Es muy fácil manipular como lo hace Jesús Cintora porque la fórmula es tan obscena que ni siquiera requiere ingenio. Su estilo no sólo persigue imponer una serie de argumentos, sino también ahogar al 'adversario'. Es decir, si alguien defiende la tierra, el pan y la libertad, eso quiere decir que en la otra trinchera los niegan; porque lo digo yo. Quien está en contra de los indultos a los presos independentistas es porque no cree en la concordia, sino en la confrontación, el insulto y los estacazos. Y si los propios reos liberados este miércoles abandonan la cárcel de forma desafiante, evidenciando que mantendrán su pulso contra el Estado, es porque necesitan hacer un gesto a los suyos (Javier Aroca dixit), no porque realmente vayan a renunciar a sus planes de crear una república catalana.

Este insulto al contribuyente, llamado Las cosas claras, cuesta cada día a la televisión pública 43.000 euros y podría haber sido retirado de la pantalla hace varias semanas, pues ni su audiencia ni su fama avalan su continuidad. El problema es que el presidente de Radiotelevisión Española, José Manuel Pérez Tornero, no ha querido enfrentarse a la controversia que generaría esa decisión entre la izquierda patria con una retirada por la vía rápida de este magacín. De ahí que, pese a que afirmó en el Congreso de los Diputados que en La 1 no caben los programas que hacen espectáculo con la información, haya decidido dejarlo en la parrilla de programación. No cabrán, pero están.

Salir del puerto implica muchas veces enfrentarse a tempestades, pero así debe ser, pues navegar es necesario, pero vivir no lo es. Quien ha sido elegido para ostentar un puesto ejecutivo en la radio-televisión pública debería ser consciente de que mantener a un periodista del perfil de Cintora en La 1 le generará problemas en días tan importantes para la democracia española como lo son estos. Nadie dice que TVE debiera haberse posicionado en contra de los indultos, pero es evidente que su presentador 'estrella' de la mañana lo ha hecho a favor sin rubor. Y así lo hará hasta el 22 de julio, cuando finalizará su contrato con la televisión pública.

Jesús Cintora y sus amigos

Era curioso observar este miércoles cómo Cintora simulaba impostura con respecto a este tema mientras daba paso a Clara Jiménez (Maldito Bulo), quien hacía ver al espectador que los indultos no los ha inventado Pedro Sánchez, puesto que aquí se concedió esta medida de gracia a Alfonso Armada, a Alfredo Sáenz y a varios presos de Terra Lliure. Por si esto no fuera poco, el presentador entrevistó a Joaquim Bosch, ese juez del que es fácil saber lo que va a decir, dado que nunca se sale de la línea argumental que conviene a la izquierda. Sobra decir que comenzó su intervención afirmando que la medida del indulto lleva 150 años en nuestro ordenamiento jurídico. Tras esta conexión en directo, se ha mostrado un vídeo con las críticas de la oposición a Pedro Sánchez por la concesión del perdón a estos presos. Sus argumentos se han omitido. Sólo se han escuchado las descalificaciones.

Cualquiera que estos días haya seguido el hilo argumental de las vedettes mediáticas de Pedro Sánchez se preguntará qué hacían esos pobres hombres en la cárcel. Eso dice todo sobre el periodismo de izquierda español. Pudiera parecer, y así lo parece, que octubre de 2017 fue un mes más. O que nunca existió.

Cualquiera que estos días haya seguido el hilo argumental de las vedettes mediáticas de Pedro Sánchez se preguntará qué hacían esos pobres hombres en la cárcel. Eso dice todo sobre el periodismo de izquierda español.

Pero el tema de los indultos no era suficiente para Cintora y, como estos días preocupa la subida de la factura de la luz, ha realizado una exposición -junto con una periodista- sobre el precio del kilovatio/hora y sobre los efectos para los consumidores. Justo después, ha dado paso a un reportero que se ha hecho eco de la última hora sobre los “presuntos chanchullos de (Ignacio) Sánchez Galán con (José Manuel) Villarejo”. Y, después, ha informado a los espectadores acerca del sueldo del presidente de Iberdrola. Aten cabos: factura de la luz, directivo imputado, Villarejo y empresario que se lleva una morterada mientras usted paga el kilovatio a precio de hora. Es mezclar churras con merinas de forma intencionada. Es manipular sin rubor.

Sería harto recomendable que la televisión pública ofreciera -a los pocos españoles que todavía la sintonizan a diario- los ingredientes necesarios para entender lo que pasa en España y para ser críticos con las decisiones políticas y empresariales que les afectan en su vida. Pero siempre desde un punto de vista neutral, de narrador desinteresado de los acontecimientos. Si TVE aspira a ser útil para los ciudadanos y a ofrecer una información de calidad, no debería mantener ni un segundo más a Cintora en antena. La diplomacia no tiene sentido cuando el interlocutor abusa de la buena voluntad de quien recurre a ella. Curiosa equivalencia entre los indultos y lo que acaece estos días entre Cintora y el equipo directivo de la televisión pública.

En este caso, es sencillo de entender: si la gestión de una empresa pública se convierte en un constante juego de encaje de bolillos para contentar a las diferentes sensibilidades políticas y sindicales, el barco no avanzará y la tripulación que todavía queda en la nave se lanzará al mar, pues entenderá que tarde o temprano se irá a pique.