Hoy es día de reflexión, uno de esos arcaísmos cuya vigencia es inexplicable en la España de internet y las redes sociales, una especie de válvula de seguridad que fue concebida para rebajar la presión de la olla exprés política en la que se suponía que podían convertirse unas elecciones y que los legisladores metieron a capón en nuestro ordenamiento electoral en un tiempo en el que los partidos políticos eran criaturas recién nacidas y miedosas tras cuarenta años de dictadura.

Pero como creo firmemente que los lectores de esta columna ya vienen reflexionados de casa, vamos a tratar de adelantar el paisaje electoral que nos aguarda mañana martes a partir de las 20:00 de la noche en las elecciones de Madrid y sus -profundas- consecuencias en el escenario político nacional.

Movilizar a la izquierda

Para empezar, repasemos las escasas dudas que a la luz de los sondeos y trackings quedan por resolver en estas elecciones, escasas a pesar de los ejercicios de funambulismo estadístico que hacen algunos reputados expertos que se están dedicando, al margen de cualquier mínima deontología profesional, a torturar los datos para tratar de forzar la movilización de una izquierda madrileña que no parece sentirse excesivamente concernida por el resultado de estas elecciones. Vamos con ellas:

La primera es si el Partido Popular conseguirá hacerse con la mayoría absoluta o se deberá “conformar” con ser el partido más votado, con el doble de escaños que el segundo.

Una segunda, derivada de la primera es si Ayuso conseguirá un diputado más que toda la izquierda junta, lo que le libraría de necesitar el voto favorable de Vox en la investidura.

La tercera es el tamaño del galletazo que se van a llevar los socialistas tras una campaña indigna del PSOE, un partido que durante muchos años ha sido el mejor productor de campañas electorales de nuestro país.

La apuesta de Errejón

La cuarta, si Más Madrid logrará superar al PSOE, cosa que ya les adelanto que es harto complicada, o si simplemente se acercará lo suficiente como para Iñigo Errejón sea capaz de atreverse a plantear una alternativa solvente a socialistas y podemitas a nivel nacional

La quinta es el tamaño del trasvase de votos entre socialistas y populares, que se presume tan amplio que espero termine de una vez con la estúpida teoría de los “bloques irreconciliables” que puebla artículos, columnas y tertulias… y que siempre ha sido más falso que un euro de madera.

La sexta, descontando ya que Ciudadanos va a quedarse lejos del 5% necesario para entrar en la Asamblea de Madrid, es si la velocidad con la que los cargos públicos de Cs van a huir al Partido Popular se mide en kilómetros por hora o en parsecs por segundo.

Y la septima y definitiva, y creo que la más relevante, es si la influencia de las elecciones madrileñas en el escenario político nacional bastará para colocar al Partido Popular en las encuestas como primer partido del país en votos y escaños, adelantando al PSOE y produciendo un tsunami que puede desembocar en unas elecciones anticipadas.

Si les parece, el martes por la noche lo comentamos.