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Miquel Giménez

Opinión

El velocípedo de Celaá

Dice la emperatriz de Neguri que los padres lleven a sus vástagos al colegio en bicicleta. O andando. Tremenda luminaria, la señora

La ministra de Educación, Isabel Celaá, adelanta algunas medidas para la vuelta al colegio
La ministra de Educación, Isabel Celaá, adelanta algunas medidas para la vuelta al colegio Europa Press

Deducimos que, dicho lo dicho, la señora menestra piensa circular en velocípedo a partir de ahora, Su Pedridad volará en un Montgolfier y que Iglesias se mostrará en favor del Trirreme, la Galera o el Drakar, que es como más osado y de Juego de Tronos. Por cierto, la saga literaria se denomina Canción de Hielo y de Fuego, que eso el vice pandemias no lo menciona. Es lógico que personajes que viven en un marco mental propio de hace dos siglos busquen soluciones anteriores a la revolución industrial. Incluso es meritorio en el caso de Celaá, que escupe medidas, igual que Illa, que forman parte del alma de ese pseudo gobierno que padecemos: todo se hace según sin, sobre o tras, a saber, las preposiciones las ponen las autonomías y luego ya se verá.

Sería para descuajeringarse la fuchinga y ciscarse en el fielato si no estuviéramos ante una más de las infinitas improvisaciones de este grupo de amiguetes que dicen llamarse gobierno. Hoy decimos blanco, mañana diremos negro y si vascos o catalanes dicen verde pues eso, somos plurinacionales, poliédricos y polifacéticos. Es un sin Dios que, no tan solo nos ha costado unas cifras de muertos por el virus que jamás conoceremos en toda su exactitud, sino que además de llevarse a la economía y a la gente de la nación por delante va a llevarse también la única esperanza que nos queda: nuestros niños y jóvenes. Con un sistema educativo bastante deteriorado de fábrica por culpa de tanta plastilina, la juventud actual – no toda, ya me entienden – tiene menos resistencia a las adversidades que una hoja de papel higiénico Scottex al trasero de un orangután. Ahora imaginen lo que supondrá para muchísimos alumnos este paréntesis en el que la autoridad dice que sí, pero no, pero me preocupo de que los papás lleven a sus niños en bicicleta. Vamos a ver, ministra, ¿está usted tonta o qué?

¿No tendría usted que haberse puesto en junio a unificar el máximo posible temarios, contenidos y sistemas de evaluación?

¿Lo prioritario no sería dotar de medios informáticos a los alumnos? Las famosas TIC, ya sabe, que si quiere cargarse la educación privada – menos para sus hijas, por supuesto - va a tener que soltar muchos lereles que ahora se destina a los amigotes en comprar ordenadores. Digo más: ¿no debería usted estar dando la turra con la ampliación de cobertura para los lugares de difícil señal o incluso de nula conexión? ¿No tendría usted que haberse puesto en junio a unificar el máximo posible temarios, contenidos y sistemas de evaluación? ¿No debería usted haber asumido la contratación de profesores, bien directamente, bien mediante las CCAA? ¿No se debería haber facilitado desde la administración pequeños créditos a fondo perdido para adecuar aulas y espacios? En suma, ¿no tendría usted que haber salido de su casoplón mucho antes para dar directrices y poner orden en materia tan delicada e importante en lugar de hacerlo tarde y mal? De la conciliación de padres y alumnos que asistirán virtualmente a clase, las becas comedor, las actividades extraescolares y el sidral imperante en Vascongadas o Cataluña, donde está todo en manos de radicales insensatos, mejor hablamos otro día.

Porque, si vamos a lo sustancial, aquí para ustedes, oh rojos pálidos, revolucionarios de palacete y servicio con cofia y delantal, lo importante es el pedaleo, el velocípedo, el ir como van en China en todos los órdenes. Bicicleta, mascarilla y las ideas pulcramente dobladas en un cajón de la cómoda para que no se ofenda el gobernante. Como Ada Colau, que tiene a Barcelona muerta, convertida en un escenario donde igual te corta la mano con un machete un argelino – sí, he dicho argelino, si fuera de Badajoz también lo diría – que te ocupa la casa un colectivo que ha aprendido los rudimentos del asunto en un curso impartido por el propio ayuntamiento. ¿Y saben lo que le preocupa a la señora? Retirarle la medalla de oro de la ciudad al Emérito y que Messi se vaya del Barça. Otra que también está en favor del velocípedo, igual que Torra, que no concede mayor trascendencia a que la economía catalana sea ya prácticamente inexistente pero dice que, a pesar de la prohibición de reunión de más de diez personas, las manifestaciones separatistas del odio el once de septiembre pueden llevarse a cabo porque forman parte de la libertad de expresión. Un Tándem para el caballero, a ver si así se aclara con los de Esquerra.

Ya lo ve, menestra. A la hora de usar aparatos con dos ruedas no es usted la única. Ruedas de molino, por supuesto.

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