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Miquel Giménez

Opinión

La nueva estrella de David

Arrojan pintura amarilla en la casa del juez Llarena.
Arrojan pintura amarilla en la casa del juez Llarena. Twitter

El separatismo ya ni siquiera disimula su condición autoritaria. A Jordi Cañas le arrojaron pintura amarilla por la espalda. Es la nueva Estrella de David.

Cañas está habituado al insulto, a la intimidación, al matonismo callejero de lo supremacistas. Digo habituado, que no es igual que resignado. El otro día, unos fascistas le arrojaban su odio en forma de pintura, de la misma forma en que otros arrojaron una botella de plástico a regidores barceloneses o un encendedor a una diputada de Ciudadanos en Sabadell. Que nadie se equivoque. Es su rabiosa intolerancia lo que tiran a quienes no forman parte de ese Volk que han imaginado, incubado, alimentado, todos estos años. Es la estigmatización del diferente, la deshumanización del mismo, el reducirlo a un simple estereotipo alejado del buen catalán, de lo normal. Hombres y sub hombres. Bestias y humanos. Y ya se sabe que con los que no son humanos no hay que tener contemplaciones. ¿Les suena ese razonamiento? Al que no, que repase las Leyes de Protección de la Raza de Nuremberg y ahí lo encontrará todo.

Tamaño odio hacia el discrepante se visibilizó en la plaza de Sant Jaume este sábado pasado, donde los neo convergentes – ahí estaba Mark Serra - acosaron a los podemitas, arrinconándolos, entre insultos y amenazas. Colau no había pactado con Esquerra y eso no podían tolerarlo, aunque ella hiciera un discurso vergonzoso y vergonzante, queriéndose hacer perdonar seguir de alcaldesa con los votos del PSC y de Valls. Ada y los suyos van a tener que tragarse en muchas ocasiones su amarga y propia medicina, la del escrache. El separatismo no admite nada que no sea bajar la cabeza ante su propio Moloch. Ada, aunque hables de presos políticos y de situación anormal, no te creas que van a pasarte por alto que dejaste de lado a Ernest Maragall y a Junts per Catalunya. Te auguro un mandato convulso.

Acosaron a los podemitas, arrinconándolos, entre insultos y amenazas. Colau no había pactado con Esquerra y eso no podían tolerarlo, aunque ella hiciera un discurso vergonzoso y vergonzante

Peor es lo de Collboni, que gobernará con una señora que dice tamañas barbaridades. Qué caro es el precio del poder, Jaume, y que poca dignidad poseéis quienes lo dais todo por ocupar un sillón oficial. Más terrible es lo de Valls que pretendió convencernos de que elegir a Colau era el mal menor. Como si el mal tuviese gradaciones. Esa equivocación nos llevará, porque así lo dijo la propia Colau, a volver a tener colgado un lazo amarillo en el balcón del ayuntamiento, a protestar contra los presos políticos, a pedir un referéndum y a no mover un músculo en contra de los narco pisos, el crimen organizado, las mafias de manteros y el terrible problema social de barrios como el Raval. Felicidades, Monsieur Valls.

Estigmatizar al contrario y conseguir que se calle, que se marche, que desaparezca. Esa es su estrategia, la que llegan a emplear incluso contra Esquerra, a la que ya tachan sin tapujos de traidora como en el ayuntamiento de Sant Cugat, en el que un poco más y llegan a las manos neoconvers y republicanos, o en Santa Coloma de Farners, con la hermana de Torra descolgando la foto oficial de su hermano mientras este llamaba por teléfono a los de Junts per Catalunya para ordenarles lo que debían hacer en el más puro ejercicio dictatorial.

Se trata de imponer por la fuerza, ellos, que tanto se las dan de demócratas, lo que no han conseguido lograr en todos estos años mediante las urnas. Jamás han conseguido pasar de los dos millones y pico de votos, los mismos que tuvo CiU, jamás han logrado interesar a los sectores más populares, jamás han obtenido traspasar el cincuenta por ciento de los catalanes a pesar de disponer de todo el poder institucional, mediático y económico en Cataluña. Sus ansias de conseguir una sociedad homogénea, callada, sumisa, monocolor, no han tenido éxito. Desde aquel minuto en el que Pujol, encaramado al balcón de la Generalitat, hizo creer a una parte de la gente que intentar procesarlo por Banca Catalana era ir contra Cataluña, contra los catalanes, contra el catalán, la suerte estaba echada. Mussolini hai sempre raggione.

Identificación mesiánica que ha seguido, ¡y como!, hasta nuestros días ante la mirada impasible de los partidos nacionales, cruzados de brazos y contentándose con disponer de los votos nacionalistas en el congreso a cambio de dejarles hacer su santa voluntad en el cortijo en el que transformaron la Generalitat. Ahora ya no solo son fachas los del PP – magnífico y valiente Josep Bou con su discurso en el pleno de Barcelona -, los de Ciudadanos o los socialistas; ahora también entran en esa categoría los de Esquerra y los podemitas. Es decir, todos los que no son neo convergentes.

Eso ya se veía venir el día del balcón que les mencionaba. Al paso que vamos, no van a tener Estrellas de David para tanta gente.

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