No son los que pagó el rey Juan Carlos a Hacienda para regularizar las rentas no declaradas. Tampoco el número de personas vacunadas con las dos dosis en España desde diciembre hasta hoy. La cifra ni siquiera responde a una dotación extraordinaria para reforzar el sistema de salud o a una dosis extra de viales para agilizar la inmunidad. Nada de eso.

Se trata de cuatro millones de hombres y mujeres que han perdido su empleo, gente de la que no sabemos ni el nombre y a la que nadie pregunta su opinión para entrecomillarla a cinco columnas en las portadas de los periódicos. Tan invisibles como lo fueron en 2013, a los parados de hoy no los defiende ni el gobierno que dice actuar en su nombre.

Los datos de la Encuesta de Población Activa del INE del mes de febrero que se dieron a conocer esta semana coincidieron con la celebración de las bodas de plata de la victoria de José María Aznar, el descalabro interno de su partido, la anomia en Barcelona, el vía Crucis de La Zarzuela con la reciente polémica de la vacunación de las infantas Elena y Cristina en Emiratos Árabes y la coreografía extemporánea de Pedro Sánchez, que ha decidido destruir en público ahora las armas de ETA.

Siendo tantos se habla poco de ellos. Acaso porque ya los dan por desahuciados en el gabinete con 22 ministerios

Justo cuando España ve remitir, al fin, la tercera ola del Coronavirus, no sólo resulta evidente la imposibilidad de la recuperación del mercado laboral sino la incompatibilidad de esa reactivación con las principales medidas restrictivas: la hostelería y el turismo, dos motores económicos, han tenido que abocarse al cese de actividades o malvivir en el largo desierto de una crisis que va de lo sanitario a lo social.

Este febrero el paro ha superado la cota de los cuatro millones de desempleados, algo que no sucedía desde el 2016. También suben los ERTES, que repuntan hasta los 900.000 afectados; además de 500.000 autónomos que están cobrando un cese de actividad debido a restricciones sobre sus negocios. Siendo tantos se habla poco de ellos. Acaso porque ya los dan por desahuciados por un gobierno cuyo gabinete posee 22 ministerios.

Si en marzo la inacción del Gobierno condenó a miles de ciudadanos a una muerte segura, doce meses después arroja paladas sobre los que se amontonan cientos de miles en las colas del SEPE. Son tantos que no caben en ninguna parte, así que más vale esconderlos. En eso se emplea a fondo Pedro Sánchez, con sus recitativos sobre el año de la vacuna, y también su vicepresidente segundo, que va sobrado de indignación cuando de jarrear instituciones se trata. Cuatro millones … de los que nadie habla. Nadie.