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Juan Laborda

Opinión

Banco de España: ¡No más fusiones bancarias!

Banco de España.
Banco de España. EFE

Los gobernadores y subgobernadores de Banco de España han demostrado, digámoslo suavemente, no tener un conocimiento muy profundo de qué factores determinan la evolución del empleo en nuestro país. Así, por ejemplo, sus previsiones apocalípticas recientes sobre las consecuencias de la subida del salario mínimo no solo no se están cumpliendo, sino que está sucediendo exactamente lo contrario. Pero lo más preocupante, y aquí no voy a ser diplomático, es que empiezan a demostrar que tampoco tienen mucha idea de cuál debería ser el papel de la banca en la sociedad. Todos aquellos que, desde el regulador, a estas alturas, sigan promoviendo fusiones bancarias no han entendido nada sobre la Gran Recesión. Y esta pertinaz contumacia en los errores empieza a ser un problema. Lo que ya no tengo tan claro es qué tipo de problema, o incompetencia estructural o defensa de ciertos intereses de clase.

La continua insistencia de Banco de España por recomendar políticas económicas que han fracasado está íntimamente ligada a su errónea interpretación de qué mueve la economía y los mercados financieros, y qué factores explican los ciclos económicos. Si realmente lo comprendieran, entenderían el papel de la banca en la economía, y obviamente no promoverían más fusiones bancarias. Todo lo contrario. Banco de España y la práctica totalidad de los Bancos Centrales de la Unión Europea, fueron los principales valedores de políticas económicas fallidas - austeridad fiscal y devaluación salarial-, mientras que a la vez promovían una mayor concentración bancaria que engordaba y aumentaba aún más el problema de riesgo moral “demasiado grande para quebrar”. Mario Draghi, al menos, entendió que había que hacer algo, y utilizó el balance del Banco Central Europeo y el de los reguladores del Eurosistema para evitar el colapso.

La dinámica del ciclo económico

Varias veces hemos comentado un documento de trabajo del Banco Central Europeo, On the sources of business cycles: implications for DSGE models, donde sus autores destrozan sin piedad los instrumentos y teorías de aquellos economistas que le pasan al gobernador de turno de Banco de España, en la actualidad el señor Hernández de Cos, lo que tiene que leer. Dos ideas básicas de dicho artículo. Primera, la dinámica del ciclo económico puede explicarse, en gran medida, por una única fuente de variación: la demanda agregada, es decir, el gasto. ¡Es el dominio aplastante del principio de demanda efectiva! Por lo tanto, todas esas reformas propuestas desde el lado de la oferta, tan cacareadas a bombo y platillo por los gobernadores de Banco de España, obedecen a chascarrillos sin fundamento alguno. En términos simples, estos resultados significan que los modelos macroeconómicos utilizados por Banco de España, incluidos los modelos de equilibrio general dinámico estocástico, los famosos DGSE, no sirven ni para papel de fumar. Los autores lo explicitan de la siguiente manera: "Los modelos más destacados de DSGE hoy en día no son compatibles con nuestros hallazgos empíricos sobre la cantidad de factores y la naturaleza del movimiento conjunto en los datos macroeconómicos”.

La política económica basada en los cuentos infantiles de la ortodoxia neoclásica ha fracasado. Eso hace tiempo que ya lo sabemos. Por eso, si continúan recomendando y aplicando recetas fracasadas, ya no es solo un problema de incompetencia estructural, es algo más. Si fuera solo un tema de incompetencia estructural harían lo que está haciendo el premio Nobel de Economía 2018, Paul Romer, vean The Trouble with Macroeconomics, es decir, denunciar el vacío intelectual y la crisis profunda por la que atraviesa el pensamiento económico moderno. Aquellos que critican la subida del salario mínimo, por ejemplo, simplemente defienden los intereses de clase, concretamente de la superclase. Y miren que ya les están avisando por activa y por pasiva hacia dónde desembocará el capitalismo si no se toman las medidas oportunas. El último, quien suena para ser gobernador de Bank of England, Raghuram Rajan. ¡Qué envidia al compararlo con lo que tenemos por estos lares!

La banca sistémica, el nuevo Leviatán

Pero algunos siguen erre que erre hasta el colapso final. En el caso de nuestro país, la Gran Recesión ha producido una mayor concentración del sistema bancario. Ciertos bancos han alcanzado un tamaño excesivamente grande y constituyen un auténtico riesgo sistémico para nuestra economía y la economía global. Además, aprovechándose del riesgo moral de que son “demasiado grandes para quebrar”, están siendo subsidiados por los contribuyentes de las distintas naciones. Es necesario acabar con ello. Pero no solo no lo hacen sino que nos proponen dos tazas más.

Los bancos “demasiado grandes para quebrar” siguen beneficiándose de subsidios públicos implícitos creados por la expectativa de que el Gobierno los respaldará si se encuentran en dificultades financieras. Este subsidio implícito distorsiona la competencia entre bancos, y favorece una toma excesiva de riesgos y, en última instancia, puede implicar elevados costes para los contribuyentes. La expectativa de que obtendrán respaldo estatal reduce los incentivos de los acreedores para controlar el comportamiento de los mismos, alentando así un apalancamiento y una toma de riesgos excesivos. Por eso, la estructura de la inmensa mayoría de los grandes bancos sistémicos es tremendamente inestable. Los lobbies bancarios, en su momento, compraron y pagaron por eliminar todo tipo de regulación, desmantelando así casi todas las salvaguardas que los podía proteger si las cosas vienen mal dadas. No nos engañemos, el tamaño del capital y reservas en relación con el volumen subyacente en sus posiciones de derivados es irrisorio, de manera que dichos bancos están en un riesgo estructural permanente de colapso. Los bancos se deshicieron de la seguridad y la solidez en favor del rendimiento, el beneficio y los bonus de la gerencia. Volvió a funcionar la codicia y la avaricia. Y ahí seguimos estando. No se ha hecho casi nada por corregir estos excesos.

Ya es hora de cuestionar no sólo la probidad u honradez, o incluso la solvencia de los grandes bancos mundiales, sino su fundación intelectual. La élite financiera ha pasado estos últimos años reescribiendo la historia para que la culpa de la actual crisis económica y bancaria no recayera sobre ellos. Es hora de dejar claro que ha sido y es la forma en que los bancos desarrollaron sus actividades normales lo que causó la crisis sistémica. La Gran Recesión fue el resultado y la consecuencia de un sistema que es un completo fracaso a la hora de hacer lo que más les enorgullece, la gestión de riesgo. Pero algunos no aprenden.

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