Alberto Garzón es comunista y ministro de Consumo. Dos etiquetas que asume junto al rol del ‘William Wallace’ español que liberará al país de la colonización de las casas de apuestas que ha sufrido en los últimos años. Un papel que aplauden capitalistas, fascistas, nacionalistas y centristas. Todos apoyan su causa, tanto aliados como enemigos. ¿Quién puede estar en contra de frenar un sector que se ha expandido sin límites y que ha encendido la alerta de ludopatía entre la juventud?

Garzón lidiará su primera batalla este mismo jueves. El ministro y su equipo ya han adelantado, a bombo y platillo, que se presentarán delante de los portavoces de empresas como Cirsa, Codere o Luckia y les ordenarán dejar de publicitarse tanto en televisión como en radio. Su norma les permitirá exhibirse en 'la hora golfa', entre la una y las cinco de la mañana. La medida evitará de forma inmediata que referentes 'juveniles' como Carlos Sobera o José Coronado no inciten en los mass media a dejarlo todo para irse a apostar. 

La medida se olvida de la publicidad de las casas de apuestas en Internet, un lugar crítico. Ya les gustaría a radios y ‘teles’ convencionales tener la capacidad de atracción que les presupone Garzón entre esa juventud en peligro. Tan sólo basta con revisar los datos desde 2012 que ofrece uno de los estudios de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) que evidencia una clara tendencia a la baja de ambas audiencias. Mientras plataformas de streaming y de vídeos cortos onlone no dejan de conquistar a esta población que consideran vulnerable al juego. 

Se olvidan de los diez segundos de anuncio obligado en el resumen del partido que se sube a la web y consigue cifras millonarias de clicks en un día

La medida sí puede golpear la cuenta de resultados de programas deportivos más relevantes, que han costeado parte de sus grandes inversiones de los últimos años con los spots de estas empresas en sus retransmisiones en directo. El castigo, aunque leve, llegará para medios y anunciantes. Aunque no será útil que se aparten sus anuncios a la madrugada para el fin que busca este nuevo Ministerio. 

Pero Alberto Garzón y los suyos olvidan en su norma salvadora la publicidad corta que se mantiene durante 24 horas en los vídeos mediáticos del ‘youtuber’ de turno. Tampoco tienen en cuenta los diez segundos de anuncios obligados, normalmente monopolizado por casas de apuestas, que aparece en el resumen del partido en la web de un medio, que consiguen cifras millonarias de clicks en un día. Incluso, los espacios patrocinados por estas empresas que ocupan cabeceras de los principales portales deportivos con cientos de miles de usuarios. 

Unos espacios que, además de los ilustres Sobera y Coronado, protagonizan en muchas ocasiones referentes del público más juvenil. En este punto está la alerta del problema que se pretende erradicar con esta medida que se presenta con tanta notoriedad, lo demás desde el sector lo ven como el cebo con el que Garzón logra el aplauso fácil del gran público que le aplaude por su guerra. Pero parece muy infantil pensar que en los tiempos que corren los menores son ludópatas por escuchar la radio.