Lo más importante de cualquier encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es siempre lo que no dice, la tendencia; de hecho, todos los demás expertos demoscópicos sostienen, indignados, que, de ser cierta la estimación de voto que hace José Félix Tezanos a un mes de las elecciones del 4 de mayo... nada de empate a 68 escaños entre bloques a izquierda y derecha: la suma de PSOE, Más Madrid y Podemos daría a la izquierda 70 diputados frente a los 66 de PP y Vox... “¡¡Si solo tenía que volcar bien los datos en una hoja de Excel!!”, me comenta, un punto ingenuo, el responsable de una casa de sondeos.

Pero justo ese titular, “La izquierda ganará las elecciones del 4 de mayo”, es el que no querían activar este lunes ni Tezanos ni La Moncloa. La idea era/es avisar a su votante de que, 25 años después de perder el poder el socialista Joaquín Leguina y por una cabezonada electoral de Isabel Díaz Ayuso, sí se puede gobernar; a condición de que no se cruce en el camino ningún otro Tamayo, claro.

Una especie de “seguimos yendo por detrás del PP pero esta vez hay partido”, a poco que “tú con tu voto masivo redondees la carambola ayudándonos a que desaparezca no solo Ciudadanos, también Vox. Eso dejaría a la actual presidenta compuesta y sin novio”: primera en votos y escaños, lejos de nuestro soso Ángel Gabilondo, sí, pero imposibilitada para pactar por falta de socios; justo lo que le va a sobrar a este remake del viejo profesor Tierno Galván, socios, por mucho que en precampaña el candidato socialista abjure de “este Pablo Iglesias”.

Que Ayuso ‘muera de éxito’ es improbable pero no imposible: sigue habiendo un 4% de voto a Ciudadanos que irá a la papelera... y a engordar las posibilidades de Gabilondo

Que ese relato demoscópico provenga de La Moncloa o aledaños no le resta un ápice de verosimilitud; sigue siendo, hoy por hoy, muy improbable que Ayuso muera de éxito -No en vano la mayoría de los huérfanos de Ciudadanos se decantan por el PP-, pero lo certifique “este CIS”, que diría Gabilondo, o cualquier otra casa de sondeos no lo convierte en imposible.

Aún queda un 4% de votantes naranjas fieles a la sigla que fundó -y fundió- Albert Rivera. Un voto a ese Ciudadanos crepuscular de Edmundo Bal, de no llegar al umbral del 5%, irá a la papelera y a engordar por efecto de la Ley d’Hont la cosecha en escaños de la izquierda y sus posibilidades de gobernar. Todo eso no lo dice explícitamente el CIS pero está ahí... Ese es el éxito de Tezanos, convencernos de que, aunque la mayoría la veamos vestida de apoyos a menos de un mes de los comicios, igual la emperatriz Ayuso va desnuda, como en el famoso cuento El traje nuevo del emperador.

Otro dato: si hace relativamente pocas semanas la disposición del votante tipo de centro-derecha y de derecha era quince puntos superior a la del desencantado -y muy crítico con Gabilondo- votante de izquierda, PSOE incluido, ahora esa diferencia ya es menor de diez puntos. Y en una época en la cual las campañas electorales cuentan mucho y el elector decide cada vez más cerca de su cita con las urnas... vaya usted a saber qué recuento sale de las mismas el 4 de mayo por la noche.

Abascal se ha puesto al frente de la campaña de una eclipsada Monasterio porque las elecciones no se ganan solo con : “lo que les molesta a Sánchez e Iglesias es que votes a Vox”

En la sede popular de Génova lo intuyen... y en la de Vox, donde se teme el voto útil a Ayuso más que a un nublado, también; por eso Santiago Abascal se ha puesto a liderar la campaña de una eclipsada Rocío Monasterio, porque unas elecciones no se ganan solo con el eslogan que ella viene derramando en cada entrevista: “lo que más fastidia a Pedro Sánchez y a Iglesias es que votes a Vox”.

Claro, que también cabe la posibilidad de que el trabajo de campo del CIS esté escorado hacia la izquierda -los críticos con Tezanos sostienen que un 4% mínimo- y repleto de voto oculto a Vox, tanto de aquellos que sorpresivamente en 2019 le dieron doce escaños en la Asamblea como de ex votantes de Ciudadanos decididos a votar a los de Abascal esta ocasión.

Puede ser, pero yo que Ayuso y Pablo Casado no fiaría todo a la malignidad congénita de Tezanos. Porque, cuando conviertes un adelanto electoral en un referéndum -“Ayuso sí o no”, “comunismo o Libertad”-, tienes que asegurarte de que va a haber más papeletas a favor que en contra; y ya empieza a esclarecerse que hay una única manera de votar Ayuso, PP, otra en franco retroceso, Vox, y tres papeletas y media para que gobierne Gabilondo: PSOE, Más Madrid, Podemos... y la del ex socio de legislatura, Ciudadanos, que tiene muchas posibilidades de acabar en la papelera. Atentos.

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