Tras casi dos años de error no forzado en error no forzado y sin levantar cabeza, el macrocefálico aparato de comunicación imperial y eventos áulicos de Pedro Sánchez ha conseguido hacer por fin su trabajo decentemente y ha aportado al presidente del Gobierno una semana de portadas hiperbólicas Ad Maiorem Pedri Gloria gracias a las que los amanuenses y opinantes, hasta ahora ocupados en taponar vías de agua y en achicar la inundada sentina de un Gobierno en riesgo cierto de hundimiento, han podido cambiar el soplete y los baldes por una liras con la que cantar las proezas de Pedro el Magnánimo, un nuevo Prometeo que nos ha otorgado graciosamente los fuegos del diálogo, la salud y la riqueza en forma de maná europeo de millones de Euros.

En una precisa coreografía digna del gran Nijinsky o de la propia Pávlova los apoyos al Plan Concordia han ido sucediéndose como por ensalmo: La patronal catalana, el presidente de la CEOE, Los obispos, Amnistía Internacional.... todas las fuerzas vivas del progresismo planetario (y galaxias adyacentes) han coincidido en anunciar su vivo apoyo al plan de reencuentro con escasas horas de separación.

Los votos del bautismo

Y es que el relato tejido por Moncloa en torno a su perentoria necesidad de apoyos parlamentarios más allá de los límites de la constitución no está nada mal construido, y se resumiría en algo así como: ¿Está a favor del acuerdo y de la concordia o acaso es usted una mala persona? No es otra cosa que una novedosa formulación de los votos que asume el padrino en el bautismo en nombre del párvulo que está a punto de ser acogido en el seno de la iglesia, verbi gratia:

-¿Renuncias a Satanás, y a todas sus obras y seducciones?.

La respuesta es evidente y la llevamos tatuada en nuestro cerebro desde nuestra más tierna infancia:

-Si, renuncio

Concordia y acuerdo frente a conflicto y caos, ¿quién elegiría los segundos?

Es una narrativa sencilla, fácilmente comprensible, se explica en una sola frase y además entronca con una de las columnas de nuestros relatos infantiles: El bien contra el mal.

Los indepes tiene su propia agenda y van a torpedear este bello cuento de hadas antes de lo que Sánchez espera por lo que estén atentos a sus pantallas

El único problema es que si escarbamos un poco lo que nos encontramos tiene muy poco que ver con buenos y malos, y se resume de forma muy sencilla: En medio de una crisis que ha empobrecido y precarizado a las clases medias y a los trabajadores españoles, el Gobierno se ha aliado con los poderosos (empresarios, obispos y organizaciones internacionales) para indultar a unos tipos que no estaban luchando precisamente contra una dictadura, como Nelson Mandela contra el Apartheid y Marcelino Camacho contra el franquismo, sino tratando de dar un golpe de estado a una democracias mejor puntuadas por todos los rankings mundiales, nuestra democracia, la democracia española.

Y un segundo problemita, los indepes tiene su propia agenda y van a torpedear este bello cuento de hadas antes de lo que Sánchez espera por lo que estén atentos a sus pantallas, porque esto acaba de comenzar, y no va a ser bonito.