Joaquín Osuna Costavozpopuli autores
Joaquín Osuna Costa

Opinión

Los chalecos amarillos del ejército de Gila

Sabedores de que ayer me encontraba en París, me escribían preocupados mis amigos, pero lo más llamativo que vi fue un grupo de 'chalecos amarillos' poniéndose ciegos de pasteles en la rue Saint Honoré

Imagen de París durante la protesta de los chalecos amarillos este sábado
Imagen de París durante la protesta de los chalecos amarillos este sábado EFE

Hace tiempo programé pasar este puente en París y el anuncio de las movilizaciones del movimiento de los chalecos amarillos supuso un plus, me sentí rejuvenecer como estudiante del 68 y veterano del Ulster 69/70. No cancelé el viaje, me interesaba ver por dentro lo que se anunciaba como la Segunda Revolución Francesa

Ya en los días previos, con el París más hermoso que pueda imaginarse  -aprende Carmena lo que es iluminar una ciudad en Navidad-, con las tiendas y los restaurantes repletos y con los parisinos dedicados a conjugar el intraducible verbo de flâner, que es algo más que pasear, me parecía increíble que se anunciase para hoy a las 10:00 exactamente, tampoco es cuestión de madrugar, algo así como el Apocalipsis Zombie. 

La noche anterior han trabajado los carpinteros como nunca, todos los escaparates están cubiertos de paneles de madera, y, como no había para todos, algunos con cartones. Ayer cerraron todas las tiendas y la mayoría de bares y restaurantes y París ha amanecido como una ciudad ocupada por las fuerzas de seguridad. 

¿Para qué? Para que en los Campos Elíseos se cortase el tráfico por menos número de manifestantes que de gente que bloquea la Castellana después de cualquier partido de Champions y nada más. El resto de París con paseantes con chaleco amarillo, pocos y pacíficos, con pintadas anticapitalistas en los paneles protectores de escaparates de mucha menos calidad que los geniales del 68. Nada de “sed realistas, pedid lo imposible”. 

Lo que es indudable es el daño que han hecho a la ciudad unos revolucionarios de salón que han cerrado el comercio en un sábado de la temporada de Navidad"

Por la mañana en los Campos Elíseos se lanzaron unas cuantas piedras contra la policía, respondidas con gases lacrimógenos. Un líder de los chalecos amarillos ha sido entrevistado luego por la TV, a dos metros de la policía, manifestando que se habían vulnerado todos los derechos humanos (sic) y que había sido gaseado. Su única careta antigás era un pañuelo y no se le veía ni lloroso. Ahora sí, por sus manifestaciones era un veterano de Yprès y así parecía también creerlo el periodista. No somos los únicos en primar la prensa sensacionalista. 

Me escribían amigos y familiares desde España diciendo que tuviese cuidado, que, según nuestras excelsas televisiones, aquí se vivía una batalla campal. Pues siento amargar la fiesta a los alarmistas. Aquí no pasa nada. Pude almorzar en un muy recomendable restaurante en el centro, Les Flottes, rue Cambon, a 200 metros de la Plaza de la Concordia y luego he disfrutado de ver un muy pijo salón de té, Aux Delices de Manon, en la nada proletaria rue Saint Honoré, repleto de chalecos amarillos poniéndose ciegos de pasteles. 

En fin, eso es lo que he visto y tengo fotos de todo ello. No sé si en otras zonas de París habrá habido más gresca, pero lo dudo. Lo que es indudable es el daño que ha hecho a la ciudad el que unos revolucionarios de salón hayan obligado a cerrar todo el comercio en un sábado de la temporada de Navidad y que se hayan producido infinidad de cancelaciones en hoteles y restaurantes. 

Y, como se han divertido mucho, anuncian que volverán a hacer lo mismo el sábado que viene. 

Gila, lo que te has perdido…



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba