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Gabriel Sanz

Opinión

Dos 'estaditos' amenazan al PSOE

Las imágenes de Sánchez con Torra y Calvo con Aragonès condensan como pocas la debilidad del Gobierno, pero aún más la del Estado

Sánchez y Torra en la fuente de Guiomar, en la Moncloa, de la que escribió Machado.
Sánchez y Torra en la fuente de Guiomar, en la Moncloa, de la que escribió Machado. EFE

La expresión no es mía, es del portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan carlos Girauta, denunciando que Pedro Sánchez ha accedido a aparentar en Barcelona este jueves y viernes una minicumbre de "dos estaditos", España y Cataluña, en pie de igualdad, para que ERC y el PDeCAT le aprueben los presupuestos generales del Estado 2019. Presidente del Gobierno y de la Generalitat, Quim Torra, por un lado, y los vicepresidentes, Carmen Calvo y Pere Aragonès, y algunos ministros, por otro.  

Quitando la exageración que se presupone a la oposición, se trata de la profecía autocumplida para concluir: ya lo decía yo. Lo cierto es que esa imagen valdrá más que mil palabras porque condensa como pocas la debilidad; la del Gobierno, pero sobre todo la del Estado, que cuando vaya a reclamar a Eslovenia, al resto de Europa y del mundo no reconocer las 'embajadas' de la 'República catalana' le pueden decir aquello de "si tú no eres capaz de desmontar la falacia... ¿Qué vienes a pedirnos?"

¿Alguien se imagina una reunión de la primera ministra británica, Theresa May con la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, en el castillo de Edimburgo, seguida de otra de ministros y consejeros? ¿Qué opina Josep Borrell? ¿También va a sentarse el viernes en una mesa enfrente de Alfred Bosch?... Apuesto doble contra sencillo a que no.

Vox no es el problema, es el síntoma del miedo atávico a la ruptura de la unidad de España, al musulmán, a que se prohíban los toros, la caza, en definitiva, a perder una forma de vida

Por todo eso, y por mucho más, el PSOE es ahora mismo una olla a presión. Nunca gustó a sus barones la política de "apaciguamiento" (sic), pero es que ahora les perjudica, Vox mediante. Sus intereses, su calendario, empiezan a diverger de forma palmaria de los de Sánchez; no es el caso de Susana Díaz, que ya ha perdido el poder en Andalucía, pero sí los de Emiliano García-Page, Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara o Ximo Puig, que pueden asistir a un cataclismo en las elecciones autonómicas del 26 de mayo.

Saben que el partido de Santiago Abascal no es el problema, es el síntoma. Es la caja de pandora de diversos miedos atávicos que anidan siempre en una sociedad -miedo a la ruptura de España, al musulmán, a la prohibición de la caza, de los toros, en definitiva, miedo a perder una forma de vida- y que han eclosionado para los socialistas en el peor sitio, Andalucía, donde gobernaban desde hace la friolera de 36 años, en el peor momento.

Estoy seguro de que si el líder de la nueva formación de ultraderecha dice que el PSOE va a prohibir el jamón de Jabugo, hay cientos de miles de sus votantes dispuestos a creerle a pies juntillas, por más irrisorio que nos parezca al resto. Así están las cosas. Y tiene pinta, por lo que dicen los sondeos, de que va a mas.   

¿Qué está haciendo Pedro Sánchez para conjurarlo? De momento, recibir a sus barones uno a uno, porque no quiere frentes internos en el PSOE, para decirles que el diálogo con Torra son lentejas. Ni siquiera les puede garantizar que no vaya a juntar sus elecciones generales al 26 de mayo, transformándolo en ese 'superdomingo' del que todos ellos huyen porque se convertiría en un plebiscito sobre la figura del presidente del Gobierno. No puede. Depende de que el inquilino de la Plaza Sant Jaume le aprueba el presupuesto o no... En eso Girauta no hace demagogia.

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