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Luis Riestra

Opinión

¿Es este un gobierno idiota?

En mis casi treinta años analizando países y gobiernos, nunca me había encontrado un ministro de Economía que incentivara de manera tan absurda el ‘enfriamiento’

Nadia Calviño.
Nadia Calviño. EFE

Seguramente alguno tiene tan claro que sí lo es y que incluso piense aquello de “la duda ofende”; yo, sin embargo, prefiero demorar la respuesta y explorar antes qué puede haber de cierto en ello, que al final igual es que no. Por ejemplo: etimológicamente, un idiota vendría a ser aquel que no se ocupa de los asuntos públicos, centrándose solo en los privados y, tras ver los patrimonios millonarios de los ministros, sobre todo el de los de la “generación sociópata”, también llamada “generación langosta”, está claro que se han “centrado”, pero mucho, en “lo público”, sacándole un rendimiento excepcional imposible para el contribuyente neto medio, ese al que ellos explotan y con el que juguetean, cual sociópatas, como gato con su presa. No olvidemos, además, que la mayoría de ellos son hijos e incluso nietos de funcionarios, tema que exploramos al analizar lo que traería el gabinete del “doctor” Sánchez en “Españoles, Zapatero ha vuelto”.

Como se ve, llamar idiota no tiene que ser un insulto o una injuria, no es mi intención y de hecho, la R.A.E. nos da otras acepciones del término que tampoco implican eso, como “tonto o corto de entendimiento”, “engreído sin fundamento para ello”, “que carece de toda instrucción” y “que padece idiocia”. Con esas definiciones es difícil no preguntarse si lo son cuando, por ejemplo, uno se entera de sus movidas y chapuzas para no pagar impuestos, con la “tesis” de Sánchez, las de la ministra Villareja o de las operaciones con acciones renovables del parejo de la ex ministra de Medio Ambiente. Son solo cuatro ejemplos pero, ¿se puede ir a más?

¿Hiperactividad irracional?

Probablemente. Lo cierto es que desde que el PSOE “plagió” de Mitterrand empezar su desgobierno con una medida contundente, a cual más ruinosa, llegado el turno, Sánchez optó por los “negritos”, en un “aquí estoy yo, con el ‘nuevo tiempo’ (¿Teoría Generacional o New Age?) y tal”, y la lío parda. ¿Qué mueren a miles en el mar por su efecto llamada? Da igual, él a lo suyo.

Fijado el baremo de moralidad por el amigo de Soros, entraron en tropel todas sus subordinadas-a2, cada una con mayores ideicas. Con la fe de la conversa fueron a por el diesel, combustible preferente de los pobres españoles pobres, destrozaron el stock de los concesionarios, la producción de las fábricas y el segundo activo personal en importancia del Pueblo, con el agravante de que los pobres subsidiarán a los que no lo son cuando cambien su vehículo por el que le gusta a estos interesados, como Borrell, de la industria verde. Vamos, que se van a ganar el cielo de green-pis.

No teniendo bastante, fueron a por las tecnológicas, los ahorradores, los autónomos y todo cuanto se menee en la España productiva. De remate, ya puestos, hay que malograr el todo, la macro, apareciendo la hija de Calviño, convertida en la campeona de promover las expectativas de que esto va a peor desde hace tiempo. Y ahí es cuando a uno le preguntan: “¿Por qué hace semejante idiotez?”

Una vieja historia

A principios de la pasada década me invitó a comer uno de los patrocinadores de la ministra. La idea era hablar de los problemas de España (gobernaba el PP) y, como el tiempo no daba para mucho, pensé en dos temas: el grave, el demográfico, y el urgente, la burbuja inmobiliaria y crediticia. El primero lo despachó displicente pero el segundo le interesó. ¿Resultado? Una campaña para culpar a Aznar de la burbuja (hasta allí cierto) y, tras los bombazos y ganar las elecciones, fijaron esa narrativa, luego, para nuestra ruina, casi duplicaron aquél desastre que aún estamos pagando.

No pensaba yo que aquella manipulación que aún colea presentara hoy otra versión y, desde el gobierno, con la hija de Calviño a la cabeza, hasta los economistas pesebreros y peseobreros, están todos por convencernos de dos cosas: del enfriamiento económico y de que es culpa del gobierno anterior, tarea en la que, tal y como avisamos, la manipulación del monopolio televisivo hace de altavoz mayor del reino.

Nadia y las moléculas

Como recordarán, a poco de empezar el gobierno se conoció que la tasa de crecimiento del segundo trimestre bajó del 0,7 trimestral al 0,6%; de inmediato empezó la referida cantinela del nuevo gobierno. A ver, una variación tan pequeña, a priori, sería normal en un cambio normal de gobierno, cosa que aquí no ha habido desde Suárez; no digamos si es un cambio anormal de gobierno por otro de pirómanos. Pensemos que el lío del cambio a peor empezó a mediados del segundo trimestre (sentencias Gürtel 8 y 24 de mayo) y tomaron posesión en junio, siendo ese medio trimestre suficiente para tener ese mínimo efecto, incluso si el nuevo gobierno hubiera sido potable.

Fue salir esa noticia y la ministra Calviño empezó de inmediato con su matraca del “enfriamiento”, que si el ciclo está como en 1999 y son normales las expectativas de ralentización (no tiene ni idea) , etc. Sería muy largo listar aquí, con sus enlaces, el cúmulo de errores de base de la Ministra de Economía y Empresa -donde no ha trabajado nunca-sobre ciclo económico, indicadores de confianza, comercio minorista, el cambio estructural de nuestra economía, todos temas tratados en este blog o, lo que es peor, en temas presupuestarios, que se suponen son su fuerte, resultando evidente que el impulso de la hija de Calviño al Olimpo UE gracias al apoyo de Solbes-tres-pensiones (todas públicas), cuando España contaba algo en el negociado de Bruselas, ha terminado colocándonos una ministra que no está al nivel del cargo.

Lo que no se le puede negar es que, siempre sonriente, tiene buena imagen para comunicar, aunque la utilice mal, como cuando coquetea con las gafas, en plan Penny haciendo de científica, solo que en vez de decir “moléculas” nos castiga con su “enfriamiento”, “desaceleración”, “ralentización” como si parecer que se sabe de algo ya vale para vender su mercancía averiada; por no hablar de cuando presume de Comisión Europea, que todos sabemos de qué va aquello, o de las previsiones del FMI y BM, que desde 2015 decían que nos enfriaríamos en 2017.

Todo parece indicar que, tras tres meses de errores y vista la alarmante metida de pata, alguien le dio un toque y salió presta a intentar arreglarlo con un artículo en Expansión, contradictorio (y dale con la desaceleración), denso, mal fundamentado, en el que nos vendía más parasitismo fiscal y despilfarro, poniéndolo peor, cosa que, en un mundo de ejecutivos con posiciones labradas duramente y sin enchufes, sienta como un tiro, aparte que no le van a hacer su trabajo.

Destrucción de expectativas

Tras la hiperactividad irracional y fijar la narrativael daño está hecho y las expectativas económicas, que eran buenas, han hecho un picado, destacando las del consumidor (línea roja, siguiente gráfica) que entran en territorio negativo. De especial importancia es la caída de las expectativas del sector manufacturero, ya que, como hemos dicho en tantas ocasiones, junto con las anteriores, predicen bastante bien el crecimiento de toda la economía, cosa que pueden comprobar con la segunda gráfica. Lo que nos dicen estos sectores y atendiendo a la media móvil trimestral (línea punteada) de manufacturas, es que de aquí a un año, sino antes, creceríamos la mitad, y todo por el gobierno de ZP2, un desgobierno que no ha hablado ni una sola vez de cómo crecer más para crear más empleo, ese tema que, como decimos aquí, no importa a nadie (ni a Nadia).

Spanish Economic Expectations
Spanish Economic Expectations

Ese empeoramiento de expectativas no incluye el efecto de la subida del Salario Mínimo Interprofesional que, por ejemplo, hará estragos en el sector del pequeño comercio y otras pymes, pero como a ellos lo que les preocupa son los manteros, pues que se fastidien los españoles. ¿Es la economía de los mantas?

Niego la mayor

En mis casi treinta años analizando países (casi cuarenta) y gobiernos (hasta tenemos una tabla), algunos muchas veces, nunca me había encontrado un ministro de Economía que incentivara de manera tan absurda el “enfriamiento”, pues es la fase del ciclo que precede a la “recesión”, tema este, por cierto, el de los ciclos y sus fases, del que casi no se hablaba hasta la aparición de este blog. Pero eso no es lo peor, es que con los datos disponibles hasta hoy no se puede hablar de “enfriamiento”, o “desaceleración”.

Real GDP Growth
Real GDP Growth

Pero, supongamos que sí hay “desaceleración”, que ya les digo que no la había cuando llegaron al gobierno, ¿qué piensa hacer Calviño para combatirla, desdecirse más veces? En Estados Unidos la tuvieron en 2016 y reaccionaron, que es lo lógico y consecuente. ¿Harán un plagio como se hizo con los 400 euros, que se hizo mal, como le pasa a todos los plagiarios? “Contrate un plagiario y haga propaganda”, parece ser el modelo de gestión español.

Dejamos pues para la semana que viene la demostración de que, cuando llegaron, no había “enfriamiento” o “desaceleración”, algo que podremos entender todos sin las dos tardes de Jordi-546.000-euros-año-de-“lo-público” - también promotor de la “desaceleración” -, pues su demostración es de lo más fácil y elemental en macroeconomía; además, así damos tiempo para que rectifiquen estos políticos tan “preocupados” por “lo público” y que igual hasta creen que lo de “de idiotas” se refiere a los gobernados, que también podría ser. Hasta entonces pues.

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