Guillermo Gortázarvozpopuli autores
Guillermo Gortázar

Opinión

El buenismo de los autoflageladores

Radicales independentistas.
Radicales independentistas.
La autoflagelación sobre lo mal que hemos hecho las cosas los españoles con los nacionalistas es el mejor procedimiento para que te acepten los separatistas, la extrema izquierda y los medios de comunicación pendientes de lo que entienden es un mercado mayoritario.
Fernando Vallespín se hace, en El País, portavoz de los numerosos escritores y periodistas españoles que consideran que el desastre del separatismo catalán se debe a que no les comprendemos o que no hemos sido suficientemente generosos en la descentralización política.
En esto el pionero es Rodolfo Martín Villa, una suerte de Javier Arenas del régimen franquista, que me explicaba en 1996 que teníamos que haber puesto el Senado en Barcelona y otros organismos nacionales como la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Según el citado Vallespín: "Algo hemos debido de hacer tremendamente mal para que ese sentimiento común (español) no acabe de fraguar en un proyecto colectivo unitario". Y remata señalando el gran error de que los partido de derechas se hayan apropiado de la bandera nacional, convirtiéndola en símbolo de partido.
Será porque a los partidos separatistas la bandera nacional, desde su fundación, les produce erisipela. Y la izquierda nunca ha entendido la dimensión histórica y el simbolismo de orgullo nacional que refleja la bandera y el escudo real.

A los partidos separatistas la bandera nacional, desde su fundación, les produce erisipela

En plena ofensiva criminal de la ETA, en el inicio de los ochenta, con más de cien asesinatos al año, un colega historiador me comentaba: "esto de que si les facilitan más competencias al gobierno vasco se acaba el terrorismo...., ¿Quién puede creer que si le damos al PNV la seguridad social ETA deja de matar?
Ese razonamiento sirve en el presente. Poner el Senado en Barcelona, Sr. Valdespín et alt. ¿creen vds. que los separatistas se quedarán tan contentos y dejarán de dar la turrada?
La autoflagelación rinde magros rendimientos a la nación pero muy altos para quien lo emplea; les llaman a tertulias, conferencias y asesorar vídeos y programas de propaganda nacionalista.
Una última reflexión para los martinvillistas y para los buenistas autoflageladores como Vallespín: mientras no se entienda que el problema catalán y vasco es el de un hijo malcriado al que no se le han  puesto límites, no avanzaremos en libertad ni en democracia.

Últimas noticias

Recibe cada mañana nuestra selección informativa

Acepto la política de privacidad


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba