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María Palmero

Voz Millennial

Un español mata a un perro con banderillas, lo graba y cobra por ello

Una vez detenido, el hombre, natural de Sevilla, se ha defendido asegurando que sólo estaba haciendo "arte"

Un español mata a un perro con banderillas, lo graba y cobra por ello
Un español mata a un perro con banderillas, lo graba y cobra por ello Gtres

Un español ha matado a un perro en Sevilla. El hombre, de 41 años, le quitó la vida al animal clavándole banderillas. Primero una, luego otra, y así hasta acabar con el can. El suceso ocurrió a plena luz del día y ante la mirada atenta de sus vecinos, que pagaron por poder asistir a la matanza. La Policía recibió un aviso de una pareja que paseaba por la zona, que se asustó al oír los sollozos del animal y los vítores de decenas de personas.

"Estos perros han sido criados para darnos este espectáculo a las personas. Es arte", dijo el detenido antes de pasar a disposición judicial. "No sé dónde está el problema. También lo hacemos con los gatos. Les clavamos banderillas hasta que mueren. Es nuestra forma de ganarnos la vida. Hay miles de personas en España criando perros y gatos para divertirnos. Es arte, es cultura", añadió. 

¿Por qué seguimos llamando "cultura" a las matanzas de toros?

Como has podido imaginar, esta historia es ficticia. Y como también has podido deducir, es un símil con la tauromaquia. Tanto si eres amante de este 'espectáculo' como si no, sólo imaginar que habían torturado a un pobre perrito para divertir a los hombres te habrá revuelto las tripas.

Es el sinsentido humano: toleramos que asesinen a toros en las plazas, lo llamamos arte y lo consideramos patrimonio de humanidad. Por contra, tenemos a perros y gatos en nuestras casas y los tratamos casi como a hijos. Los queremos. Los cuidamos. Los llevamos al veterinario cuando están malos. Y lloramos cuando se mueren.

Todo ello mientras dejamos que asesinen a otros animales de distinta especie para tener un plato rico en la mesa. Pollos, vacas, corderos... Comemos cadáveres de animales que han sido criados y sobrealimentados sólo para que nosotros degustemos su cuerpo una vez que son matados y vendidos. Y no me vengáis con que la carne es necesaria para el consumo humano porque no es así: podemos vivir perfectamente comiendo otro tipo de alimentos con carga proteica, como legumbres.

Estas muertes, no obstante, al menos se producen a espaldas de la gente. Nadie hace una fiesta cuando se mata a un corderito para poder vender luego sus chuletas en la carnicería. Nadie paga por ver cómo torturan a una vaca hasta que se quede sin vida. En cambio, con los toros sí que se hace y, lo que es peor, la gente paga por verlo.

Este espectáculo dantesco y más propio de la Edad Media que del siglo XXI ha vuelto a estar de actualidad porque los toreros se han quejado de que no han recibido ayudas del Gobierno por la crisis del coronavirus, al contrario que otros sectores de la cultura (de verdad).

Los toreros llevan días haciendo una campaña en redes sociales. Se han pintado en sus mascarillas: "La cultura no se censura". Finalmente, y tras las quejas de este sector, el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, ha anunciado que hablará con el sector para una inyección económica, a la que habría que sumarle la ya aprobada en los Presupuestos Generales del Estado para 2019 de 65.000 euros

La campaña de los toreros
La campaña de los toreros

La tauromaquia debería extinguirse

Que un sólo céntimo de mis impuestos vaya a parar a estas personas me produce náuseas. Un país tan avanzado no puede seguir tolerando que la tauromaquia siga considerándose arte y, mucho menos, seguir permitiéndose. 

Mucha gente asegura que no se debe prohibir nada, que lo suyo es que la gente poco a poco deje de ir a las plazas. Y lo cierto es que está ocurriendo: en la última década los espectáculos taurinos cayeron un 57%. Sin embargo, una sociedad democrática debe regirse por unas normas y leyes por el bien común, y, sinceramente, torturar a animales y hacer fiesta de ello creo que nos hace flaco favor a todos y a las generaciones que están por venir. 

Toro en la plaza
Toro en la plaza colectivobritches.com

Es cierto que el impacto económico de la tauromaquia es elevado (4.500 millones de euros en 2017, un 0,36% del PIB) y que dan trabajo a muchas personas (unas 199.000), pero no me vale. El toro no se puede defender. Es un ser vivo que muere lentamente para divertir al hombre. Los trabajos y las profesiones evolucionan, igual que las sociedades. La tauromaquia no debería existir a día de hoy, y si para ello el toro tiene que extinguirse pues que lo haga: no tiene sentido mantener viva una especie solamente para torturarla.

Los tiempos están cambiando, y por ello es necesario que el maltrato animal sea castigado con más dureza, igual que todas las actividades lucrativas y poco éticas que los humanos llevan a costa de estos seres. Deberíamos aspirar a poder vivir y subsistir sin que ningún animal tenga que sufrir por ello, pero como no va a pasar de aquí a unos años (la mayoría de la sociedad no está preparada ni concienciada para ser vegetariana o vegana), me conformaría con que, al menos, se dejaran de hacer estas fiestas de maltrato animal

Toro en la plaza
Toro en la plaza

También estaría bien que se nos preguntase a los españoles si queremos destinar nuestros impuestos a seguir financiando esto. No quiero ser cómplice de este horror, y no quiero que ninguno de mis euros sigan financiando estas matanzas multitudinarias ni a quienes viven de ello.

Y sí, "la cultura no se censura", como dicen los toreros, por eso igual habría que empezar por dejar de considerarles "artistas" y pasar a llamarles matadores sin más, que es lo que son.

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