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Imma Lucas

Opinión

La broma de la independencia

Qué poco sentido del humor demostró Rajoy, que envió a todas las fuerzas policiales que pudo para impedir algo cuyos inductores dicen ahora que era broma, una farsa que no se iba a ejecutar

Una de las acciones de los agentes de la UIP.
Una de las acciones de los agentes de la UIP. EFE

Si el sentido del humor español no es el mismo que el catalán, es que francamente somos diferentes. El Estado no entendió nada el 1-O, ni el 27-O, claro que no. Todo era una broma, hombre. El anuncio de la independencia en Cataluña era simbólico, que no os enteráis. Se pagaron urnas para votar, pero era solo una escenificación. Se anunció por unos segundos la independencia, pero era solo eso, un anuncio, no conllevaba una ejecución inminente.  Ay señor Rajoy, que poco sentido del humor tuvo, envió todas las fuerzas policiales que pudo para prohibir algo que luego se dice que era una farsa, que no se iba a ejecutar. Veremos que nos tiene que decir usted el martes cuando se siente ante el Tribunal Supremo que está juzgando a los políticos independentistas catalanes. Veremos. Esperemos que diga la verdad, no como cuando el Prestige vertió toneladas de fuel en Galicia. Usted se afanaba en repetir que eran solo unos “hilillos”, y tuvimos en España el mayor desastre ecológico que se recuerda. Quizás es que en Cataluña tuvo visiones como Don Quijote y en lugar de urnas vio armas y en lugar de políticos vio delincuentes… Pero no dejemos de lado que todo fue algo simbólico a juzgar por lo que están diciendo los acusados. Claramente a los catalanes se nos trata como borregos, sobre todo a los independentistas. Bochornoso. Se nos queda cara de tontos. Todos nos merecemos un respeto y sobre todo la verdad, por encima de ideologías y de sueños personales.   

Los que quieran la independencia que sigan luchando por ella, pero sin engañarnos, porque mientras que no consigan cambiar la Constitución no podrán avanzar

Nuestros políticos catalanes se equivocaron y desgraciadamente llevan más de un año privados de libertad, en la cárcel y sentados en el banco de los acusados, algo de lo que muchos se alegran, pero que jamás debería haberse celebrado. No fueron violentos, es cierto; los políticos independentistas jamás fueron violentos. Desobedientes sí, pero violentos no. Utilizaron dinero de todos los catalanes para sus fines independentistas, sí, pero se les juzga con penas que también parece que sean una broma, porque de una posible inhabilitación política a pudrirse en la cárcel va un trecho. Y mientras, seguimos teniendo en libertad a políticos que supuestamente han sido corruptos. Así vamos.

¿Qué ha pasado entonces en Cataluña? ¿Qué quiere el independentismo? Dejen de engañarnos a todos los catalanes porque a unos les frustran y a otros les indignan. Los que quieran la independencia que sigan luchando por ella sin engañarnos, que mientras que no consigan cambiar la Constitución no podrán avanzar, que estamos encallados que nos dejemos de ilusionismos y de bromas porque seguirse saltando las leyes no es la vía. Ni la vía de saltarse las leyes ni la vía del engaño.

Me pregunto qué hubiese pasado si no hubiera habido cargas policiales aquel fatídico 1 de octubre, si se hubiese dejado a los catalanes que así lo decidieron ir a votar, si se hubiese dejado que todo siguiera su curso para acabar en la broma que dicen que era. Nunca lo sabremos, solo sabemos lo que tenemos y lo que tenemos sólo se resolverá cuando nuestros políticos –todos, los de aquí y los de allí- se pongan a trabajar en vías de diálogo y en modificaciones necesarias para cesar la confrontación. Que todos se dejen de bromas y de tratarnos como auténticos borregos. Gracias.

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