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Pepe Fernández

Opinión

Gana el PSOE, pierde Susana Díaz y gobernará la derecha

Los resultados en Andalucía tienen que ver con una campaña en la que los problemas reales de Andalucía han quedado relegados en favor de los nacionales, lo que ha movilizado a una bolsa importante de indecisos

Susana Díaz, tras la derrota.
Susana Díaz, tras la derrota. EFE

El socialismo andaluz ha vuelto a ganar las elecciones tal y como venían vaticinando los sondeos. Por el contrario, el susanismo las ha perdido al quedar debilitado –laminado para ser exactos– el liderazgo de Susana Díaz tras la pérdida de catorce escaños en el Parlamento autonómico. El socialismo no gobernará, pese al dramático llamamiento de la propia Díaz a las fuerzas constitucionalistas para que no se alineen con la extrema derecha.

El PP por su parte también ha caído en picado con unos resultados que le transportan a los tiempos de AP, con 26 escaños, fruto de un liderazgo débil y errático impuesto en su día al partido en Andalucía por Soraya Sáez de Santamaría. El liderazgo del Sr. Moreno Bonilla le ha supuesto al PP andaluz la pérdida de un total de 24 escaños, 17 en 2015 y ahora 7. Hoy, Moreno Bonilla, con 26 diputados, puede convertirse en presidente de la Junta con los votos de Juan Marín (Ciudadanos 21) y Francisco Serrano (Vox 12).

La gran sorpresa ha llegado de la mano de Vox, el despertar de la derecha más extrema como consecuencia de la crisis del Estado en Cataluña; y en Andalucía por el factor de la migración. "Si quieres jamón vota a Vox", decían en campaña desde el altavoz de una furgoneta en Campohermoso, (Almería) en cuyo colegio público no dan de comer productos derivados del cerdo.

 El voto a Vox, por tanto, no es un voto contra los 36 años de gobierno socialista en Andalucía, que también. Un voto ultra, convendrá recordar, que había sido hasta ahora para el PP y para la Falange, que se ha quedado con la mitad de los votos que obtuvo en 2015.

Adelante Andalucía ha sido arrollado por el debate nacional y la bajada de casi seis puntos en la participación, algo que también ha afectado al propio PSOE

El proyecto autónomo de izquierdas -Adelante Andalucía-  integrado por Podemos, IU y un sector del andalucismo, no ha superado las expectativas iniciales.  Ni siquiera han logrado los escaños que lograron por separado IU y Podemos en la anterior legislatura. Pese a haber protagonizado la mejor campaña, pegada a la tierra y a los problemas de la gente, Teresa Rodríguez y Antonio Maillo han sido arrollados por el debate nacional y la bajada de casi seis puntos en la participación, algo que también ha afectado al propio PSOE. Ciudadanos ha pasado de 9 escaños a 21, un gran éxito, el más destacado de todos, sin duda gracias a la permanente presencia de Inés Arrimadas y el propio Albert Rivera.

 Las elecciones de este domingo en Andalucía, efectivamente, como anunciaron en su día Pablo Casado y Albert Rivera han sido un ensayo general de las generales, una especie de primera vuelta donde el discurso andaluz -los problemas reales de esta tierra- han quedado relegados en el debate de una campaña que ha resultado más decisiva que otras a la hora de animar a una bolsa importante de indecisos.

El final de la 'choni' traidora

Pese a haber ganado las elecciones con 33 escaños Susana Díaz es la gran derrotada de la jornada. Todo apunta a que su ciclo al frente del actual PSOE-A ha terminado, aunque no haya anunciado su dimisión como muchos sanchistas esperaban, recordando que ella sí que se lo pidió a Pedro Sánchez cuando éste fracasó en las generales.

En los grupos de wasap de los sanchistas, a lo largo de la tarde noche electoral, se podían leer mensajes como este: “Se acerca el final de la choni traidora. Muchas cosas cambiarán en el partido puesto que es lo justo. Pedro ha perdonado mucho y ha demostrado tener una generosidad fuera de lo común #todosconpedro”.

Han sido demasiado los errores cometidos en su estrategia personal y política, siendo el más llamativo el haber prescindido de un tercio del partido a la hora de afrontar este reto electoral. Marginó deliberadamente a los sanchistas de Andalucía y esa falta de unidad ha desactivado muchas voluntades y esfuerzos en el partido. Mucha gente se quedó en su casa sin ir a votar y nadie les animó a que lo hicieran.

Susana Díaz, tras perder la guerra frente a Pedro Sánchez, se encastilló en el Palacio de San Telmo y nunca dio su brazo a torcer, haciendo ostentación de una prepotencia y superioridad muy en línea con su trayectoria política. Otro error recuerda mucho al que cometió Javier Arenas en 2012 cuando creyó que ganaría las elecciones sin necesidad de bajarse del autobús electoral que, en olor de multitudes, le transportó por toda la comunidad. Arenas rehuyó entonces el debate, de la misma forma que lo ha hecho una Susana Díaz que se creía automáticamente renovada al frente de la Junta de Andalucía.

Fue Susana Díaz la que en los debates en las televisiones públicas sacó insistentemente a pasear a VOX, provocando el disgusto de Teresa Rodríguez

En los dos únicos debates electorales celebrados en esta campaña, Díaz, ante las cámaras de las televisiones públicas estatal y regional, fue la que sacó a Vox a pasear al preguntar de forma insistente y reiterativa a Moreno Bonilla y a Juan Marín si pactarían con los de Vox llegado el caso y estos nunca le respondieron. A partir de esa insistencia fue cuando la dirigente socialista se ganó los ataques desde Adelante Andalucía que la acusaron de haber promocionado a la extrema derecha para cuartear al PP y Ciudadanos.

Así, la dirigente que empezó pidiendo un debate netamente andaluz en esta campaña, acabó arrollada por la constante presencia y discurso de los líderes nacionales Casado, Rivera y Arrimadas. De nada le sirvió envolverse en la bandera blanquiverde, como tampoco parece que le hayan servido sus esfuerzos por concentrar sus responsabilidades de gobierno solo en los últimos cinco años, mientras en la Audiencia seguían en el banquillo sus predecesores en la Junta, Chaves y Griñán, por el caso Eres.

Pero la negativa a facilitar información sobre los gastos en puticlubs de dirigentes socialistas de la FAFFE, asunto convenientemente agitado por la oposición del PP, quizás haya sido más perjudicial para sus intereses electorales que los propios Eres.

Al fin y al cabo, el escándalo de los Eres ya quedó amortizado electoralmente hace tres años y los casi siete mil perceptores de aquellos eres los siguen cobrando legalmente a día de hoy y nadie se lo ha reclamado desde el Juzgado. Pero proclamar la abolición de la prostitución y no haber levantado las alfombras para saber si los puteros con dinero público siguen colocados en la Junta ha sido una de las muchas gotas que ha colmado el vaso de la paciencia de gente que han decidido no ir a votar a Susana y al PSOE o apostar por otros.

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