Manuel Alejandro Hidalgovozpopuli autores
Manuel Alejandro Hidalgo

Opinión

Análisis de coyuntura: una montaña rusa

La ruptura en las series ha impedido que se pueda asegurar un mínimo de garantías en las estimaciones y en los análisis como antes de la crisis

Wall Street.
Wall Street. Efe

El año se fue, y con él muchas cosas que querremos olvidar. Algunas más que otras. La salud y la economía no han tenido el mejor ejercicio, desde luego. De hecho, hemos batido récords en muchos aspectos. Salvando la cuestión de la salud, donde hemos conocido cifras abrumadoras, ha sido en el análisis de los grandes agregados económicos donde hemos sido testigos de esta mayor excepcionalidad. Movimientos con cifras de dos dígitos, e incluso caídas del 100%, se han sucedido en series que acostumbraban a alternar las décimas. Caídas brutales seguidas de rebotes intensos. Ver para creer. Por lo tanto, si algo ha sido emocionante durante este infame año fue seguir los datos macroeconómicos a corto plazo. Vean la siguiente figura para tener consciencia del hecho que se cita.

Fuente: INE

Obviamente, tales cifras han atraído a los “opinadores amateurs” - alguno no tan amateur-, al análisis de los datos como un cadáver atrae a una hiena. Lo que viene a ser una sección muy técnica del análisis económico se ha convertido en la arena donde se han lidiado, sin el más mínimo pudor ni rubor, intensos debates económicos. “Destrucción de riqueza”, “vuelta a 2002” han sido frases que hemos escuchado y leído. Y claro, cuando en no pocos casos falta el rigor, o abunda el mensaje apocalíptico, entramos en terreno de la hechicería numérica, puesta al servicio de los más profundos sesgos políticos. Frente a ello solo cabe analizar con criterio y honestidad. Y contra esto disponemos del Análisis de Coyuntura.

Dominar el análisis económico exige de importantes conocimientos técnicos. De hecho, el grado que impartimos en nuestra universidad no lo es en Economía, sino en Análisis Económico, que es algo más, pues reforzamos claramente esta pata analítica basada en métodos numéricos más o menos avanzados. Un apartado de lo que llamamos Análisis Económico es el Análisis de Coyuntura. Estudiar Coyuntura implica aprender una caja de herramientas complejas para lo que se exige, al menos, un nivel intermedio en matemáticas y muy elevado en economía (por eso se explica cuando ya se han superado varías asignaturas teóricas y prácticas habituales en los grados simples de Economía). Este análisis se basa en metodologías que los economistas hemos “robado” a las ciencias exactas, en particular a la física. El uso de análisis de frecuencia, filtros de componentes de series, análisis espectral, radianes, unido a cálculos bayesianos, descomposición de series de tiempo… todo ello se une en una de las más complejas labores a las que un economista se puede dedicar. Y aunque al final todo se condense en darle a un botón (siempre llamado “run”) de algún software empaquetado, no deja de ser imprescindible una batería de conocimientos para que la potencia de cálculo no fluya sin control.

Las parcelas que toca el análisis de coyuntura son variadas. Y no, no todo es predicción. Por ejemplo, desestacionalización, cálculo de tendencias, descomposición de tasas de crecimiento y muchas otras hacen, como he dicho, de este tipo de ejercicios algo muy técnico y matemático. Tanto que, solo a la luz de estos es preciso realizar, en no pocas ocasiones, aseveraciones razonadas de la evolución en el corto plazo de los agregados macroeconómicos.

Aún así, en estos meses hemos visto análisis de todo tipo. Todo el mundo tiene derecho a dar su opinión, pero es lógico que, en cuestión de coyuntura, no todas tengan la misma validez. Así, y marcando los límites de un supuesto intervalo opinático, desde “¡los datos son falsos!” a la derecha hasta un “¿no veis cómo no era para tanto?” a la izquierda (por supuesto con sus respectivos corchetes, que no paréntesis, para marcar que ambas expresiones están incluidas en el rango de expresiones), hemos leído una miríada de observaciones de lo más variopinta. En muchas ocasiones, observaciones realizadas desde el más absoluto desconocimiento de lo que es una simple tasa de crecimiento, o de cómo se estructuran las bases más generales y simples de la economía; o lo mejor, basado en una reiterada confusión entre renta y riqueza. También se ha detectado desconocimiento en simples medias geométricas, habituales en estos análisis para calcular una tasa de crecimiento media anual.

Sectarismo y empatía

Obviamente, un subconjunto de estos análisis ha estado guiado por la correlación empática existente entre el “analista” y el gobierno de turno (los hay regionales). En otro, el sectarismo nublaba mente y espíritu. Un ejemplo práctico de esto que sucedió no fue tanto conocer que el dato de crecimiento del PIB del segundo trimestre de 2020 alcanzaba cifras desconocidas en terreno negativo (-17,9 %), sino el del tercero (+16,4 %). Por simples razones matemáticas y de mero conocimiento económico al alcance de hasta los más legos en la materia, sabíamos que el tercer trimestre ofrecería una cifra espectacular, aunque no suficiente, mostrando un rebote parcial pero intenso. Los que nos disponíamos a realizar un análisis de coyuntura el día de su publicación, razonado en datos, nos levantamos con la armadura puesta y la mente consciente de que sería duro. Y así fue. Hubo incluso que explicar qué era el PIB para que algunos comprendieran exactamente qué había pasado. Loable fue el esfuerzo pedagógico de algunos analistas como es el caso de Ángel Talavera, cuyo esfuerzo aplicado fue inmenso.

La ruptura en las series ha impedido que se pueda asegurar un mínimo de garantías en las estimaciones y en los análisis como antes de la crisis

Pero los analistas de la coyuntura económica nos hemos enfrentado en estos meses a más retos no esperados. Por ejemplo, es cierto que la covid-19 ha destrozado los modelos macro de análisis de coyuntura. De nuevo no hablo solo de predicción, aunque también. La ruptura en las series ha impedido que se pueda asegurar un mínimo de garantías en las estimaciones y en los análisis como antes de la crisis. Mientras los errores de estimación a un trimestre vista se contaban en poco más de una décima antes de marzo, en estos meses nos hemos contentado con no exceder de dos puntos enteros (unas veinte décimas). De hecho, hoy en día hay estimaciones para el cuarto trimestre que oscilan entre el -5 % y el +2,4 %. Dentro de ese límite, hay de todo. Y es que indicadores que antes funcionaban como buenas aproximaciones de algunos agregados, como las afiliaciones o la producción, ahora deben ser puestas en cuarentena antes de asegurarnos que aproximan a la evolución del PIB correctamente.

En tercer lugar, el Análisis de Coyuntura no solo ha vivido envites desde la crisis, sino que también ha abierto nuevas ventanas por donde ha entrado aire fresco. La definitiva aparición de indicadores de muy elevada frecuencia ha sido una consecuencia de la necesidad de evaluar y conocer la evolución de la economía casi en tiempo real. Nuevos indicadores, como son los datos de movilidad de Google, los publicados por el INE o los de gasto con tarjeta abren la puerta a un nuevo nivel en el análisis de la coyuntura económica, que puede terminar por consolidar la llegada del BigData y la Inteligencia Artificial (Machine y Deep Learning).

Pero fíjese que no he dicho “un nuevo tipo de análisis de coyuntura”, sino llevarla a un nuevo nivel. Y es que, a pesar de todo lo vivido en estos diez meses, un analista de coyuntura es algo más que un técnico evaluando series y diseñando modelos. Un analista, al cabo del tiempo, desarrolla un sexto sentido sobre la evolución de la economia. El análisis cuantitativo y económico termina transformándose en algo que en parte es arte. Es como si el analista percibiera y cuadrara en su mente la tendencia de la economía. Algo así, permítanme la licencia, como lo es un Jedi con la fuerza: la percibe, y más cuanto más intensa es. Por ello, las nuevas metodologías o la disponibilidad de datos implica solo, lo que no es poco, ampliar la capacidad del análisis. Pero sin olvidar, insisto, en todo aquel conocimiento necesario para interpretar el dato.

Así pues, este 2020 ha sido muy sugerente en cuanto al Análisis de la Coyuntura se refiere. Nuevos retos, nuevos datos, la van a impulsar gracias a la pandemia, mientras, no cabe duda, habrá que mantener el esfuerzo pedagógico al objeto de dar a entender porqué las cifras son las que son y no son otras.

Últimas noticias

Recibe cada mañana nuestra selección informativa

Acepto la política de privacidad


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba