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Marcos Sierra

Opinión

No seamos paletos con el Mobile

La cancelación del evento celebrado en Cataluña tendría consecuencias en el resto de España

Los organizadores del Mobile World Congress se reúnen esta semana para tomar una decisión
Los organizadores del Mobile World Congress se reúnen esta semana para tomar una decisión Europa Press

Hay quien encuentra la alegría en la tristeza del contrario, quien es feliz cuando el prójimo llora. Hay quien se regocija y hace bandera de ello. La muestra de este botón es lo que pasa en el Mobile World Congress. Se hacen chanzas y gracietas con las bajas que golpean la feria -y eso que es cosa de salud-. Si odiar fuera disciplina deportiva, podemos sentirnos orgullosos, tenemos varios campeones del mundo.

La frontera que separa a los indepententistas de Cataluña es clara -no todo catalán es independentista-, pero a algunos la bilis se les sube a la cabeza. No es cosa de pensar distinto, sino de forofos ideológicos sin capacidad de entendimiento. Ojo, que también los hay que piensan que todo el que no sea catalán se mofa de la situación. En general son gentes sin perspectiva. Tontos con tiempo. Los peores.  

Se da uno una vuelta por Twitter, el termómetro del pueblo, escribe los términos "Cataluña Mobile" y ahí están los catetos acuchillándose entre sí con el virus chino y el Mobile como excusas para salpimentar la herida a conciencia.

Si Cataluña estornuda, España se constipa

En un mundo total -global se antoja demasiado pequeño- como en el que vivimos, las implicaciones que supondría la cancelación del Mobile World Congress podrían tener consecuencias en el resto de España. 

Las risas pueden ser nerviosas si el congreso se aplaza -suspenderlo le costaría un dineral a la organizadora- y se hace en otro lugar. Algunos se frotan las manos. Creen que la situación podría acabar con la feria, de rebote, en Madrid. Algo que no contempla la organización, como ya contó este medio. Se aplace o cancele, tiene otras preferencias antes que la capital. Y todas fuera de España.

Si Cataluña estornuda, España se constipa, y si España se constipa, el catarro, en un mundo como en el que vivimos, alcanza a Europa y de ahí, salta al resto del mundo. Sucede en este sentido, y también en el inverso; de más a menos. El mundo es un puzzle hecho a base de pedacitos de tierra y grupos de personas. Cuando una pieza falla, el puzzle queda incompleto. Pasa aquí y en la China Popular -aforismo que viene muy al caso-. No seamos catetos.

No nos alegremos de las desgracias ajenas. Menos de esta, que además es propia, aunque algunos aún no sean capaces de verlo. Son de esa raza que tan bien define la gente vinculada a los pueblos. Paletos urbanos. De los peores.

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