No hay paz para Ciudadanos. El partido, todavía en fase de reconstrucción, ha chocado contra el muro de las trincheras. El aire no sopla a favor del centro, ni es previsible que lo haga en la España pandémica del estás conmigo o estás contra mí. Inés Arrimadas se ha colocado un casco azul y ha renunciado a escoger bando. La duda es si el casco será lo suficientemente fuerte como para resistir la mano de golpes que le van a caer.

Ciudadanos está pagando un precio altísimo por su giro posibilista. A su izquierda, Pedro Sánchez ha respondido a la mano tendida de Arrimadas con indultos al separatismo y aplausos a EH Bildu en el Congreso. A la derecha, la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha acusado a su socio de Gobierno de traición por defender un pacto para contener el coronavirus. Cuando hay una guerra, la figura más odiada es el casco azul. Cada uno de los bandos enfrentados entiende que su presencia impide la derrota total de su enemigo.  

Muchas personas que aprecian y reivindican a Ciudadanos no entienden a Arrimadas. La crisis que golpea España es propicia a las trincheras y la gente siempre busca una en la que refugiarse. No hay compresión en las filas de unos, ni en las de otros, ni entre las suyas propias. Tampoco, por supuesto, en los medios; espejo de la batalla por la aniquilación civil y moral del contrincante ideológico. Es el emparedado de las dos Españas a la Tercera.

En Cs conviven los que se fueron con honor y los que al abrigo de las instituciones viven instalados en la vendetta revanchista y miserable"

El partido recorre además dos caminos en paralelo. Mientras se enfrenta a un escenario político desfavorable, trata de poner en orden su casa. En Ciudadanos conviven los que se fueron con honor y los que al abrigo de las instituciones viven instalados en la vendetta revanchista y miserable.

Ciudadanos aguanta. Es una carrera de fondo. Arrimadas entiende que el votante sabrá valorar su esfuerzo por los tratados de paz. ¿Lo hará? Es complicado. La paz siempre fue una capitulación. Una persona del partido me dijo esta semana que si tenían que desaparecer en las próximas elecciones lo harían con la conciencia tranquila. Y con la creencia de que han hecho lo que honestamente creen mejor para España en estos tiempos de zozobra.