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Juan Laborda

Opinión

El cinismo de Rajoy con las pensiones

Todos los problemas relevantes que afectan a España, deuda, salarios, productividad, vivienda, empleo o pensiones, tienen que ver con un modelo productivo ineficaz

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, conversa con la canciller alemana, Angela Merkel.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, conversa con la canciller alemana, Angela Merkel. EFE

De nuevo lo ha vuelto a hacer. Mariano Rajoy, con la verborrea que le caracteriza, nos avisa de que no hay dinero para las pensiones. No es la primera vez que el actual ínclito monclovita hace afirmaciones de carácter económico trufadas de mentiras y/o ignorancia. En plena genuflexión ante HerrAngela Merkel defendió la austeridad fiscal afirmando que el gobierno es como una familia que no puede gastar lo que no ingresa. Por eso, bajo su mandato la deuda soberana ha crecido casi 700.000 millones de euros. Si no sabe el porqué, mal, refleja incompetencia; y si lo sabe, todavía peor, refleja cinismo mezclado con ciertas dosis de psicopatía.

El problema es que se trata de chascarrillos que han ido calando, ya no sólo en el imaginario de la gente, sino también en las propuestas y medidas sugeridas por la ortodoxia. La visión de la economía ortodoxa sobre el papel de la deuda, la naturaleza del dinero, o la Ley de Say responden a esos maravillosos y estúpidos "inobservables" que parecen dominar el pensamiento económico, y que de manera machacona nos repite una y otra vez la prensa patria. Como decía Joseph Pultizer, “una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico”. En esas estamos.

¿No hay dinero?

Pero volvamos a lo nuestro, al tema de las pensiones. Permítame dirigirme directamente a usted, señor Rajoy. Le sugiero que concierte una entrevista con los señores Mario Draghi o Ben Bernanke para que le expliquen a usted y a sus muchachos cómo se crea dinero de la nada. Es muy sencillo, basta con apretar una tecla de ordenador. De esa manera el Banco Central Europeo o la Reserva Federal han multiplicado por cinco el tamaño de sus balances durante la Gran Recesión, sin que ello suponga la generación de inflación alguna. Una vez que haya entendido los conceptos prácticos que seguro amablemente le detallarán tanto el señor Draghi como el otrora presidente de la Reserva Federal, permítame otra sugerencia: coja un vuelo para Londres y reúnase con el responsable del servicio de estudios del Banco de Inglaterra, el economista Andy Haldane. Seguro que le explica mucho mejor que yo qué es eso de la naturaleza endógena del dinero y cómo son los créditos los que generan los depósitos.

El cambio de modelo, en favor de la industria, permitiría aumentar la población ocupada, remediar el estancamiento de los salarios e incrementar la productividad"

Sus afirmaciones, señor Rajoy, sobre cómo se crea el dinero, o aquellas en las que defendía a capa y espada la austeridad, son las dos caras de una misma moneda. Desde estas líneas ya se lo hemos explicado hasta la saciedad. El consenso sobre la austeridad no se basa en ninguna comprensión lógica del sistema monetario moderno e ignora deliberadamente muchas de las opciones reales que están a disposición de los gobiernos emisores de moneda “fiat”. Bajo un tipo de cambio flotante, los gobiernos que emiten sus propias monedas ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. ¿Lo entiende? Si no es así, por favor solicite ya la visita con Haldane. Y le ruego encarecidamente, por favor, que no diga más bobadas en público. Sí, es cierto, la prensa patria no se entera, pero ya muchos no nos chupamos los dedos.

Es el modelo productivo señor Rajoy

Permítame introducir, señor Rajoy, uno de esos elementos donde la visión dominante vuelve a engañar a la ciudadanía sin ningún complejo, bajo la mirada depravada de unas élites financieras profundamente corrompedoras y corrompidas, y con la aquiescencia de ustedes, los políticos. Me refiero al intento de reducir paulatinamente los sistemas de pensiones públicos de reparto en favor de sistemas pre-financiados, total o parcialmente, que incluso lleve a una privatización de parte o de la totalidad del sistema.

Los esquemas de pensiones públicas basados en el sistema de reparto han funcionado bien en el pasado. Sin embargo en la actualidad presentan una serie de graves problemas de financiación como consecuencia del envejecimiento de la población, el estancamiento del crecimiento salarial, la caída de la productividad, y los cambios en la distribución de la renta. Todo ello por obra y gracia de la puesta en práctica de las recetas neoclásicas. En el caso de España, señor Rajoy, todos y cada uno de esos problemas se derivan del modelo productivo patrio por el que ustedes, las élites políticas -no sólo su partido-, y las élites económicas apostaron. En nuestro país los buscadores de rentas campan a sus anchas. Por encima de todos, destacan aquellos que se apropian de las rentas de la tierra y demás recursos naturales -espacioradioeléctrico, yacimientos mineros, aguas…-. Porque nuestro modelo productivo, especialmente en las últimas cinco décadas, ha primado en exceso la especulación con el suelo, con su traslado a los precios de los pisos y locales comerciales, generando una de las mayores burbujas inmobiliarias de la historia. Mientras tanto, distintos monopolios y oligopolios se frotaban las manos bajo la connivencia de las autoridades políticas.

El futuro de las pensiones sólo estará garantizado cuando se arbitren políticas que  corrijan el problema demográfico"

Y de aquellos barros estos lodos. Porque en realidad señor Rajoy todos los problemas relevantes que afectan a España (deuda, salarios, productividad, vivienda, empleo, pensiones…) tienen que ver con nuestro modelo productivo, y la única forma de mejorar la situación de los que viven de su trabajo es modificando este sistema. El cambio de modelo productivo, en favor de la industria, permitiría aumentar la población ocupada, remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial, e incrementar la productividad. Si eso ocurriese, el problema demográfico empezaría a corregirse, y de una vez por todas se solucionarían los problemas de las pensiones públicas bajo el sistema de reparto, sin necesidad de acudir a sistemas financiados y a sus efectos perversos. Y eso que no he comentado nada sobre las opciones reales que están a disposición de los gobiernos emisores de moneda “fiat” y que se encuentran detrás de la Teoría Monetaria Moderna. Sería brutal, nos aproximaríamos al pleno empleo. Pero no lo van a permitir. Por eso, señor Rajoy, déjese de populismos y demagogias, exactamente de lo que ustedes están plenamente impregnados, aderezados con ciertas dosis de cinismo.



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