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Pepe Fernández

Opinión

Cajasol rompe con La Caixa, como Arenas y Cospedal

La ruptura de la caja andaluza y la catalana se ha conocido ahora, pero se decidió en marzo. ¿Por qué este secretismo? ¿Y por qué se da a conocer a quince días de la campaña electoral?

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, junto al vicesecretario de Política Autonómica, Javier Arenas.
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, junto al vicesecretario de Política Autonómica, Javier Arenas. EFE

A menos de dos semanas -16 de noviembre- de que arranque formalmente la campaña electoral del Sur -de Andalucía se habla poco-, el escándalo de las filtraciones de la factoría Villarejo acapara la atención de la peña política, proclamando ante las cámaras aquella cínica frase del inspector jefe de Casablanca: “¡Qué escándalo! He descubierto que aquí se juega”.

El viernes pasado, por si faltaba algún ingrediente picantón que prolongase el debate sobre asuntos que poco o nada preocupan a los andaluces, saltó al ruedo el nombre de Javier Arenas, habilidoso y maquiavélico político que ha exportado Andalucía, hace muchas lunas ya, a la renovación generacional de la derecha española. En las grabaciones entre el súper agente cordobés y María Dolores de Cospedal, se escuchaba que el hermano de Javier, Eduardo Arenas Bocanegra, tenía un “despacho de influencias” en Sevilla y que, además, había de por medio una fundación con pinta de pegar mangazos, desde la que se pagaban los viajes de lujo de Luis Bárcenas. Lagarto, lagarto.

Con este panorama, Susana Díaz se puede ir de vacaciones y volver para votar y seguir de presidenta, comentaba alguien cercano a ella. Fantasías al margen, más o menos posibles, lo cierto es que al candidato Juanma Moreno Bonilla le han chafado de lleno su campaña de laboratorio, de tal forma que para llamar la atención mediática ha tenido que recurrir al esperpento y el surrealismo, retratándose ante el puticlub Don Ángelo o irse a los pinares de la tortilla del felipismo marxista y, mostrando ampliada la foto de aquellos jóvenes liderados por “Isidoro”, proclamar que sus sucesores habían frustrado en cuarenta años las ilusiones y promesas de aquellos tiempos. Surrealismo puro.

El PP ya tiene su foto, con billetes y sin tortilla

Pero si a los socialistas les marcó la histórica foto de la tortilla, que disparó Manolo del Valle para no salir en la cámara de Pablo Juliá, -cosas de la clandestinidad de la época-,  símbolo de unas ilusiones en los estertores de la dictadura, el PP andaluz ya tiene su foto icono, la de la partida de pádel en Guadalmina, Marbella. En ella aparecen Luis Bárcenas, Javier Arenas, Jesús Sepúlveda, Gerardo Galeote, Carlos Iturgaiz y el entrenador de la urbanización sede de las pistas. Un amigo de Bárcenas, examigo de Arenas, decía malévolamente: “¿Te has preguntado en estos años por qué Javier ha sido el dirigente del PP que menos leña le ha dado a su amigo Luis Bárcenas?”

Los políticos andaluces, incluido el vicepresidente de Susana Díaz, Manuel Jiménez Barrios (Chiqui), entraron al trapo de la escandalera y el número dos del gobierno dijo que la señora Cospedal debería dimitir. Todos pedían explicaciones y dimisiones a un Pablo Casado afectado ya por el “síndrome Susana”, el ‘a mí que me registren, yo acabo de llegar.’  Ni una mancha.

¡Oh, sorpresa!: Cajasol rompe el Pacto de Accionistas con La Caixa

Pero mientras todo esto sucedía, hace una semana estallaba en el registro de la CNMV una bomba de esas que no hacen ruido, pero causan daño, mucho, en este caso en el patrimonio propiedad de los andaluces. La Caixa hacía pública la comunicación -Hecho Relevante- enviada a la comisión fiscalizadora donde se daba cuenta que había quedado roto el pacto de accionistas suscrito en 2012 con Banca Cívica, entre ellas la andaluza Cajasol, resultante de la fusión de El Monte y San Fernando.  El pacto había sido roto unilateralmente por Antonio Pulido Gutiérrez, presidente de la fundación propietaria de un paquete de acciones nada desdeñable en la Caixa que se estima entorno a los 176 millones, precio mercado, casi el 1% del capital. Según se dice en la certificación enviada a la CNMV, el Patronato de Cajasol tomó la decisión de ruptura el 15 de marzo, gran novedad ya que nadie conocía tan importante determinación, ni cuándo, ni por qué se tomó. Ni siquiera el cesado vicepresidente asistió y de haberlo hecho dice que se habría opuesto.

Era tanta la importancia de la unidad de acción entre La Caixa y Cajasol que es inimaginable que la ruptura no haya sido bendecida por Susana Díaz

Son tantas las cosas importantes que cuelgan de esa unidad de acción entre Obra Social y Cultural, entre Caixa y Cajasol en Andalucía, que una decisión de esta trascendencia es inimaginable que no haya gozado de las más altas bendiciones en el gobierno de Susana Díaz, y si eso no ha sucedido es para preguntarse en manos de quién estamos. Un caso en peligro, por ejemplo, es la recuperación de las Reales Atarazanas de Sevilla, proyecto complejo, caro, necesario y no exento de polémica, pero apoyado finalmente por todos, incluidos PP y PSOE.

“Es una noticia muy grave”, me confesaba el socialista Pepe Caballos tras saber de  la ruptura con la Caixa, conocedor como es de la realidad política y económica sevillana y andaluza desde hace 36 años como portavoz parlamentario del PSOE-A durante varias legislaturas. Con esta decisión se han puesto en danza los 59 millones pactados para el pasado año como fruto de los acuerdos que ahora están en cuestión.

Ni el consejero de Economía conocía la ruptura

La ruptura oficial vio la luz el martes a través de Confidencial Andaluz y ni el propio consejero de Economía, Antonio Ramírez de Arellano, tenía noticia de la misma. Se enteró por la llamada del digital. El Gobierno, el viernes noche, tampoco tenía opinión que comunicar al respecto, aunque pensaba darla posiblemente esta semana. Muchos han empezados a preguntarse qué supone esta operación, dada a conocer a quince días de la campaña electoral.

De momento hay que destacar la más absoluta falta de transparencia que, por otra parte, no tiene ningún sentido, máxime con la millonada anual que Cajasol invierte en los medios. En junio Pulido echó al vicepresidente de la fundación, Marcos Contreras, cuota del PP, el único patrono que preguntó por la autorización de la Junta del sueldo de 200.000 euros que se puso Pulido cuando le despidieron sin ruido del Grupo Caixa.

Contreras pidió amparo mediante burofax enviado el 26 de junio al consejero de Economía, desde donde se tutela actualmente el Protectorado de las Fundaciones Andaluzas cuya presidencia recae en el consejero Arellano. A día de hoy, casi medio año después, el exvicepresidente de Cajasol aún no ha recibido respuesta del consejero ni del Protectorado a su burofax.

Las grabaciones de Villarejo han dejado ya muy tocada, si no sentenciada, la campaña de Juanma Moreno y del PP andaluz

A priori no parece que sea buen negocio separarse del banco que más dinero gana en España, de ahí que crezca la inquietud por conocer quién y cómo  se van a manejar los 176 millones que tiene ahora disponibles para invertir la Fundación Cajasol, posiblemente en el mercado del IBEX35.

Tampoco ha hablado la ministra María Jesús Montero, cuando en la fecha que se toma la decisión en Cajasol ella es consejera y responsable de Hacienda de la Junta.

Y todo esto sucede ante las narices del Banco de España del que aún se espera que nos cuente su análisis de cómo ha escapado al control democrático un patrimonio millonario que en teoría era de todos y cuyos restos acaban de ser semiprivatizados. Quizás su nuevo gobernador, Pablo Hernández de Cos, debiera plantearse echar un vistazo a lo sucedido, entre otras cosas porque sigue vivo en la Audiencia Nacional el Caso Banca Cívica donde se hallan pre imputados todos los presidentes, entre ellos el protagonista principal de un hecho relevante ante la CNNV, Antonio Pulido Gutiérrez.

Los partidos de la izquierda, Podemos e IU, analizan el asunto del que tampoco tenían noticia, según sus respectivos gabinetes. En el PP cuentan que estaba todo preparado para entrar a saco con Cajasol esta semana, pero el anuncio de un nuevo bombardeo sobre Cospedal o Mariano o vaya usted a saber en tanto no dimita Cospedal, les hace medir los tiempos para que no quede oculta la cuestión Cajasol. Meses llevan así.

En contra de lo que suplicaba con la boca pequeña Susana Díaz, no se va a hablar de Andalucía en esta campaña. Los partidos la han tomado como territorio de la batalla estatal, con Cataluña al fondo (Susana horrorizada y con razón) y el micrófono de un comisario que sirvió a todos, todos lo utilizaron, de todos obtuvo pasta o impunidad y que guardaba sus voces en una explosiva fonoteca que anda suelta. Y dicen que son treinta terabytes de material. Grabaciones que pueden hacer tambalear no solo la campaña autonómica andaluza del PP -que la ha dejado ya muy tocada, si no sentenciada-; también  los pilares del templo del modelo de democracia actual en España.



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