y PP se encuentran a tres puntos porcentuales en intención de voto. Y, también es cierto que los tres partidos de derechas y centro -PP, Ciudadanos y Vox-, sumarían un 46,3 por ciento de los votos, y superarían en más de siete puntos a la coalición de izquierdas PSOE-Podemos, que obtendría el 38,7 por ciento de sufragios. 

Si usted fuera un votante de centro derecha bien podría dejar de leer en este momento, y celebrarlo tomándose un vermú con aceitunas. Pero esa realidad, de ser verdad, es incompleta. Absolutamente coja y distraída. Claro que el Gobierno de coalición lo forman dos partidos. Claro que Sánchez e Iglesias son menos que la suma de Casado, Abascal y Arrimadas. Y claro que no se dice lo que hábilmente se esconde: que la coalición gubernamental está apoyada en unos partidos que funcionan de facto como una ramificación de la coalición. ERC no gobierna, pero ayuda a la gobernanza, y es determinante, y marca la agenda cuando se lo propone. Bildu tampoco, pero firma acuerdos de calado con el PSOE. Y los pusdemones, y los extravagantes Terueles y Cantabrias también existen cada vez que Sánchez hace la suma. Y la verdad es que la suma le va saliendo tan ricamente.

El que siempre gana

En realidad, lo que se deduce de la encuesta de marras, es algo tan rotundo como esto: Pedro Sánchez seguirá siendo presidente del Gobierno. Sí, con las hechuras de Frankenstein, pero presidente. Encuestas a mí, tururú. Todo lo demás es confundir los deseos con la realidad. Marearnos en una competición que no existe, y, de paso, tranquilizar conciencias e inquietudes políticas del personal que no soporta que le gobiernen Sánchez e Iglesias. De derrota en derrota hasta la victoria final.   

Los estoicos llevan más de 2.700 años recordándonos la necesidad de que practiquemos la ataraxia, o sea, mantener la mente imperturbable ante las circunstancias adversas. Y ante la lectura de una encuesta, también. Los Reyes Magos siguen complaciendo a Sánchez. El carbón es para los demás. Para aquellos que los dioses ciegan, que ya se sabe que cuando quieren castigarnos suelen atender nuestras plegarias. 

Como se dice ahora, que Casado y Abascal se lo hagan mirar. 

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