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Miguel Ángel González

Opinión

Maldita chusma desagradecida

Torra debe estar sorprendido al ver que a los suyos, aquí en el ‘oasis’, les haya dado por protestar por una miseria de nada

Imagen de las protestas en Barcelona.
Imagen de las protestas en Barcelona. EFE

Hombre, hombre, ahora resulta que en Cataluña también hay gente y se vive. Los media habían hecho concebir la idea de que allí solo habitaba la sombra de una patria. Y se pensaba que nada tan mundano como un sueldo, nada tan secundario como una lista de espera podía desenfocar el foco inamovible de la identidad. Uno hasta creía que aquellos hinchados esencialistas (pura pulsión telúrica, pura comunión espiritual) carecían de necesidades biológicas y podían vivir, digamos así, sin dinero ni nada. ¿Para qué quiere el pueblo inversión en escuelas o en médicos de atención primaria si le falta esa correlación mágica de nación y estado? Un Torra mismo, y mira que es suponer, puede que ande estos días pensando en ello, con esa probable incomodidad de ver que los tuyos, después de tanto, se te levantan por una miseria de nada. Aquí en el Oasis. Maldita chusma desagradecida.

Resulta que va a ser cierto que el dinero lo estropea todo. Ya lo gritan los antisistema cuando salen contra el capitalismo en traje de anticapitalistas. Pagan siempre los padres, claro, que entienden esa sangre rebelde, a ver quién no lo fue, qué tiempos. Y las manifestaciones se vuelven pasarelas, como casi siempre. A las algaradas catalanas se han juntado también, para seguir con la exhibición textil, los estudiantes de la Universidad, que coinciden bastante con los mismos de “abajo el capital y arriba lo que sea y otro calimocho”. Es más: ¿serán estos mismos muchachotes quienes votaron el día aquel del referéndum y apoyaron la secesión y la independencia and all that jazz? Puede que muchos coincidan, por qué no. Incluso entre los más adultos, entre los funcionarios probos que trabajan de bomberos, médicos o profesores, los habrá con ese desgarro interior que ahora les ocasiona la protesta contra los suyos y el ser objeto de la represión de los suyos. Ya está bien de recortes. Dadnos más pasta y volvemos a la autodeterminación. Que es un derecho.

Los independentistas necesitan un presupuesto para seguir con el chollo; ocasión perfecta para tirar otro año y llegar a un adelanto electoral sin adelanto

Por ahí han saltado enseguida los ecos de los otros políticos. Los chicos están inquietos porque el dinero es el dinero. Los independentistas tienen que aprobar un presupuesto para seguir con el chollo. Les faltan unos pocos votos que quieren conseguir del Partido de Acción Verbal, en Cataluña con no sé qué nombre. Acuerdos para repartir el momio. Pero en la otra España se lanza también un SOS de urgencia, con la propuesta obscena de un quid pro quo que la prensa decente puede que llame realpolitik. La vicepresidenta anacolútica ha tardado muy poco en decir “veis lo que pasa por no hacernos caso”. La vicepresidenta anacolútica ha hilado unas frases seguidas para reclamar que los catalanes del Parlamento español voten sus presupuestos. Y ha dicho así sin querer que ese presupuesto tendrá jugosas partidas económicas para Cataluña, con lo que todos esos chicos inquietos (vaya leído entre líneas) tendrán más o menos lo que piden y podrán irse a casa tranquilos. Tienen derecho a reclamar, cómo no, la democracia es así. Lo entendemos. Y son de los nuestros.

Estas protestas, con el atrezzo incluido de todas las protestas, les vienen muy bien a los políticos. Los más interesados están en la gloria: puede que acaben entendiéndose y se voten los unos a los otros para repartir dividendos. Y siga la vida y ruede la rueda. El pueblo ha hablado y el pueblo siempre tiene razón, como el cliente. Está siendo un toque de atención: el pueblo pide a sus políticos que se arreglen, que mejoren la vida de los suyos, que actúen. La Presidencia de España lo ha entendido a la primera. Es la ocasión perfecta para tirar otro año y llegar a un adelanto electoral sin adelanto. Lo suficiente para sustentar la propaganda y hacer que mucho pueblo (no sabe uno si el sustantivo es contable o incontable) acabe por votar a los suyos, a los de siempre. Y en Cataluña habrá más tiempo también para volver a la carga y pulir las esencias de unos ciudadanos a punto de patria. Para la guinda solo falta que salga un Casado cualquiera a decir que las protestas son un serio toque de atención a los políticos independentistas para que dejen sus objetivos inconstitucionales y se ocupen de los problemas reales de la gente. Que ahí también se vive.



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