Este domingo, miles de personas se concentrarán en Colón para protestar contra los indultos que el presidente del Gobierno está a punto de conceder a los presos del Procés como peaje indispensable para intentar agotar la legislatura con el apoyo de los independentistas.

La maquinaria del Gobierno no para de relacionar el acto de Colón con el “trifachito”, la “España de la revancha” frente a la “magnanimidad” y la “reconciliación” y de asegurar que todos los que se van a concentrar allí –que seguramente serán miles, si hacemos caso a todas las encuestas que muestran que dos de cada tres españoles están en contra de la medida “de gracia”- son fascistas de la peor calaña.

Además de los convocantes, gente tan “peligrosa” como María San Gil, Rosa Díez o Fernando Savater –que no podrá acudir presencialmente al no haberse recuperado de una reciente afección- estará también José Antonio Ortega Lara. Y ¿qué quieren que les diga? Frente a los que azuzan el fantasma de la “foto de Colón”, está la foto del zulo de Ortega Lara.

Hace poco más de una semana, con motivo de la inauguración del Memorial de Víctimas del Terrorismo en Vitoria, el presidente del Gobierno se hizo una foto dentro de la reproducción exacta de esa especie de ataúd en el que Ortega Lara fue enterrado en vida más de quinientos días.

En esta España de los bandos y las peleas a garrotazos, del conmigo o contra mí, de la polarización extrema en la que muchos políticos y medios retozan alborozados, si hay que optar entre la foto de Colón en la que esté Ortega Lara o la del zulo en la que los actuales apoyos de Sánchez, como Bildu, encerraron al funcionario de prisiones, yo no tengo ninguna duda.

Si hay que optar entre la foto de Colón en la que esté Ortega Lara o la del zulo en la que los actuales apoyos de Sánchez, como Bildu, encerraron al funcionario de prisiones, yo no tengo ninguna duda.

En este diabólico juego de enfrentamientos, gente como Savater o Andrés Trapiello –el ‘revisionista’, según un tal Pepu- no tienen reparo alguno en tener bien claro dónde quieren ser fotografiados. Y, como ellos, habrá decenas de miles de personas.

El uso político de la foto será inevitable. Habrá que ver cómo Pablo Casado evita ser retratado al lado de Santiago Abascal mientras otros ‘barones’ que temen ser contaminados –Feijóo, Moreno Bonilla, Maíllo- alegan una agenda cargada para no aparecer en la foto.

La presidenta de la Comunidad de Madrid en funciones y a punto de ser ungida como todopoderosa lideresa del PP gracias al 4-M, Isabel Díaz Ayuso, no para de proclamar que ella sí estará. Ciudadanos, que necesita tener presencia en sus últimas horas y no quiere que Vox patrimonialice el acto, también enviará a su plana mayor. Una gran ocasión para no tener complejos ni dejarse llevar por los cálculos políticos.

El acto de Colón no servirá para mucho a efectos prácticos. El Gobierno acelera los indultos como paso previo a la remodelación que tendrá lugar la segunda quincena de julio. Aprovechará cualquier incidente o salida de tono para hablar de “trifachito”, “extrema derecha y derecha extrema” y venderá la nueva reedición de “la foto de Colón” como la España “de la revancha”.

Y firmará los indultos en el primer Consejo de Ministros que sea posible. Una vez cumplido uno de los “gestos” que se exigía como contrapartida a los presos –la carta pública de Oriol Junqueras en la que el líder de ERC ya no desdeñaba el indulto como medida “para ayudar a superar el dolor” y cuestionaba la vía unilateral- el Ejecutivo solo espera a que pasen las primarias andaluzas y la concentración de Colón para hacer efectiva la medida de gracia, que deberá ser parcial al tener en contra el criterio del Supremo.

Es el precio que el presidente del Gobierno debe pagar para conseguir el tiempo que necesita para gestionar el maná europeo e intentar con ello terminar la legislatura y dar la vuelta imposible a las encuestas.

Por ello, cuando oigan hablar de la “foto de Colón”, basta con recordar la de Sánchez en el zulo. Si quieren reducirlo a una cuestión de bandos, de blancos y negros, entre Ortega Lara y sus carceleros, lo tengo claro.