Next Gen, React EU, Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, PERTEs, Política tractora, Consorcio, MDI’s, Colaboración Pública Privada…son palabras que han irrumpido en el vocabulario empresarial desde hace apenas unos pocos meses, y que a veces monopolizan nuestras reuniones.

Hemos pasado de una época donde muchas de nuestras empresas le han prestado poca atención a las ayudas europeas a la de ahora, donde han pasado a ser una prioridad para gran parte de la comunidad de empresarios y directivos de España. Por una parte, como respuesta al impacto en sus cuentas de la pandemia y sus estragos, pero sin duda para utilizarlas como herramienta de fortalecimiento futuro de sus negocios.

Desde EY estamos acompañando, hasta ahora, a más de 40 de empresas en opciones de aprovechamiento de estos fondos europeos, en sectores muy dispares desde las Telecomunicaciones, Energía, Industria, Turismo, Private Equity, Alimentación, Medios, Instalaciones, Siderurgia, HORECA, Agribusiness … y me gustaría compartir las lecciones que he sacado sobre el proceso:

  1. Un 37% de los fondos del plan 'España Puede' se quiere dedicar a la transición energética, y por ello el sector energético español tiene una oportunidad única de salir reforzado de este proceso de inversión sin precedentes, convirtiéndose en una palanca de sostenibilidad y competitividad para el resto de la economía.
  2. Otro foco del plan es la digitalización de nuestra economía, que debe absorber, al menos, el 33% de los fondos. Tal vez este eje sea el más transversal del plan y permita llegar a más sectores de forma directa, y tiene como objeto la pequeña empresa, pero también la mediana y gran industria.
  3. Existen muchas políticas tractoras (diez para ser exactos) y a la vista de ellas no hemos encontrado un sector que en menor o mayor medida no se pueda ver beneficiado por las mismas. Aquí figuran temas como la igualdad, la cohesión, la regeneración urbana, la formación, el medio ambiente, la economía circular, la inteligencia artificial… entre otros.

En conclusión, la iniciativa está pensada para todos, y con el objeto de fomentar un proceso de modernización e inversión sin parangón, lo cual deja a muchos líderes empresariales con la misma pregunta: ¿cómo podemos aprovecharlo?

Proceso de reflexión

La respuesta a la pregunta se podría dividir en dos grandes ámbitos:

  1. Proyectos de inversión susceptibles de recibir fondos haciendo que su viabilidad mejore. Y que se pueden, gracias a los fondos, hacer más grandes o adelantar su ejecución en el tiempo.
  2. Nuevos negocios, dado que el resto de la economía se encuentra inmersa en un proceso de inversión acelerado. Saber si mi empresa ofrece productos/servicios adecuados para estos proyectos de inversión (Por ejemplo: Baterías, Servicios TIC, Formación…). Es lo que en la jerga Next Gen llamamos demanda inducida.

Para estos dos ámbitos es necesario acometer un proceso de reflexión del encaje de los proyectos internos con la idiosincrasia de los Fondos Next Gen, y a la forma de hacer de la administración española, incluso valorando la conveniencia de presentar nuestras iniciativas a la Administración a través de, por ejemplo, las famosas manifestaciones de interés.

Y, también, una cuantificación de la oportunidad de negocio que pueden suponer los nuevos mercados de demanda inducida. Pero también evaluando los nuevos entrantes que se van a posicionar en esos mercados, porque seguro que van a aparecer, para terminar, definiendo esa propuesta de valor ganadora que permita a la empresa no solamente recuperar la demanda pre-pandemia sino también crecer en unos segmentos de mercados muy atractivos a futuro.

Proyectos interesantes

Una vez eso claro (como si fuera poco) empieza la parte novedosa para muchos, que es entender cómo hacer estos proyectos interesantes para la Administración. Estos serían mis consejos:

  1. Ojo con las promesas demasiado atractivas. No se puede acceder a los fondos sin proceso de concurso público, o fórmulas semejantes donde imperan dos principios: libre concurrencia y la publicidad. 
  2. No se pueden invertir fondos públicos para hacer mejorar la rentabilidad inversiones que ya lo son de por sí. Pero sí pueden ayudar a hacer proyectos más ambiciosos y/o adelantarlos en el tiempo.
  3. Los consorcios, PERTEs y las agrupaciones de interés pueden ser herramientas de colaboración entre empresas, pero no son las únicas y pueden conllevar ciertas mochilas que es preciso conocer antes de embarcase en ellos.
  4. En necesario informarse sobre otros procesos similares de los que poder extraer lecciones sobre el proceso de convocatorias y adjudicación de fondos.
  5. Estos fondos serán objeto de escrutinio y llevarán a las empresas a tener que justificar a posteriori gastos e inversiones, por lo que es necesario entender bien el funcionamiento del proceso de justificación de gastos.

En conclusión, las empresas tienen delante una oportunidad real de negocio pero que requiere como viene siendo habitual una inversión de recursos propia para poder aprovecharla. Por otra parte, estamos a tiempo para subirnos al tren de los fondos europeos y esta vez parece que va lleno.